Estrés térmico

El calor sube los ingresos de pacientes con obesidad e insuficiencia renal de la Región

Un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona asegura que las altas temperaturas incrementan los ingresos hospitalarios en función de la patología

Un hombre fotografía un termómetro durante una ola de calor en una foto de archivo.

Un hombre fotografía un termómetro durante una ola de calor en una foto de archivo. / EFE

Jose Antonio Sánchez

Jose Antonio Sánchez

Murcia es una de las provincias españolas en las que más incidencia tiene el calor en relación al riego de ingresos hospitalarios, según un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona. Y es que la Región, con un riesgo aumentado del 10,8%, se sitúa un punto por encima de la media nacional. El informe analizó los datos de los más de 11,2 millones de ingresos hospitalarios entre 2006 y 2019 de 48 provincias españolas, con el cálculo de los valores medios de temperaturas diarias, la media de humedad relativa y las concentraciones de contaminantes atmosféricos como las partículas PM10, PM2,5, dióxido de nitrógeno y ozono.

Por provincias, Murcia está en el puesto 17, lejos del 16,6% que marca Zaragoza, que encabeza el ránking, pero muy por encima del 3,6% de Granada, que cierra la clasificación de las provincias analizadas. Del sureste español, solo están por encima de la Región las dos provincias extremeñas y Alicante, que se sitúa justo por encima con tres décimas más de riesgo, el resto pertenecen al norte penínsular. Es más, cierran la clasificación, junto a Toledo, siete de las ocho provincias de Andalucía. La investigación, publicada en Environmental Health Perspectives, estimó la relación entre la temperatura y las distintas causas de hospitalización entre junio y septiembre. El resultado, el esperado. El análisis estadístico mostró, dicen los autores, que las altas temperaturas tenían «un impacto generalizado en las hospitalizaciones por causas específicas».

Obesidad y aparato urinario

Y es que otro de los resultados de la investigación es el de las patologías que se ven más afectadas en los periodos de mayor calor. Una de las patologías destaca y mucho respecto al resto: con las altas temperaturas los problemas relacionados con trastornos metabólicos y obesidad crecieron un 97,8%, seguidos por la insuficiencia renal, que creció un 77,7%. La infección de las vías urinarias también está relacionada con el estrés térmico, con un crecimiento del 74,6%. La sepsis también crece, hasta el 54,3%, así como la litiasis, es decir, la presencia de cálculos o piedras en el interior de los riñones o de las vías urinarias, que llegó al 49% de incremento.

Por lo que las enfermedades del aparato urinario son las más afectadas en los periodos de calor. «Los mecanismos subyacentes por los que el calor desencadena resultados adversos para la salud siguen sin estar claros, pero parecen estar relacionados con la forma en que nuestro cuerpo regula su propia temperatura», afirma Hicham Achebak, investigador de ISGlobal y titular de una beca postdoctoral Marie Sklodowska-Curie de la Comisión Europea. «En condiciones de estrés térmico, el organismo activa la vasodilatación cutánea y la producción de sudor para perder calor. Las reacciones subsiguientes pueden afectar a las personas de forma diferente en función de una serie de factores, como la edad, el sexo o las condiciones de salud preexistentes.

Sabemos, por ejemplo, que las mujeres tienen un umbral de temperatura más alto a partir del cual se activan los mecanismos de sudoración y son más susceptibles a los efectos del calor», amplía el investigador. Achebak considera que hay varias razones para poder explicar el aumento tan explosivo de los trastornos metabólicos y obesidad: «En las personas con obesidad, las respuestas a la pérdida de calor funcionan con menos eficacia, ya que la grasa corporal actúa como aislante, lo que las hace más susceptibles a los trastornos por calor». Desde ISGlobal añaden que la humedad relativa no pareció desempeñar un papel relevante en la relación del calor con los ingresos hospitalarios urgentes, salvo en el caso del riesgo de bronquitis aguda y bronquiolitis, que fue mayor en los días con menor humedad relativa.

Además, los días de alta contaminación atmosférica parecían exacerbar el riesgo de hospitalización por calor en el caso de los trastornos metabólicos y la obesidad, así como de la diabetes, pero no en el resto de los resultados de salud. «Creemos que los actuales sistemas de alerta temprana de calor deberían activarse no solo durante las olas de calor, sino también durante temperaturas extremas no persistentes», afirma Joan Ballester, investigador de ISGlobal y autor del estudio. 

Ancianos y bebés, los más afectados por el calor

El riesgo de hospitalización incidió, de especial manera, sobre los menores de un año y los mayores de 85 años, aunque en términos generales afectó a todos los tramos de edad. Y también por sexo, aunque con diferencias, puesto que en los días más calurosos los hombres mostraron un mayor riesgo de hospitalización por lesiones que las mujeres, mientras que ellas tuvieron un mayor riesgo de ingreso por enfermedades parasitarias, endocrinas y metabólicas, respiratorias o urinarias.