Medio Ambiente

Nueva hornada de cernícalos en las ventanas de Murcia

Nacimiento y evolución de cernícalos en Murcia

Pablo Fernández

Jose Antonio Sánchez

Jose Antonio Sánchez

El cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) es un ave que tiene pocos requisitos para reproducirse. Puede poner sus huevos en árboles, zonas rocosas, antenas, soportes para la conducción de electricidad, cajas nido, carteles publicitarios o, incluso, en edificios. Y esto es lo que viene sucediendo en los últimos años en un sexto piso de Murcia, cerca del Jardín de la Seda.

Menchu Hernández alucinó cuando, hace ahora cinco años, una pareja de cernícalos llegó a una jardinera de su casa y pusieron huevos. «Estaban en la ventana del salón, iban y venían y ya se quedaron. Yo tenía para poner flores y tiraban la tierra hasta que se hicieron su propio espacio. Les dejé estar y ahí anidaron», explica Menchu.

Fue un acontecimiento familiar, con fotos y vídeos sobre la evolución de los nuevos cernícalos, que al año siguiente no aparecieron. Fue 2020, el año de la pandemia. Ya fuese por la actividad constante en la vivienda y porque en el mundo exterior había muchos espacios tranquilos, la realidad es que no aparecieron. Dejaron de venir ese año y, ahora, cumplen cuatro primaveras consecutivas anidando en su ventana.

Explica que la madre no se mueve unos 15 días cuando pone los huevos y que el macho le lleva comida, pero ella no se mueve hasta que los pollos salen del cascarón. «La hembra me deja asomarme y verla, pero el macho no. Y una vez que empiezan a nacer ella sale y tanto el padre como la madre los controlan».

Los cinco huevos de esta hornada, porque, asegura, «siempre son cinco huevos los que ponen», estaban en su jardinera el 15 de abril. Y fue el 7 de mayo cuando rompieron el cascarón. Y, desde entonces, el crecimiento es muy veloz: «La madre se va cuando nacen y los cinco se agrupan. Los cinco son uno, pero es que crecen rapidísimo». Tanto como que a las dos semanas de vida el plumaje blanco con el que nacen empieza a oscurecerse y empieza a cambiar al los tonos marrones y negros comunes de estas aves.

Las cortinas del salón de Menchu siempre están bajadas en esta época del año para no molestarles. Los ve por el reflejo ya que la tela deja verlos a contraluz. Y cuando no molesta mucho después de que los padres se hayan marchado tras alimentar a los pollos, se asoma para tomar alguna fotografía o algún vídeo. Y el 6 de junio, ni un mes después de su nacimiento, los nuevos cinco cernícalos comenzaron a volar.

«Los pollos sí me dejan verlos. Cuando subo la cortina para verlos están tranquilos e incluso posan. Ahora los recién nacidos, que ya volaron todos, vienen en grupos por las tardes. Se ponen y están un rato en la ventaja», dice.

Aves fieles

Francisco Robledano, profesor titular del Departamento de Ecología e Hidrología de la Universidad de Murcia, reconoce que estas aves tienen bastante fidelidad a determinados sitios como balcones, jardineras y ventanas. «No es que críen y desaparezcan, es que a partir de ese momento tienen menos fijación al lugar».

Lo curioso, dice Menchu, es que desde hace dos años han hecho suya la zona: «Al principio iban y no volvían hasta marzo, para la reproducción. Pero es que desde los dos últimos años ya no se marchan. Vienen al sitio y se van, pero siempre están cerca hasta que toca anidar».

El profesor de la Universidad de Murcia explica que, en general, las rapaces tienen bastante fidelidad y se juntan de por vida, a no ser que fallezca uno de los dos ejemplares, que buscan otra pareja. Además, en el caso de las pequeñas rapaces urbanas sí reconoce que «son muy fieles».

Se han adaptado muy bien al entorno urbano porque consumen roedores, insectos y pequeños reptiles, es decir, tiene una dieta muy variada. «Son muy ágiles y veloces. Es un cazador urbano muy eficaz», explica Robledano, que recuerda que según el último libro rojo, está catalogado como en peligro: «En Murcia no me atrevería a decir, creo que no está en situación de disminución alarmante, pero en todo el estado español, en el último libro rojo de 2022 está catalogado en peligro de extinción».

«No se va a extinguir mañana, pero las disminuciones son alarmantes. El atlas de las aves de España habla de reducciones de más de un 50% en los últimos años», remarca el profesor. Menchu desconocía esta situación: «No sabía que estaban en peligro. ¿Entonces yo aporto un porcentaje a que salgan del libro rojo? Pues entonces estoy haciendo algo bueno».

El nombre del cernícalo viene de que cierne en el aire cuando utilizan las corrientes y se quedan prácticamente inmóviles antes de lanzarse a cazar, relata mientras habla del característico sonido que emiten y que ya es habitual. Y para que siga así: «Si la tienes en el balcón, no hay que molestarla»

La parte negativa para ella es que lo dejan todo bastante sucio. «Si vieras como está de caca... y porque ha llovido estos días, pero lo dejan todo perdido», explica la mujer que, pese a esto, ya ha limpiado la zona y ha vuelto a comprar jardineras nuevas para que vuelvan, como cada tarde, y que el año próximo vuelvan a romperse cinco huevos. «Creo que vuelven porque no me meto con ellos. Ellos están seguros allí. Imagino que volverán a reproducirse, porque ya son muchos años», concluye.