Laboral

Romper barreras en la ingeniería industrial

El Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería reconoce y celebra las contribuciones femeninas en la ciencia, la tecnología y las matemáticas, estableciendo nuevos estándares de excelencia

La ingeniera industrial Carmen Lucía Alonso.

La ingeniera industrial Carmen Lucía Alonso. / L.O.

Rubén Juan Serna

Carmen Lucía Alonso lleva más de una década en el sector de la ingeniería industrial, trabajando en áreas clave como ofertas, proyectos y consultoría energética y medioambiental. En este Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, que se celebra hoy, es crucial reconocer y celebrar las contribuciones de mujeres como Carmen Lucía.

Actualmente, ella es responsable de área en la Dirección de Sostenibilidad y Eficiencia Energética en Aquatec, del grupo Agbar. «Mi trabajo se centra en la oficina técnica y consultoría dentro de la dirección de sostenibilidad y eficiencia energética», explica. A pesar de su experiencia y habilidades, se ha enfrentado a desafíos como mujer en un entorno predominantemente masculino. Reconoce que en los equipos que dirige es la única mujer.

Desde sus años universitarios, en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), la disparidad de género era evidente. «En los primeros años éramos unos cien estudiantes y sólo cinco mujeres», recuerda. Esta falta de representación femenina no sólo era numérica, sino también social. «No conocí a ninguna mujer con quien hiciera amistad hasta los últimos años de la carrera», agrega, señalando cómo esta soledad afectaba a la experiencia académica y profesional.

En su carrera profesional, la situación no mejoró significativamente. «Llevo 12 años en el sector y siempre con hombres», nos cuenta, destacando la escasez de colegas mujeres. Esta dinámica plantea varios retos, desde la falta de modelos a seguir hasta la sensación de aislamiento. Sin embargo, nuestra entrevistada ha perseverado y se ha establecido como una líder en su campo.

El sector de la ingeniería industrial es conocido por ofrecer amplias oportunidades laborales, pero ¿por qué tan pocas mujeres se animan a ingresar? Ella y un familiar suyo, orientadora en un centro educativo, han observado esta tendencia sin encontrar una respuesta clara. «A pesar de los esfuerzos, no sabemos por qué las mujeres no se animan a estudiar Ingeniería», comenta. También nos recordó la tendencia por parte de las chicas que salen de la Educación Secundaria hacia profesiones sanitarias y asistenciales, y no tanto técnicas.

Uno de los factores podría ser la falta de promoción adecuada en la educación temprana. «Nunca sentí que me empujaran hacia una rama específica en mi educación», dice, señalando que tanto hombres como mujeres deberían recibir el mismo estímulo para seguir carreras en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Su experiencia personal refuerza esta idea, ya que fue su abuelo quien más la motivó a seguir sus intereses en matemáticas y ciencia. Carmen Lucía es la única ingeniera de toda su familia.

A nivel empresarial, aunque se han hecho esfuerzos para promover la igualdad, aún existen brechas. «A nivel interno, se trabaja en escalas salariales con funciones definidas, lo cual es positivo», indica. No obstante, al comparar con compañeros de carrera que trabajan en otras empresas y otros campos, nota que las desigualdades persisten, especialmente en niveles de mando y responsabilidades.

Este testimonio subraya la importancia de seguir trabajando hacia la inclusión y equidad de género en la ingeniería industrial. Las mujeres en este campo no sólo aportan diversidad de pensamiento y enfoque, sino que también rompen barreras y establecen nuevos estándares de excelencia.

Su presencia y éxito en la Ingeniería industrial no sólo enriquecen el sector, sino que también inspiran a futuras generaciones de ingenieras. A medida que más mujeres se animen a entrar y permanecer en este campo, la industria será más inclusiva, más robusta y sencillamente, mejor.