Este domingo un fotógrafo profesional, Mario Navarro, ha dado la voz de alarma en su cuenta de Twitter. Se ha encontrado con varias alcas muertas en una playa de Águilas. Los animales, que a simple vista parecen pequeños pingüinos -de hecho, los británicos las conocen como los pingüinos del hemisferio sur- no han llegado con vida a su lugar de destino, como ha podido confirmar La Opinión, desde su partida en el norte de Europa.

El alca es un ave marina propia del Atlántico. La única explicación que encuentran los expertos a que estén apareciendo en el Mediterráneo (Águilas, Cartagena, Orihuela o Torrevieja) es que el mal tiempo en el océano las haya desplazado de su lugar de hibernación habitual y las haya desorientado hasta perder su ruta. Se refieren a las borrascas del Atlántico norte.

El problema con el que se encuentran es que, al tratarse de aves migratorias procedentes del norte de Europa -y aclimatadas a latitudes mucho más frías-, llegan a nuestras costas en un estado de debilidad y desnutrición tan extremo que les provoca la muerte. Otras llegan buscando el alimento y acaban picando en el anzuelo de algún que otro pescador.

En caso de que esto ocurra, habría que llamar al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de El Valle, ya que se trata de una especie protegida, o contactar con las autoridades medioambientales o de sanidad animal de la Comunidad Autónoma y, en ningún caso, tocar o manipular el ave encontrada. Se puede hacer a través del 112 o el centro de Coordinación Forestal (CECOFOR).

El área de reproducción de las alcas se extiende por Groenlandia, Islandia, las islas Británicas y la Bretaña francesa y se suelen mover por el Atlántico este y, en menor medida, por el Mediterráneo occidental.

Los últimos temporales también han desviado la ruta de otras especies marinas del Atlántico que se han podido ver en el Mediterráneo, como la gaviota tridácticla o el falaropo picogrueso.

Según la Comunidad Autónoma, hasta ahora habían ingresado 4 alcas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre. De los tres ejemplares que lograron sobrevivir, uno de ellos tenía un sedal y un anzuelo enredado en las patas, y las heridas no permitieron su recuperación. Los dos restantes estaban en estado de desnutrición, y solo uno logró recuperarse, mientras que el otro permanece ingresado.

A estas cifras se suman, indican las mismas fuentes, cuatro ejemplares muertos recogidos entre este sábado y domingo, más otras 7 que también se encontraron sin vida, aunque en este caso aún deben confirmar si se trata de esta especie.