Las relaciones sexuales no son tan sencillas como parecen. Estrés, falta de deseo, miedo al fracaso, temor a decir lo que gusta o lo que no gusta, están detrás de muchos fracasos en la cama.

Las redes sociales y las aplicaciones de citas han abierto otro mundo en la forma de relacionarse, pero esta sobreexposición pública no siempre es tan positiva como se espera, ya que muchas personas se sienten observadas, evaluadas, como si se estuvieran sometiendo a un examen constante.

Estas situaciones están derivando en un repunte de los problemas de erección en chicos jóvenes, quienes «se ven sometidos a un nivel de tensión tal que les impide disfrutar de la relación sexual», tal y como indica el director del Instituto Sexológico Murciano, Jesús Eugenio Rodríguez.

Los casos de disfunción ya no son tan frecuentes en hombres mayores porque se cuidan más

El especialista reconoce que cada vez es más frecuente encontrar hombres jóvenes con problemas de erección, algo que hasta hace unos años era más habitual en personas de edad avanzada, de entre 50 y 60 años.

«En consulta vemos un aumento de las disfunciones sexuales en jóvenes por problemas psicógenos, pero no sólo en chicos de menor edad, sino también en adultos jóvenes que tienen pareja estable y que pese a estar en una relación durante nueve o diez años presentan también problemas de este tipo por el nivel de autoexigencia que se imponen ellos mismos, los propios hombres», afirma Jesús Eugenio Rodríguez.

Las terapias de pareja están en crisis

Las terapias de pareja están en crisis. Si hace años esta era una de las opciones a las que se recurría para intentar ‘salvar’ una relación, ahora a los afectados ni se les pasa por la cabeza. «Las sesiones de terapia suelen ser caras y en muchos casos resulta más económico cambiar de pareja que intentar ‘reparar’ una que ya no funciona», afirma el responsable del Instituto Sexológico de Murcia, Jesús Eugenio Rodríguez. El experto señala que «estamos viendo el cambio del modelo de pareja y ahora, a no ser que haya hijos de por medio o cuestiones económicas, no se da el paso de intentar arreglar la situación con terapia de pareja con un especialista».


Los profesionales ponen el acento en que las nuevas generaciones son un grupo de población que «tienen acceso a todo». Disponen de información sobre sexo en cualquier lugar, a lo que se suma el acceso a las redes sociales y al consumo de pornografía, «lo que hace que en muchas ocasiones se queden con un concepto equivocado sobre las relaciones sexuales y se obsesionen con la idea de que tienen que rendir».

Mientras que en las mujeres el motivo de consulta más habitual suele ser la falta de deseo sexual, en ellos la mayor preocupación está relacionada con el no poder llevar a término la relación sexual o no complacer a la pareja porque tienen algún problema de erección.

El director del Instituto Sexológico de Murcia llega a indicar que en los últimos años «ellas se han vuelto más exigentes» a la hora de mantener una relación sexual y «esto hace que los hombres se sientan evaluados, lo que les genera inseguridades».

El 80% de las mujeres con falta de deseo sexual no busca ayuda para solucionarlo

Para este profesional cada cierto tiempo se dan cambios en la forma de ver las relaciones sexuales y «cada generación tiene sus problemas».

Mientras que la disfunción eréctil hace años era un problema que se daba con más frecuencia entre hombres de edad avanzada, ahora las personas de 50-60 años se cuidan más, llevan una mejor alimentación y practican deporte, lo que hace que los problemas de erección en ellos sean menos habituales.

«Pero al aumentar entre los jóvenes se ha producido un ‘boom’ en la apertura de clínicas y franquicias que tratan estos problemas y en muy poco tiempo tres establecimientos de este tipo han abierto sus puertas en Murcia», explica Rodríguez.

Considera, en este caso, que hay aún un cierto pudor a pedir ayuda y a hablar con un profesional de que se tiene un problema sexual para ponerle solución, «de ahí que en lugar de comentarlo con el médico y ver qué especialista lo debería atender, se acude a buscar soluciones al ámbito privado».

Falta de deseo

La falta de deseo de las mujeres, por ejemplo, suele estar relacionada con algún trastorno de ansiedad, estrés o insomnio, algo que afecta más al sexo femenino que al masculino.

La especialista Elena Ródenas expone en una de las últimas guías editadas sobre la falta de deseo en las mujeres que el 80% de las afectadas no recibe ningún tipo de asistencia sanitaria para revertir esta situación. Y aunque es más frecuente en la mujer, cada vez afecta a más hombres, por lo que considera fundamental identificar las causas para proceder a su manejo.

Además, llama la atención sobre el hecho de que en ocasiones una discrepancia en el nivel de deseo sexual con la pareja puede confundirse con bajo deseo, cuando en realidad en la pareja, la otra persona, la que tiende a ser muy demandante sexualmente o a tener aumentado el deseo.

Sobre las causas que pueden intervenir en la falta de deseo, estos profesionales destacan dos: las orgánicas y las psicológicas.

Las orgánicas, por ejemplo, pueden ser enfermedades crónicas como la diabetes o una insuficiencia cardíaca o renal, alteraciones de las hormonas, anemias o el consumo de sustancias psicoactivas, entre otras. Mientras que entre las causas psicológicas suelen estar la depresión, el estrés, la ansiedad o la baja autoestima, así como los traumas sexuales o las experiencias negativas que hayan tenido con anterioridad.

El responsable del Instituto Sexológico de Murcia también pone el acento en que la crisis del coronavirus, con la afección psicológica y económica que ha tenido para muchas personas, ha sido desencadenante también de un aumento de estas situaciones de falta de deseo sexual porque existe una preocupación que se considera prioritaria y que no permite a la persona centrarse en otro ámbito de su vida.

«Hemos vivido una situación muy estresante en los últimos años con el coronavirus y aunque hay personas que cayeron mentalmente al principio, otras lo están haciendo ahora, por lo que estamos viendo en consulta las secuelas de esta crisis sanitaria por capítulos», afirma Jesús Eugenio Rodríguez, quien también llama la atención sobre el efecto que tiene en las relaciones sexuales el abuso de medicamentos como las benzodiacepinas, un consumo que se ha disparado en los últimos años y que «está siendo brutal».

En este caso, insiste en que «la salud mental afecta directamente a la salud sexual de cualquier persona» y hay que cuidar la primera para poder disfrutar de la segunda.