Medio Ambiente

Luz verde a un camping en el espacio protegido de Cabo Cope-Calnegre

Medio Ambiente emite un informe favorable para una zona de acampada de 23.500 metros cuadrados y asegura que "no tendrá efectos significativos sobre el entorno"

Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre

Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre / L.O.

Beatriz Díaz

La Dirección General de Medio Ambiente ha aprobado la construcción de un camping dentro del espacio protegido del Parque Regional Cabo Cope y Puntas de Calnegre. El proyecto, con una capacidad para 318 plazas, deberá hacer un esfuerzo por la conservación del entorno en el último tramo de costa del Levante que queda sin transformar. Una zona vulnerable que está situada a 2.000 metros de importantes áreas de conservación de la biodiversidad, junto a la llanura costera de Marina de Cope.

«No tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente», es lo que afirma el informe, en el que se resume que el camping ‘El Sombrerico’ contará con una capacidad para 318 plazas, distribuidas en 109 parcelas, 102 de ellas para caravanas y otras 6 para bungalows. Las instalaciones, que ocuparán más de 23.500 metros cuadrados, estarán equipadas para su ocupación temporal con fines vacacionales o turísticos. La parcela del proyecto incluirá 12.716,55 m² para caravanas, 2.000 m² para zonas de deporte, 1.000 m² para aparcamiento de vehículos y otros espacios para construcciones y servicios, completando así las instalaciones.

Para que el proyecto sea sostenible y respetuoso con el entorno se han puesto una serie de condicionantes que hacen que pueda existir esta instalación turística, permitiendo su desarrollo dentro de un espacio natural protegido. En primer lugar, cualquier construcción que se realice en el camping debe respetar la armonía arquitectónica del entorno. Esto significa que no se permitirán estructuras que resulten estridentes y que se deben usar materiales nobles, como piedra, morteros blancos y cerámica para los tejados. Además, se deberán utilizar postes de madera y vallas cinegéticas, que son permeables a la fauna local.

Otro requisito es la protección de la tortuga mora, un animal amenazado que está presente en la zona y al que se deberá poner especial atención. Asimismo, la señalización del área destacará que se trata de un entorno protegido con una importante biodiversidad. La vegetación y jardinería del camping y sus alrededores deberá consistir en especies de flora silvestre autóctona, fomentando la revegetación con plantas nativas.

Por último, se subraya la importancia del aspecto educativo. El camping deberá ofrecer actividades y recursos que promuevan la conservación y sostenibilidad, sensibilizando a los visitantes sobre la importancia de proteger la biodiversidad y el medio ambiente en este entorno vulnerable.

Estas medidas, valoradas positivamente por los ecologistas, aseguran que el nuevo proyecto turístico no solo sea respetuoso con el medio ambiente, sino que vaya más allá, contribuyendo activamente a la preservación y educación sobre la biodiversidad local.

La iniciativa ha recibido informes favorables de varias entidades, incluyendo la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS); la Dirección General de Patrimonio Cultural; la de Medio Natural; la de Carreteras; la de Seguridad Ciudadana y Emergencias; la de Territorio y Arquitectura; y el Ayuntamiento de Águilas, entre otros.

Para asegurar la protección ambiental, el titular de la actividad, El Sombrerico Viejo, S.L, designará a un responsable del seguimiento y adecuado funcionamiento de las instalaciones destinadas a evitar o corregir daños ambientales. Este responsable deberá elaborar la información o documentación periódica.

Ecologistas en Acción defiende la protección de "una joya entre joyas"

Rubén Vives, miembro de Ecologistas en Acción, puso de relieve que este proyecto debe ir más allá de ser una mera actividad económica y realmente convertirse en un proyecto de conservación, con la idea de que no se pierda «la esencia de uno de los espacios más valiosos que tiene el territorio de Murcia», que calificó como «una joya entre joyas». También denunció que El Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope, espacio protegido desde 1992, no tenga un plan de ordenación aprobado, ni una Junta Rectora en marcha, asegurando que llevan «30 años dejándolo morir porque la Comunidad Autónoma no quiere ese parque. Lo ha demostrado una y mil veces». «Ahí está la Junta Rectora que se creó, pero nunca se ha reunido.

También el plan de ordenación de recursos naturales que debería estar aprobado en el 93, y vamos para 30 años sin plan. Con el plan de gestión de la Red Natura pasa igual, debió haberse aprobado hace seis años y todavía no hay ni borrador, y eso que lo obliga la Unión Europea». Para poner la guinda a la crítica, Vives aseguró que muchas veces estos espacios se convierten en parques temáticos, dificultando la labor imprescindible de protección de la biodiversidad.

De la misma forma, aseguró que el entorno que rodea a lo que será el camping «está totalmente destruido», por eso es importante que se cumpla con las medidas propuestas por Medio Ambiente. «Al final, a la gente nos gustan los espacios naturales. Y nos gustan los espacios vírgenes y los sitios bonitos, eso hace que se concentren todos los turistas, los usuarios y los visitantes. ¿Qué pasa? Que ahí se concentra todo y entonces también aumentan todas las presiones».