Día Internacional de las Cooperativas

Cooperativismo: un modelo empresarial al servicio de la sociedad

Juan Antonio Pedreño

Juan Antonio Pedreño / L.O.

Juan Antonio Pedreño

Cualquier empresa debería hacerse dos preguntas: «¿Quiénes somos?» y «¿Para qué existimos?». Aquellas empresas que a la hora de responder a esto tengan un compromiso con un carácter más humano, más social, más verde, más sostenible: son empresas que van un poco más allá de la cuenta de explotación, en muchos casos hacen memorias sociales y son empresas con una mirada no cortoplacista. Son empresas que escuchan a las personas y entienden las demandas sociales, que se preocupan por su entorno y por el planeta, que buscan como mejorar las competencias profesionales y solucionar inquietudes. Empresas que tienen tendencia a ayudar, no solo en los buenos momentos sino también en los momentos de crisis, como en la pandemia pasada. Si la respuesta es Si, entonces esa empresa responde a la esencia de las cooperativas.

Las cooperativas van más allá de las meras oportunidades de negocio, aportan todo su potencial a dar respuesta a los problemas colectivos, demostrando un compromiso que trasciende lo empresarial; con valores humanos, sociales, sostenibles y medioambientales. Son empresas y emprendedores/as que no solo se centran en el balance económico, sino que escuchan a las personas, entienden las demandas sociales y se preocupan por el entorno y el planeta. Y, desde esa perspectiva, siguen siendo competitivas y resilientes, creando y manteniendo empleo de calidad y estable.

El cooperativismo se erige como un modelo empresarial que aporta mayor bienestar social, reduce desigualdades y crea más y mejores empleos. En las regiones donde está más presente, se observa una mayor prosperidad y una vida económica más activa, además de una mayor cohesión social y territorial. Este modelo empresarial refleja fielmente las palabras de Mahatma Gandhi: «Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo». Además, el cooperativismo traslada sus valores y principios al resto de los modelos empresariales, promoviendo un cambio de paradigma donde las empresas no solo buscan beneficios económicos, sino también un impacto social positivo.

Hoy en día el 82% de las personas desean trabajar en empresas comprometidas con temas medioambientales, el 78% anhela que su empresa genere un impacto social positivo y el 77% está comprometido con reducir las desigualdades y la brecha salarial. Además, ocho de cada diez consumidores afirman ser más leales a las marcas con valores y generadoras de un impacto social positivo, y el 64% espera que las empresas lideren el cambio social. Estos datos refuerzan el cambio hacia un modelo empresarial más sostenible y responsable.

El cooperativismo es una historia de éxito y una palanca del cambio que aporta soluciones a los desafíos de nuestra sociedad, especialmente en sectores clave como la vivienda, la energía, la reindustrialización, la pesca, la banca ética, la alimentación sostenible, la exclusión social, la pobreza, la educación y el desarrollo local.

En la actualidad, el 69% del valor de la producción final agraria proviene de cooperativas agroalimentarias, y el 15% de la población española reside en viviendas promovidas por cooperativas. En el sector de la distribución, las cooperativas cuentan con más de 3.000 puntos de venta, y en la educación gestionan más de 560 centros educativos. En el sector financiero, la banca cooperativa ocupa la undécima posición en el ranking de entidades significativas españolas. Además, las cooperativas son fundamentales en sectores como la energía, los servicios sociales, las actividades culturales y recreativas, y la industria.

En la Región de Murcia el cooperativismo cuenta con cerca de 2.600 empresas (un 84,93% de Trabajo Asociado), más de 90.000 empleos y presencia en todos los municipios. Se trata de una fuerza tractora que sigue creciendo, consolidándose, aportando al tejido productivo e impulsando una Región de Murcia más competitiva.

Un modelo empresarial competitivo e innovador, y que resuelve crisis sociales y territoriales, redistribuyendo la riqueza de manera equitativa y fomentando la igualdad de oportunidades. Este modelo ha demostrado ser resiliente y capaz de adaptarse a situaciones económicas adversas, como la pandemia, y promueve un desarrollo industrial sostenible que favorece una transición verde y digital justa. Es por ello que la Comisión Europea ha identificado al cooperativismo y a la economía social como uno de los 14 ecosistemas claves para la recuperación de Europa, especialmente en zonas rurales y despobladas, ayudando a generar economía, empleo y fijar la población.

Este modelo empresarial está en el corazón de nuestra economía y, como afirman cada vez más representantes políticos e institucionales, como en el caso del presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, Fernando López Miras, o la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ‘la economía del futuro es la Economía Social’, y su máximo exponente son las cooperativas.

Porque donde hay cooperativas hay un mayor bienestar social. Son empresas con alma que aportan soluciones a los tres principales retos que hoy tiene la humanidad: la lucha contra las desigualdades de todo tipo (rentas, género, poder… etc.), la lucha contra el cambio climático y el fortalecimiento de los sistemas democráticos.Hoy celebramos el Día Internacional de las Cooperativas; empresas que construyen un futuro mejor para todas las personas.