Política | Ernesto Zárate Luna Presidente de la Asociación Casa Argentina

"No sé en qué beneficia a los argentinos la visita de Milei a un acto de la ultraderecha europea"

"Insultar a medio mundo no genera soluciones para los migrantres", explica un representante de la comunidad andina de la Región

Ernesto Zárate Luna.

Ernesto Zárate Luna. / L.O.

Jaime Ferrán

Jaime Ferrán

En la Región de Murcia residen alrededor de 1.500 argentinos y un tercio de ellos forman parte de un grupo de WhatsApp para estar conectados y echar un cable si alguien lo necesita. Al final, hace dos años y medio terminaron creando una asociación, Casa Argentina, que ofrece solidariamente asesoramiento, contención y propicia el arraigo en España, en donde la comunidad del país andino alcanza los 400.000 habitantes. Ernesto Zárate (Córdoba, 56 años), conductor de camiones en Murcia, es su presidente.

¿Cómo han caído en Casa Argentina las palabras de Milei?

Como asociación, esperamos políticas de Estado que den solución al problema del flujo migratorio que hubo tras la pandemia. La verborragia, el discurso violento e insultar a medio mundo no genera soluciones por la vía del diálogo. Hay miles de argentinos en este país que están sin papeles y viven en la semiclandestinidad. Nosotros perseguimos que se abran expectativas de nuevos acuerdos bilaterales entre España y Argentina. 

¿Ha dado algún paso Javier Milei en esa dirección?

No está en su agenda ningún tratado nuevo sobre la migración argentina hacia España. Al menos, no nos consta. En las visitas a Europa podría haber propuesto un diálogo para facilitar las condiciones de este colectivo y no lo ha hecho. Ni siquiera con Italia, con quien tenemos mucha conexión. Esto nos crea mucha incertidumbre. 

Pues estas palabras tan gruesas no parece que ayuden diplomáticamente a nada. 

Entrar en una casa e insultar a sus moradores es una bajeza y un acto cobarde. Actuar de esa manera, repartiendo malos tratos no contribuye a construir nada. Cada argentino que saque sus propias conclusiones. ¿Podemos imaginarnos a un presidente francés que visite Argentina y se ponga a insultar a la hermana de Milei? No. Es inimaginable que eso ocurra con un jefe de Estado europeo. Milei ha generado un clima de violencia que ningún argentino necesita. 

Celebración de la Fiesta Patria Argentina, el sábado pasado, en Murcia.

Celebración de la Fiesta Patria Argentina, el sábado pasado, en Murcia. / L.O.

Supongo que ese flujo migratorio del que me habla está lejos de detenerse.  

Mi teléfono está en la página web de la asociación y me llaman a diario desde Argentina para preguntarme qué pueden hacer para venir a vivir a España siendo camioneros, soldadores, albañiles, electricistas, fontaneros...

¿Argentina está lejos de levantar cabeza?

El deterioro del nivel de vida de los argentinos es objetivo y lo ve todo el mundo. Es más, Milei reconoció que estaba haciendo el ajuste más feroz de la historia de la humanidad. Eso tiene consecuencias y una de ellas es que la gente emigra. En ese contexto se crea Casa Argentina, pero estamos desbordados porque, para empezar, no encontramos un interlocutor argentino que trabaje por el colectivo que sale del país. En Perú, por ejemplo, han facilitado que los camioneros puedan validar sus licencias para entrar a trabajar a España.

"Insultar a medio mundo no genera soluciones para los migrantres argentinos"

Escuchándole, me llama la atención que Milei venga a Europa a reunirse, precisamente, con los partidos que están más en contra de la inmigración. 

La visita de Javier Milei a un acto de la ultraderecha europea, que ya ha ganado elecciones y desarrolla políticas antimigratorias, ¿en qué beneficia a la migración argentina? No encuentro explicación y nadie me da una respuesta. Apoyar a Abascal en España, a la francesa Le Pen o a la italiana Meloni me suena, aparentemente, a todo lo contrario. La participación del jefe del Estado argentino en el acto del sábado pasado en Madrid es una falta de respeto que nos golpea de frente, nos golpea en la cara y nos desconcierta. Milei está pateando el tablero.