Pedro Antonio Sánchez afirmó la semana pasada durante la primera vista del caso Auditorio que la ubicación para levantar esta infraestructura nunca estuvo en la rambla de Nogalte. Este lunes, el arquitecto Martín Lejarraga, acusado junto al expresidente de la Comunidad, reconoció que sí que se trabajó con la intención de construir en este paraje. «Sugerí que se hiciera allí», afirmó durante el interrogatorio del fiscal, Juan Pablo Lozano; si bien puso en duda que Pedro Antonio Sánchez «estuviera enterado de todo».

Lejarraga negó que en 2006 firmara contrato alguno con el Ayuntamiento y señaló que todo fue fruto de una «iniciativa» suya. «Fui yo quien presentó unas ideas al Ayuntamiento. Mis propuestas señalaban una carencia, aunque les daba un carácter formal como arquitecto que soy», explicó, en referencia a los documentos que el Consistorio de Puerto Lumbreras envió a la Comunidad en los que se hablaba de un «anteproyecto».

Durante las más de dos horas que duró su interrogatorio, Lejarraga rectificó varios extremos de lo que él mismo declaró en su día en el juzgado de instrucción que tramitó la causa, desfavorables a la posición exculpatoria mantenida por Sánchez. De esta forma, recurrió a expresiones como «me confundiría», «sería una imprecisión mía», «me faltó precisión», mientras que en otros momentos le falló la memoria.

"Pedro Antonio Sánchez no tenía por qué estar enterado de todo"

Sobre el presupuesto del trabajo, admitió haber avanzado «unos costes medios económicos», dijo, para que el Ayuntamiento se hiciera una idea del precio por el que podía salir el auditorio.

Asimismo, aseguró que nunca supo que desde la Corporación lumbrerense se fuera a pedir una subvención a la administración autonómica (finalmente recibió seis millones de euros). «No tuve constancia de que el Ayuntamiento tramitara mis ideas», insistió.

Una vez que se convocó el concurso en el Ayuntamiento para construir el auditorio, a Lejarraga le sorprendió, según testificó, el cambio de localización. «La parcela estaba en un lugar nuevo y la que yo había elegido —en la rambla de Nogalte— estaba bastante mejor», subrayó.

Además, afirmó que nadie en el Consistorio le avisó de que el proyecto salía a concurso: «Lo creía dormido. Me enteré por la publicación oficial». En este sentido, y ante las dudas que vertió el Ministerio Público, defendió su anonimato a la hora de presentarse para este proceso, que terminó recayendo sobre su despacho.

"Hubo que realizar cambios técnicos para que la obra fuera viable"

A pesar del poco tiempo que dio el Ayuntamiento a los aspirantes para presentar un proyecto para el futuro auditorio (tan solo 15 días), Lejarraga señaló que cuenta con una «oficina entrenada para hacer proyectos de forma efectiva y rápida»

Sobre los cambios que efectuó sobre el proyecto original, el acusado defendió que tuvo que elaborar otro totalmente nuevo porque la parcela era distinta y por tanto, también sus condiciones. «Este tenía 986 páginas y no las 20 del anterior trabajo. Era un proyecto con voluntad de ser construido», explicó.

De todas formas, más adelante se hizo necesaria la aprobación de un proyecto modificado. «Hubo que realizar cambios técnicos para que la obra fuera viable», apuntó. Según contó al fiscal, «una obra puede presentar dificultades y contradicciones con respecto a la hipótesis —sobre plano—», por lo que hubo que hacer otro proyecto, el modificado, «que asegura la viabilidad técnica». Esta «reorganización arquitectónica» a la que se refirió el acusado fue necesaria al perderse 900 metros cuadrados de la parcela original. 

"Lo ha hecho usted muy bien, lo que no sé es para quién", le dijo el juez Del Olmo al terminar el interrogatorio

Para Lejarraga, la Fiscalía solicita dos años y medio de cárcel y 17 años y seis meses de inhabilitación especial como autor de los delitos de prevaricación continuada, prevaricación y fraude. La acusación sostiene en su escrito de conclusiones provisionales que Pedro Antonio Sánchez no solo adjudicó a dedo la redacción del proyecto, sino que después, para dar apariencia de legalidad a esa decisión, convocó un concurso de ideas que fue ganado por el mismo arquitecto.

«Lo ha hecho usted muy bien, lo que no sé es para quién», le dijo el juez Juan del Olmo al terminar el interrogatorio.

"Es imposible que se violara la regla del anonimato"

Junto a Martín Lejarraga, este lunes declararon también la secretaria accidental del Ayuntamiento de Puerto Lumbreras, Caridad García, y un director general de la constructora Ecisa, Vicente Gimeno.  

La primera sostuvo que se respetó escrupulosamente la confidencialidad de los autores que se presentaron al concurso de proyectos. «El anonimato no se vulneró. Es imposible que se violara esa regla», aseguró tras explicar que a la sala del jurado llegaba un expediente administrativo en el que no se indicaban los nombres de los aspirantes.

Justificó, además, que el plazo de admisión fuese el mínimo, de solo 15 días, y no de 54, lo que habría exigido la publicidad de la Unión Europea, por las circunstancias y porque la ley vigente entonces lo permitía.

La secretaria accidental asegura que se respetó la confidencialidad de los aspirantes al concurso

En cuanto al proyecto modificado, ha indicado que era sin coste y cumplía todos los requisitos previstos, aunque habría sido aconsejable su aprobación previa por la corporación, y añadió que la obra, según ese cambio, está completa.

García, a la que la Fiscalía pide 16 años y 6 meses de inhabilitación y 2 años y 3 meses de prisión como autora de los delitos de prevaricación continuada, prevaricación y fraude, reiteró en varias ocasiones que ella «no fiscaliza el contenido» de las certificaciones ni puede «ponerles reparo» porque eso es responsabilidad del interventor general. 

Intervino, además, un director general de la constructora Ecisa, Vicente Gimeno, quien explicó que su función no le llevaba a hacer un seguimiento detallado de la obra y que jamás habló con Pedro Antonio Sánchez ni con Martín Lejarraga: «Los conocí aquí el pasado martes», fecha de la primera sesión del juicio, que continuará este martes con la declaración de los primeros testigos propuestos por las partes.