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Política

José Vélez: con el PSOE, Athletic y AC/DC en el alma

El exalcalde de Calasparra pone fin este domingo a su etapa como secretario general del Partido Socialista de la Región de Murcia tras poco más de tres años en los que no ha conseguido acortar distancia con el PP, aunque no se lava las manos: "De lo malo que haya pasado en este tiempo, me hago responsable de todo"

El socialista calasparreño José Vélez posa para La Opinión en la Asamblea Regional.

El socialista calasparreño José Vélez posa para La Opinión en la Asamblea Regional. / Iván J. Urquízar

Jaime Ferrán

Jaime Ferrán

Pocas cosas le hacen más feliz al alcalde de Calasparra entre 2014 y 2020 que su partido, su equipo y su grupo de rock favorito. Tanto es así, que reconoce que, cuando llegue el momento —dentro de mucho—, le gustaría que le despidieran colocando sobre su ataúd «las banderas del PSOE, del Athletic de Bilbao y de AC/DC». De esto se deduce: primero, que es un hombre de partido; y, segundo, que le va la marcha. «Y que soy del mejor equipo del mundo», asegura Pepe Vélez (1966), que este fin de semana se despide como secretario general del PSOE regional.

Se dio a conocer fuera de los dominios del Noroeste de la mano de Pedro Sánchez, ya que fue de los pocos dirigentes socialistas que se atrevieron a remar contra el aparato nacional y apoyar a un candidato que, en principio, tenía las de perder. Corría el año 2017 y, con la vehemencia que le caracteriza, llegó a llamar «faraona» a la presidenta andaluza, Susana Díaz, durante un mitin con el actual presidente del Gobierno de España.

«Fueron días de mucho trabajo y de mucha presión personal, social y mediática», destaca. «Creía que era lo que tenía que hacer y hoy sé que mereció la pena emprender aquel camino». Normal que lo piense. Aquella apuesta le salió bien, Sánchez ganó las primarias, haciéndose con la Secretaría General del PSOE. Años después, fue el calasparreño quien se alzaría como líder del PSRM tras la caída de Diego Conesa.

Hay que rebobinar para entender cómo llegó hasta aquí. Inició su carrera política en las Juventudes Socialistas «con 14 ó 15 años» porque «en aquellos años no había muchos límites a la hora de militar en nada». Vincula su compromiso con los valores de esta organización con la naturaleza «humilde» de su familia materna, con la que se crió.

De una "familia humilde, pero muy honrada", se inició en las Juventudes con solo 15 años

Vivían en el barrio de San Pedro del pueblo, justo detrás de la iglesia. «Mi abuelo era agricultor y mi abuela trabajó muchísimo como ama de casa para sacar a una familia muy grande adelante. Realmente, no teníamos de todo», recuerda. Pero subraya: «Gente humilde, pero muy honrada». Le enseñaron que «la amistad hay que respetarla siempre por encima de intereses económicos» y que «en la vida hay que andar siempre con pie firme».

Ilustración de José Vélez.

Ilustración de José Vélez. / Pedro Sabiote

Formó parte del Cuerpo de Gestión del Servicio Murciano de Salud y en 1999 fue elegido concejal en Calasparra, tomando el bastón de mando en 2014. Entonces comenzaron los problemas judiciales que, al final, le han obligado a hacerse a un lado. «A mí no me ha denunciado más que la oposición de mi pueblo. Nadie podrá decir que he tenido problemas con un empresario o con un ciudadano de a pie porque le haya perjudicado de manera interesada», recalca. Siempre que habla del asunto insiste en que ha ganado todas las querellas por las que ha terminado en el juzgado.

El dilema surgió cuando hace pocos meses un juez decidió que la Audiencia Provincial debía sentarlo en el banquillo, algo incompatible con el cargo, según los estatutos del PSOE. «Más de una década de denuncias falsas», lamenta. Este asunto le duele especialmente por el daño que ha provocado en su familia. «Como político me he hecho de otra pasta y aguanto de todo, pero no soporto ver cómo sufren los míos».

Cuenta que el abrazo de una migrante con su hija tras llegar al puerto le provocó una "revolución" interna

Su paso por la política también le ha hecho otras heridas profundas, especialmente, como delegado del Gobierno de España, cargo que ocupó de 2020 a 2023. No hace falta decir que algunas de ellas las provocó la covid-19. «No sabíamos muy bien cómo abordar todo aquello, la gente se moría sin poder tener una despedida de sus familiares...». No puede decir nada que no sepamos.

En su cabeza quedó grabada otra imagen de aquel tiempo. «Un día fui al Puerto de Cartagena para visitar el lugar al que llegaban los migrantes y vi una mujer abrazada con una fuerza tremenda a una niña muy chiquitina, con la mirada perdida hacia no sé dónde. Ahí fui consciente de la tragedia humana. Hubo una revolución dentro de mí. Creo que hacemos poco para ayudar a esta gente», afirma.

No todo han sido golpes. «Me hace feliz pertenecer a un partido con 146 años de historia que durante todo este tiempo ha luchado para mejorar la vida de la gente. Eso ya es un orgullo en sí día tras día», indica.

Deja el partido más débil políticamente que cuando llegó, debido a los malos resultados de las elecciones de 2023, pero no se lava las manos: «De lo malo que haya pasado en el tiempo que he estado de secretario general, me hago responsable de todo; y de lo bueno, tengo responsabilidad compartida con los compañeros». Ahora bien, considera que el PSRM no está en mal lugar. «Creo que estamos en el mejor momento porque llega un gran secretario general, Francisco Lucas». Ya puede estar contento su sucesor.

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