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II Foro Económico y Social del Mediterráneo

Infraestructuras contra riadas: una necesidad ante el cambio climático

Su elevado coste económico y el tiempo de ejecución señalan a la falta de financiación y el exceso de burocracia como los principales aspectos a resolver

Infraestructuras contra riadas: una necesidad ante el cambio climático

Infraestructuras contra riadas: una necesidad ante el cambio climático / JUAN CARLOS CAVAL

Javier Vera

Javier Vera

Con el recuerdo aún presente de la dramática dana que asoló Valencia en el mes de octubre del pasado año, algo a lo que estamos habituados en el Mediterráneo y en la Región de Murcia, aunque no con esa magnitud tan devastadora, el agua se ha consolidado en los últimos tiempos, lamentablemente, como una fuente de tragedia. Ante la necesidad entonces de contar con infraestructuras hídricas que cumplan la función de prevenir y paliar las consecuencias de riadas e inundaciones, el II Foro Económico y Social del Mediterráneo dedicó la primera de sus mesas de debate a la ‘Prevención de riesgos climatológicos’. En ella, moderada por José Alberto Pardo, director de La Opinión, participaron Mario Urrea, presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS); Jorge García Montoro, consejero de Fomento e Infraestructuras; María Hernández Benítez, concejala de Urbanismo y Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Lorca; y Antonio Navarro Corchón, concejal de Planificación Urbanística, Huerta y Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Murcia.

Contempladas en el Plan Hidrológico, las obras necesarias en materia de infraestructuras hídricas arrastran la problemática del elevado coste, teniendo en cuenta además, que al ritmo actual tardarían en estar listas algo más de una década. Surge entonces como una de las posibles soluciones el ampliar la mirada hacia Europa, más allá de nuestras propias fronteras, en busca de partidas económicas que nos permitan luchar contra el cambio climático y sus negativas consecuencias.

Así lo entiende el consejero de Fomento e Infraestructuras, quien afirmó que «Europa tiene una responsabilidad a la hora de hacer frente al cambio climático, así como a las negativas consecuencias que de él se derivan. En este caso, debe facilitar líneas de actuación y ayudas para que los estados miembros puedan llevar a cabo en la medida de lo posible el desarrollo de estas infraestructuras. Pero no podemos engañarnos y mirar hacia otro lado bajo el ‘escudo’ de que no hay financiación». García Montoro insistió en que «tenemos que contar con una planificación, prevista por ejemplo en la Ley de Aguas, para establecer las prioridades y ver con qué recursos presupuestarios contamos para hacer frente a estos trabajos».

Una llamada de ayuda a la UE que también realizó Mario Urrea, quien apuntó durante su intervención que «ante el problema de la financiación, Europa entenderá las necesidades económicas de los estados miembros siempre y cuando estos prueben que han alcanzado su límite». El presidente de la CHS confía «en que entre una aportación adecuada por parte de la Unión Europea y la capacidad presupuestaria nacional seamos capaces de poder llevar a cabo las obras de estas infraestructuras».

También destacó el problema económico como uno de los grandes escollos a la hora de desarrollar un buen proyecto de infraestructuras hídricas la concejala de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Lorca. «Si unas simples lluvias como las del pasado mes de marzo han supuesto un coste de 35 millones de euros, creo que es conveniente hacer una reflexión profunda, porque aunque ese dinero venga de Europa, a excepción de dos millones de euros que han sido asumidos por ahora por el municipio lorquino, podría dedicarse a otros asuntos. O se amplían y mejoran las infraestructuras, o volveremos a tener que hacer frente a unos gastos que pueden lastrar la actividad normal de un ayuntamiento como el de Lorca», comentó María Hernández.

Por su parte, Antonio Navarro destacó el colector norte, incluido en el Plan Hidrológico desde el año 2025 como Obra de Interés General, como una infraestructura cuyo principal objetivo es el de «recoger el agua en cabecera de las ramblas del norte y limitar esos problemas de inundaciones que se dan en unos periodos de retorno anuales».

Hace unos meses, se llegó a la conclusión de que este colector, además de necesario, debía redimensionarse y complementarse. «Las tramitaciones ambientales son muy complejas y retrasan las grandes infraestructuras. Y de lo que tratamos de hacer ver es que ese proyecto, aunque se tenga que redimensionar, no tire por tierra todo el trabajo llevado a cabo con anterioridad para que sea una realidad lo antes posible. Las soluciones a este problema de inundabilidad están perfectamente estudiadas, el análisis de coste de beneficios también se ha llevado a cabo y es positivo», añadió el concejal de Planificación Urbanística, Huerta y Medio Ambiente.

La barrera burocrática

Otro de los principales obstáculos a la hora de poder desarrollar proyectos en infraestructuras hídricas radica en un exceso de burocracia y normativa que, en palabras de Jorge García, «forma lamentablemente parte de la cultura y la idiosincrasia de este país». «A veces nos encontramos con procedimientos que trascienden al interés general, que no tienen otra función que velar por la vida y los bienes materiales. Cualquier norma hace que el tiempo pase y que sea complicado el poder adelantar en el desarrollo de estos trabajos. Y, por lo tanto, es una dificultad que debemos resolver, no solo en el ámbito de las infraestructuras. Conviene entonces tener los proyectos preparados y tramitados, si es posible, para poder contar ya con ese trabajo y tiempo ganado para cuando haya financiación», apuntó el consejero, quien concluyó que «la infraestructura más cara es la que no existe. Todos los daños materiales y personales son de un valor incalculable, estamos a tiempo para ejecutar infraestructuras que siempre van a resultar más económicas que padecer esos daños y perjuicios materiales y humanos».

También se sorprendieron desde la CHS del rechazo a la tramitación, en este caso, de los Planes de Flujos Preferentes. «Hemos ido mejorando la cartografía de zonas inundables gracias al conocimiento técnico, admitiendo en todo momento que estos documentos en los que actualmente seguimos trabajando están ‘vivos’, y que se trata de una herramienta útil, sobre todo en esos casos en los que una lluvia escasa acaba produciendo inundaciones en el entorno urbano, lo que denota que no se ha llevado a cabo una buena gestión ante el riesgo de las llamadas inundaciones pluviales».

En ese sentido, Urrea demandó la necesidad de avanzar en ciertos proyectos que tengan en cuenta el entorno en el que se encuentran para poder gestionar correctamente los recursos con los que se dispone. Es el caso, por ejemplo de las llamadas ‘ciudades esponja’, las cuales están diseñadas para permitir la filtración del agua al subsuelo, implantando superficies porosas que absorban el agua, como parques inundables o fachadas verdes, previniendo así inundaciones y sequías, almacenando y actuando como depuradora de las propias aguas.

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, además, aprovechó su intervención para subrayar que la mayor parte de las infraestructuras que se están proyectando se van a ejecutar, tratando siempre de que estas se lleven a cabo en unos plazos razonables, «aunque la sociedad civil debe ser consciente de ello». Urrea también recordó el compromiso que hay en el Plan de Gestión de Riesgos e Inundaciones y en el Plan de la Cuenca del Segura para la licitación de dos presas: Béjar y Nogalte.

Jerarquía hídrica

En aquellas zonas más susceptibles a sufrir riesgos de inundación, también cabe tener en cuenta que ahí se sufren problemas a la hora de ejecutar otras posibles infraestructuras, como pueden ser las ferroviarias o las propias autovías. En este sentido, el consejero de Fomento e Infraestructuras detectó un denominador común de las soluciones: una jerarquía hídrica que permita dominar el agua en cabecera y acumularla primeramente para evitar su efecto catastrófico sobre las poblaciones, y luego administrarla para hacer frente a sequías, ya sea para consumo humano o regadíos.

Una idea en la que coincidió la concejala de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Lorca, quien afirmó que «no es que no estemos de acuerdo con esos mapas de inundabilidad, sino que creemos que es necesario primeramente planificar y contar con unas infraestructuras que reduzcan considerablemente esos flujos. Unos trabajos que hay llevar a cabo en la cabecera». María Hernández destacó además el Embalse de Puentes IV, en una ciudad de Lorca que desde 1945 ha registrado hasta 50 riadas, y con el que se ha conseguido reducir de manera considerable las inundaciones dentro del casco urbano.

La previsión y planificación, coincidieron todos los participantes de la mesa, debe llegar de la mano de los fondos europeos y estatales, así como de una colaboración público-privada que, aunque supone un beneficio hacia lo privado en el caso de las infraestructuras hídricas complejo de ver, no puede dejarse pasar por alto.

Hablamos, por lo tanto, de un problema estructural, y por ello, las soluciones deben estar basadas en la naturaleza, porque nuestro presente y futuro pasa por seguir resolviendo el problema de las inundaciones y la necesidad de las infraestructuras hídricas.

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