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Entrevista
Economía Hector Dominguis Presidente de la Sociedad Nuclear Española

Hector Dominguis: "En España no se prevé que falte energía, el problema es el precio"

El anfitrión del encuentro que reúne en Cartagena a 600 expertos asegura que la crisis energética empezó antes de la invasión de Ucrania a causa de la inseguridad en el suministro

Héctor Dominguis, presidente de la Sociedad Nuclear Española, en Cartagena. IVÁN URQUIZAR

Héctor Doninguis es el anfitrión de la 47 Reunión de la Sociedad Nuclear Española, que congrega en Cartagena a 600 profesionales durante esta semana.

La guerra de Ucrania y la crisis energética nos han llevado a una situación cada día más imprevisible.

La crisis energética no empieza con la guerra de Ucrania. Los precios de la electricidad se empiezan a disparar antes del verano de 2021, cuando todavía no había noción de la invasión. El problema que se plantea es una dependencia excesiva de combustibles fósiles, cuyos precios empiezan a dispararse. Lo que ha hecho la guerra es profundizar esa crisis. La situación actual lo que hace es intensificar esa dependencia y generar mayor incertidumbre. El mundo empieza a cuestionarse si el mix energético que tiene es el adecuado. Todos los países que tienen energía nuclear están revisando los planes de cierre de sus reactores e incluso se plantean construir otros nuevos. Lo que buscan es una seguridad en el suministro, sostenibilidad medioambiental, porque tenemos que descarbonizar la economía, y por último, la competitividad industrial. Lo que buscan todos los países es cumplir con esos tres ejes, y en España estamos fallando en los tres.

España va a jubilar las nucleares, mientras que Europa ha dicho que la energía nuclear es verde. Eso es difícil entenderlo.

La energía nuclear se considera verde, porque es sostenible, es la que menos CO2 emite a la atmósfera, junto con la eólica, y genera unos residuos radioactivos que se pueden gestionar con soluciones técnicamente resueltas. En contra de lo que ocurre con los combustibles fósiles, genera un residuo que no contamina.

Estamos hablando de residuos nucleares.

Afortunadamente la energía nuclear tiene unos procedimientos y unos organismos reguladores que hacen que los residuos nucleares se gestionen de manera impecable y que no tengan ningún impacto en el medio ambiente y en la salud de las personas. Todas las centrales nucleares en España tienen unos planes de vigilancia ambiental controlados por el Consejo de Seguridad Nuclear que lo garantizan. La Comisión Europa delega en sus centros de investigación para que estudien el impacto en el medio ambiente y es la que dice que es equivalente al de las renovables. Lo dice también el comité de expertos sobre el cambio climático de las Naciones Unidas. Hay informes científicos que avalan y confirman la sostenibilidad de la nuclear.

Pero todos tenemos en la memoria Chernóbil y ahora estamos pendientes de la amenaza de la central de Zaporiyia ante los enfrentamientos en Ucrania. También recordamos que el problema en Fukushima lo causó un maremoto.

Hoy en día no quedan centrales como Chernóbil. Era una tecnología obsoleta y también la cultura de trabajo que había en la época es obsoleta. Aquel accidente no se podría dar con la tecnología actual. Si hablamos de Fukushima, el propio Japón, once años después, ha decidido que va a reactivar diez reactores nucleares y que va a construir hasta siete nuevos. Esta decisión se produce porque la Organización Mundial de la Salud ha hecho estudios epidemiológicos que demuestran que no ha habido incrementos en enfermedades y cánceres relacionados con la exposición a la radiación. El accidente de Fukushima no ha tenido impacto en la salud de las personas. En Japón el maremoto generó muchas víctimas, pero el accidente nuclear no causó víctimas. Lo que ha ocurrido en el país es que al apagar las centrales nucleares y pasar a depender de los combustibles fósiles se ha producido un incremento de enfermedades por la contaminación.

¿Es posible que España cambie los planes de cierre de las centrales ante la crisis que vivimos o ya no tiene vuelta atrás?

Claro que tiene vuelta atrás. En España tenemos un Plan Nacional de Energía y Clima, que es el que prevé el cierre de cuatro centrales de aquí a 2030 y de otras tres entre 2030 y 2035. Esto se decidió en un momento en el que había una situación muy diferente a la que tenemos ahora. En el año 2023 toca la revisión del Plan para ver si se están cumpliendo los objetivos de descarbonización y de la demanda eléctrica. Desde la Sociedad de Energía Nuclear reclamamos la revisión de ese plan. Los combustibles fósiles nos pueden generar una crisis energética como la que tenemos, mientras que la nuclear nos da autonomía, ya que los cambios políticos tienen poco impacto en el coste.

¿Qué puede pasar este invierno si Europa se queda sin gas?

En España no se prevé la falta de energía este invierno, la incertidumbre viene por el precio. Es posible que tengamos que quemar más gas del previsto, eso hará que suban los precios. Lo que decidamos ahora nos va a afectar durante los próximos 50 años, igual que lo que estamos viviendo ahora es fruto de las decisiones de hace 40 años, cuando se decidió construir veinte centrales nucleares, pero finalmente se hicieron diez y luego se cerraron tres. Si hubiéramos continuado con las centrales que teníamos previstas, hoy nuestra dependencia del gas sería mucho menor. Por eso es importante que las decisiones estratégicas se tomen con razonamientos científicos y no por ideologías políticas.

Pero las renovables dan más tranquilidad

Todas las fuentes de energía tienen sus pros y sus contras. Las renovables tienen que crecer, porque son necesarias y competitivas. Pero lo que tienen es que no las controlamos nosotros, no decidimos cuándo se enciende o se apaga la eólica o la fotovoltaica, cuando llueve más o llueve menos. Como no son suficientes, tenemos que decidir si las complementamos con ciclos combinados, con carbón o con las nucleares

¿Vamos a asistir a una nueva expansión de la nuclear?

El año 2021 es el año con más reactores en construcción desde 1986. Una central nuclear puede operar hasta 60 y 80 años, con lo que está evitando la emisión de CO2 durante todo ese tiempo.

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