Perfil

Mathieu Kessler, el matemático que cambió el bosque de Mulhouse por las rutas marítimas de Cartagena

Desde esta semana, ocupa el Rectorado de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT)

Es un hombre tranquilo, al que le gusta disfrutar de la naturaleza, la familia y los amigos, y que intentará impulsar la institución y convertir a Cartagena en una ciudad universitaria

Mathieu Kessler ha sido elegido esta semana nuevo rector de la UPCT para los próximos seis años.

Mathieu Kessler ha sido elegido esta semana nuevo rector de la UPCT para los próximos seis años. / Iván J. Urquízar

Ana García

Ana García

Después de 27 años en la ciudad portuaria, Mathieu Kessler (Francia, 1970) se siente «totalmente cartagenero». El catedrático del área de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad Politécnica de Cartagena estará al frente de la UPCT durante los próximos seis años tras haber sido elegido rector esta semana en unas elecciones en las que se ha impuesto a la candidatura liderada por la hasta ahora rectora, Beatriz Miguel.

Kessler nació en Mulhouse, una ciudad de Alsacia perteneciente al departamento de Alto Rin y que además de su importante historia comercial, destaca por sus espacios naturales y el desarrollo de un día a día tranquilo.

Sin embargo, con sólo veinte años, este amante de las matemáticas no lo dudó y de la noche a la mañana se colgó la mochila al hombro y cambió las rutas por los bosques de Mulhouse por los territorios áridos de la Región de Murcia. La razón: el amor.

El rector de la UPCT se formó en la Universidad París Diderot y se doctoró en Matemáticas en la Universidad Pierre y Marie Curie, de París. Pero fue durante un viaje a Berlín donde conoció a Gracia, una caravaqueña que poco después se convertiría en su mujer.

Dos años después de conocerse dio el paso y se mudó a Murcia, lo que le supuso un sobreesfuerzo académico, ya que terminó sus estudios a distancia. «En aquel momento no había Internet», recuerda, por lo que todo fue más complicado. Un amigo le mandaba todas las semanas por correo los apuntes de las asignaturas y él se las preparaba desde la Región, viajando al país vecino sólo cuando tenía que presentarse a algún examen.

Fue en 1997 cuando comenzó a trabajar como profesor universitario en Cartagena, aunque en sus inicios no existía la UPCT tal y como la conocemos hoy, sino que era un campus adscrito a la Universidad de Murcia.

Su vida profesional ha estado ligada a la Politécnica de Cartagena, por lo que reconoce que se siente «afortunado por todas las oportunidades» que le ha dado esta institución. Eso precisamente fue lo que le animó a dar el paso para presentarse a las elecciones celebradas el pasado miércoles junto a su equipo, con la firme convicción de trabajar y aportar para impulsar a la UPCT como referente en los estudios tecnológicos, a la vez que se marca como objetivo que Cartagena sea una ciudad universitaria. Mathieu Kessler tiene dos hijos, Enrique y David, quienes se han empapado del trabajo de su padre desde pequeños.

El mayor, Enrique (24 años), ha estudiado Ingeniería Informática y trabaja en Madrid como ingeniero de desarrollo para Amazon. Mientras que David (20 años) se encuentra en Granada finalizando el doble grado de Informática y Matemáticas.

24 horas después de las elecciones, Kessler reconocía sentirse aún abrumado por las felicitaciones que ha recibido. «Tengo muchas llamadas y Whatsapp por contestar, pero responderé a todos», afirmaba con la satisfacción de quien ha superado un gran reto profesional, pero con la responsabilidad de lo que tiene por delante estos próximos seis años.

En esta ocasión, la nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario establece que el mandato se extenderá durante seis años y no los cuatro habituales, aunque se trata de un mandato único sin la opción de volver a presentarse.

Por ello, el nuevo rector de la Universidad Politécnica de Cartagena tendrá que poner toda la carne en el asador e intentar cumplir el máximo de los objetivos propuestos de aquí a 2030.

Tras unos resultados en los que logró el 63,14% del apoyo de la comunidad universitaria, insiste en que son conscientes de que hay una mayoría clara que apuesta por el cambio, pero apunta que «esto no significa un cheque en blanco, debemos trabajar y por ello hicimos un diagnóstico de la situación y un estudio de necesidades de la universidad».

Quieren revitalizar el campus, ganar en vida universitaria con actividades deportivas y culturales, poniendo también a disposición de los estudiantes salas de estudio (incluso 24 horas), ampliando a su vez el horario de la biblioteca. Pero también quiere que el profesorado no se vea desbordado por la burocracia y que puedan dedicarse a las tareas para las que han sido contratados. Unos retos que espera conseguir con la implicación de toda la comunidad universitaria.

Con tanto trabajo por delante, a la agenda de Kessler le queda poco espacio para disfrutar de las pequeñas cosas que le reconfortan. Entre ellas destaca el deporte, una afición a la que cada día le dedica tiempo, ya que se considera un amante del senderismo. «Vengo de una zona con mucha naturaleza y aunque aquí los espacios son muy distintos, intento disfrutar de rutas con vistas al mar», afirma.

Al pasar la frontera cambió los paseos por el bosque de Mulhouse por las rutas marítimas de Roldán, La Muela y Calblanque.

Y a la pasión por su familia se suma el disfrute de los amigos. Reconoce que una de las cosas que más le gustan de esta zona del sur de Europa es la costumbre de quedar y salir con amigos, disfrutar del exterior gracias a un clima que hace que se pueda hacer vida en la calle prácticamente durante todo el año.