Armada

Una Escuela que mira al mar en Cartagena

Cartagena acoge uno de los tesoros de la Armada Española, la Escuela Militar de Buceo, el centro por el que debe pasar cualquier soldado de las Fuerzas Armadas que quiera ser buzo. Es una de las Escuelas de Buceo más antiguas del mundo por la que cada año pasan 500 alumnos llegados de todo el país

Militares paracaidistas del Ejército de Aire realizan prácticas en la piscina del CBA.

Militares paracaidistas del Ejército de Aire realizan prácticas en la piscina del CBA. / Iván Urquízar

Desde que en 1787, el rey Carlos III ordenara la creación de las primeras Escuelas de Buzos en España, con el objetivo de recuperar las valiosas cargas de los buques que se hundían en el mar tras llegar de las Américas, la figura del Buzo ha ido cambiando hasta convertirse en pieza esencial dentro de la Armada Española. Y Cartagena ocupa un papel fundamental en esta historia que se inició hace ya 237 años, cuando allí se creó, al borde del Mediterráneo, una de las Escuelas de Buceo más antiguas de las que se tiene constancia en el mundo.

En la actualidad, el centro se denomina oficialmente Escuela Militar de Buceo y sus instalaciones están integradas en la Estación Naval de la Algameca, al lado del Centro de Buceo de la Armada (CBA), y ofrece formación a personal perteneciente a las Fuerzas Armadas (Ejército de Tierra, del Aire y UME) y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, además de a personal civil.

Un buzo con equipo de               
suministro de superficie.

Rocío Casajús, jefa del Laboratorio de Gases / Iván Urquízar

Cada año pasan por sus instalaciones un promedio de 500 alumnos, que reciben formación básica (Curso de Aptitud de Buceador Elemental y Curso de Buceador Elemental-Nadador de Salvamento) en lo que, como el Jefe de Estudios de la Escuela, define, «es el primer escalón del buceo», que los alumnos pueden complementar a posteriori con actividades formativas de perfeccionamiento en otras Escuelas de las Fuerzas Armadas.

Además, la Escuela Militar de Buceo imparte cursos de buceo técnico y táctico, bien sea en circuito abierto o circuitos semicerrados (SCR) o circuitos cerrados (CCR), como los de Buceador de Caza de Minas, Aptitud de Guerra Naval Especial o Buceo Autónomo a Gran Profundidad.

Helicóptero hundido frente a las instalaciones del Centro de Buceo de la Armada, en Cartagena.

Helicóptero hundido frente a las instalaciones del Centro de Buceo de la Armada, en Cartagena. / José Soto

Esta Escuela cobra una mayor importancia en el año 2018, cuando se le designa Centro Docente Militar de Referencia para el buceo dentro de las Fuerzas Armadas en España y el interlocutor del Ministerio de Defensa en materia de buceo con el resto de la Administración General del Estado, cambiando el nombre de Escuela de Buceo de la Armada por el de Escuela Militar de Buceo. Donde llegan militares procedentes de todos los puntos del país, como nos explica Salvador Marco Ruiz Molina, capitán de Fragata y actual subdirector-jefe de Estudios de la Escuela Militar de Buceo. Si quieres ser buceador de las Fuerzas Armadas, en definitiva, debes pasar por Cartagena. Sólo los GEAS (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas) de la Guardia Civil tienen formación básica propia, aclara Salvador Marco, aunque antaño se formaran todos en la antigua Escuela de Buceo de la Armada.

Dos buzos se preparan para una inmersión frente al CBA.

Mariano, responsable del Taller de Equipos de Guerra. / Iván Urquízar

Y no sólo se forma a buceadores, también a médicos y enfermeros en ambiente hiperbárico. Es una especialidad que trata todas las patologías asociadas a la práctica del buceo (como la Enfermedad Descompresiva o la Embolia Arterial Gaseosa), y que, paradójicamente, no está reconocida dentro de la Seguridad Social. «De ahí que nos cueste más atraer a las nuevas generaciones, ya que esta especialidad no tiene una salida laboral fácil en el ámbito civil», explica Salvador, y solo pueden encajar en empresas privadas que apuestan hoy día por esta especialidad.

Para desarrollar esta amplísima oferta formativa, el centro cuenta con una plantilla de 33 personas: el director, José María Seijo Casal, capitán de Navío y comandante del Centro de Buceo de la Armada; suboficial mayor, José Ignacio Mendoza Andreu; siete oficiales, 13 suboficiales y 11 componentes pertenecientes a la clase de tropa y marinería. En la actualidad, sin embargo, la plantilla se ha reducido a 23 miembros porque existe «un importante déficit de suboficiales, pese a que, como destaca Salvador, «son la columna vertebral del profesorado».

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Un buzo con equipo de suministro de superficie. / Iván Urquízar

El otro pilar de la Escuela Militar de Buceo son los medios técnicos y su estratégica ubicación, que hacen que el centro sea deseado incluso por militares de otros países. Desde cámaras hiperbáricas a tanques de agua para recrear las condiciones de inmersión en profundidad, en las que los alumnos se sumergen y comprueban lo que es someterse a buceos profundos (de incluso 90 metros), pasando por un amplio despliegue de embarcaciones repartidas por todo el frontal portuario de que dispone el centro en La Algameca. «No es mal sitio para trabajar cada día, con el mar siempre en el horizonte», comenta Miguel Santana González, brigada y coordinador del Departamento de Buceo Técnico de la Escuela, mientras visita el Taller de Equipos de Guerra, que dirige el brigada Mariano Javier Ros García.

Y es que el mar es otro de los ejes de la formación, como todo aprendizaje subacuático que se precie. Pero en esta escuela es aún más importante si cabe, «Lo que nos diferencia de la formación en el ámbito civil es que aquí es la cantidad de días que van los alumnos al agua. Aquí les damos agua, agua, agua. Nos buscan mucho por eso los alumnos que llegan para los cursos de buceo que impartimos con la Universidad de Murcia (UMU) y la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT)», explica Salvador.

El trabajo en este centro es frenético porque siempre hay estudiantes de septiembre a junio y julio. La mayoría son jóvenes de entre 20 y 25 años que quieren progresar en la carrera militar, con buena forma física y muchas ganas de aprender. «Los estudiantes nos dan muchas alegrías. Los ves llegar y cómo en pocos meses progresan muy rápido. Es una satisfacción», relata orgulloso Salvador.

Rocío Casajús, jefa del Laboratorio de Gases.

Dos buzos se preparan para una inmersión frente al CBA. / Iván Urquízar

Está claro que el futuro de esta Escuela está asegurado, aunque el trabajo en la Armada no sea la panacea, como explica el subdirector del centro. «Esta profesión es muy vocacional, eso tienen que tenerlo claro todos los que quieran ingresar en la Armada, se trabaja mucho y se cobra poco. Pero, a cambio, te da muchas satisfacciones ya que te permite hacer muchos trabajos distintos y viajar a lugares que, de otra manera, nunca conocerías». «Yo he viajado a la Antártida en el Hespérides, he navegado por el mundo en el buque Juan Sebastián Elcano y he participado en numerosas misiones militares internacionales. Es duro si tienes familia pero compensa», añade.

Otra ventaja, sin duda, es contar con la protección de unos ‘jefes’ de excepción, la Virgen del Carmen y el Cristo de los Buzos, a quienes se encomiendan cada día, mientras recitan el lema que preside esta Escuela: «La misión del buceo es difícil y callada. Todos juntos somos más fuertes».

Salvador Marco, en una de las    cámaras hiperbáricas del centro.

Salvador Marco, en una de las cámaras hiperbáricas del centro. / Iván Urquízar

Una relación de 40 años con la UMU

La Escuela Militar de Buceo mantiene desde hace 40 años una estrecha colaboración con la Universidad de Murcia (UMU), con la que desarrolla cada verano parte de sus Aulas del Mar, que incluyen el Curso de Buceo Científico y el curso de Ciencia y Arte de la Navegación. La ventaja es que, al terminar, los alumnos del curso de buceo son reconocidos por FEDAS (Federación Española de Actividades Subacuáticas) como buceadores 2 estrellas, mientras que los estudiantes del curso de navegación obtienen la formación para acreditar las prácticas y presentarse con garantías al examen del PER (Patrón de Embarcaciones de Recreo con habilitación a vela) que realiza la Comunidad Autónoma. Se da la circunstancia de que el de buceo es el curso más antiguo de la UMU y, como curiosidad, quien dirigía la Escuela Militar en 1983 (primera edición del curso) era el padre del actual comandante-director, José María Seijo. La UPCT se sumó a estas Aulas del Mar en el año 2005, con dos cursos más.