Solidaridad
Joaquín Sánchez: "El mayor centro de menores está en el fondo del mar Mediterráneo"
Una delegación murciana, encabezada por el cura murciano, visita Melilla para conocer la realidad de los migrantes y las personas refugiadas

Cinco murcianos de la Asociación ‘Amigos de Ritsona’, con el cura Joaquín en el centro de la imagen / Piedad Guillén / L.O.
«El mayor centro de menores está en el fondo del mar Mediterráneo». Con esta frase, Joaquín Sánchez, misionero y responsable de la delegación murciana de la Asociación Amigos de Ritsona, da inicio a la entrevista marcando desde el primer momento el tono de compromiso y denuncia que impregna toda su labor. Alude, con dolor y claridad, a los miles de migrantes —muchos de ellos menores— que han perdido la vida en el Mediterráneo en su intento de alcanzar un futuro más digno. Sánchez acaba de regresar de una visita a Melilla y eso se nota.
Una delegación, con él a la cabeza, de cinco murcianos (entre los que también se incluye la actual secretaria general de Comisiones Obreras en la Región, Teresa Fuentes) ha viajado recientemente a la ciudad autónoma. Aunque no tienen proyectos sobre el terreno atravesaron Algeciras con la esperanza de poder seguir contribuyendo a mejorar la vida de migrantes y personas refugiadas.
La razón de ir a Melilla fue que José Pelayo, Presidente de Prodeni (AsociacionProderechos del Niño y de la Niña), se quejaba de que nadie iba a esta ciudad a ayudar. «Aquí existe una realidad silenciada», denunciaba.
Cabe recordar que la asociación ‘Amigos de Ritsona’ nace tras la estancia de sus fundadores como voluntarios independientes en el campo de refugiados de Ritsona de Grecia en agosto de 2016 (donde se hacinan refugiados del conflicto en Siria, entre otros países). Y su objetivo principal es mejorar las condiciones de vida de las personas refugiadas y migrantes.
Estos objetivos los consiguen realizando actividades como charlas, jornadas o mesas redondas desde las que pueden sensibilizar y concienciar sobre la situación de las personas refugiadas; así como eventos de todo tipo para recaudar fondos que permitan seguir contribuyendo al desarrollo de proyectos con los que colaboran, como los 6.000 euros que han podido donar en este último viaje solidario.

Un grupo de migrantes en Beni Enzar preparándose para intentar subir a los bajos de algún camión para cruzar la frontera / Piedad Guillén / L.O.
En esta expedición, han visitado a organizaciones no gubernamentales como Mec de la Rue, Solidary wheels, Save the Children o Despuntes de Primavera, compartiendo realidades y conociendo sus centros. Y no sólo eso, la delegación murciana ha hecho la citada donación a estas pequeñas organizaciones no gubernamentales para ayudarles a seguir con su labor solidaria.
El cura Joaquín Sánchez relata que «existe demasiada pobreza en Marruecos: al cruzar la frontera, es otro mundo distinto, una bofetada de realidad. Edificios viejos, destartalados, suciedad, basura, entre otras muchas cuestiones, pero ellos no pierden la esperanza de sacar a su familia adelante, encontrar un trabajo y mandar remesas».
«Lo primero que te encuentras al llegar a Melilla es una valla de 7 metros de alto sin concertinas en la parte española y luego una curva para la parte marroquí con todo lleno de concertinas y socavones. No te dejan acercarte ni para hacer fotografías. En cada caseta a lo largo de la valla hay un guardia con un fusil y no es disuasorio. Es imposible pasar, es infranqueable», nos cuenta.

Valla de Melilla por la parte de Marruecos. / Piedad Guillén / L.O.
Vidas humanas
Y añade que «de cada 12 migrantes que intentan cruzar a nado, mueren 6» . En este sentido, desde la comitiva murciana recuerdan «que estos jóvenes vienen a trabajar, la vida se puede truncar por muchas razones, y buscan su camino, aunque a veces no sea bueno, pero estamos hablando de vidas humanas».
Durante su estancia, la comitiva presenció incluso cómo un barco casi arrollaba a un par de jóvenes migrantes que querían atravesar la frontera pero que, gracias a la intervención de una lancha de la Guardia Civil, pudieron ser rescatados. «Vi con mis propios ojos cómo ese mismo día los chicos volvieron a nacer».

L.O.
En la actualidad, existen en Melilla dos centros de menores y un CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes). Según Joaquín Sánchez, la pedofilia y la prostitución están a la orden del día. «Son criaturas que no tienen nada y hay mucha gente que se aprovecha de ellas al salir de los turnos de los centros de extranjeros». Otro de lo grandes problemas radica en las familias de acogida que, en muchos casos, utilizan a estos menores para explotarlos. Y eso, si llegan a esos centros, porque la realidad es que « el cien por cien que logra atravesar la valla son deportados» .
Al respecto, desde la organización, a través de Sánchez, hacen un llamamiento a la ciudadanía para que «no se radicalice el odio», para que exista un atisbo de humanidad, de empatía. «Lo que no se puede consentir, como nos contó el vicepresidente del Consejo de Derechos Humanos de Nador, Omar Naji, es que se confine a los menores o a quien no quieran en los sótanos para luego llevarlos al sur de Marruecos o Casablanca, y deshacerse de ellos. Quieren limpiar de menores las fronteras y les da exactamente igual la forma de hacerlo. Y ellos, las pobres almas, claro, vuelven a intentarlo. Tenemos que unirnos y exigir condiciones de justicia». También denuncian que en estos momentos en Melilla no existe posibilidad de asilo en el CETI.
En esta expedición, insisten en que se han encontrado de todo. Uno de los momentos más duros fue conocer en primera persona a un grupo de marroquíes que les reconocían que minutos más tarde se enrolarían en el viaje de sus vidas bajo las ruedas de un camión. Es más, Joaquín Sánchez capturó una instantánea de la docena de jóvenes tapándose el rostro que se introducirían en vehículos para intentar pasar la frontera (imagen que abre esta página).
Un viaje que tampoco ha estado exento de aprendizajes, como conocer nuevas prácticas entre los jóvenes migrantes. En concreto, hacer el risky. ¿Y qué es eso? Para comprenderlo mejor hay que entender que los menores sólo tienen un objetivo claro: tejerse un futuro fuera de Melilla y Marruecos. Ypara lograrlo tienen que salir de allí: tienen que subirse a un barco.
Así, decenas de niños y adolescentes tutelados por la ciudad intentan colarse cada noche en los barcos del puerto. Son imágenes del horror: la de niños saltando la verja del Puerto de Melilla intentando introducirse en un ferri, relata con pesar Joaquín Sánchez.
Cómo colaborar
Todas estas vivencias han marcado un viaje que esta delegación murciana sin duda no olvidará, ya que, explican, «es la primera vez pero no la última que iremos a Melilla. Hay que trabajar en estas ciudades para que las condiciones de vida sean dignas».
Para colaborar con la labor que realiza ‘Amigos de Ritsona’ se puede hacer a través de https://amigasderitsona.org/colabora. Como recuerda Joaquín Sánchez, «no podemos cerrar los ojos ante el sufrimiento que hay tras la valla, hay que trabajar para que la dignidad sea un derecho y no un privilegio».
La organización ‘Amigos de Ritsona’ invita a ser parte activa de esta transformación, a no permanecer indiferentes ante el dolor y la injusticia. A través de su labor, miles de personas encuentran apoyo, protección y una oportunidad.
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