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La Opinión de Murcia

Medio ambiente

Más plagas de langosta en la Región por el cambio climático y el abandono de solares

Las altas temperaturas del último mes han producido "una explosión" de la especie con nuevos focos en la Región, el más grande en Jumilla

Las langostas son especialmente destructivas y arrasan con la vegetación de forma rápida. | CARM

Una nube de langostas sobre los campos de cultivo de Extremadura ha sido la imagen más viral de esta plaga de insectos en España en el último mes. Tienen una gran capacidad destructiva y arrasan rápido con toda la vegetación que encuentren a su paso.

En la Región de Murcia, el servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura tiene detectados varios focos que abarcan una superficie de 4.500 hectáreas, la mayoría de ellas ubicadas en los municipios de Jumilla y Yecla (2.400 hectáreas).

Estos focos se mantienen en el tiempo, advierten, y se incrementan «ligeramente» debido a varios factores como es el abandono de parcelas dedicadas a la actividad agraria, el cambio climático y la reducción del número de productos fitosanitarios autorizados para el control de esta plaga. Para el caso del cultivo ecológico, el problema se agrava al no poder emplear ningún insecticida.

Con las intensas lluvias de los meses de marzo y abril se ha retrasado la salida de las puestas, «pero las elevadas temperaturas del mes de junio ha producido una explosión de la plaga y el acortamiento de su ciclo biológico», explica Francisco González Zapater, jefe de Sanidad Vegetal.

Esto, a su vez, ha ocasionado nuevos focos ya detectados y que provoca serias dificultades para el control de la plaga, como es el caso de una superficie de 100 hectáreas entre los términos municipales de Jumilla y Yecla, unos terrenos de cultivo abandonados donde se proyecta la instalación de una planta solar.

Langosta mediterránea, con importantes focos de este insecto en la Región de Murcia L.O.

Sus lugares favoritos

En los últimos años, González Zapater señala que los principales focos se detectan en parcelas de polígonos industriales no construidos, parques solares o plantaciones abandonadas por los agricultores. Añade, además, que las langostas optan por hacer la puesta en terrenos baldíos donde con el paso de los años incrementan su población «hasta convertirse en plaga». Se alimentan de la vegetación que crece en estos terrenos de forma espontánea, pero tienen «una preferencia por cultivos como la vid», de ahí el temor a que estos insectos capitalicen nuevos terrenos en una comarca como el Altiplano, dedicada en gran parte al cultivo de viñedos.

Tratamiento con plaguicidas autorizados para combatir la langosta carm

La langosta mediterránea o marroquí (Dociostaurus marocanus) tienen un tamaño de dos o tres centímetros cuando llegan a una fase adulta. Cuando actúan como un enjambre para mejorar su desplazamiento es cuando más dañinas son para los cultivos agrícolas. El uso de fertilizantes autorizados se lleva a cabo por contacto, es decir, rociar el producto sobre el insecto, ya que aquellos que son por ingesta no están permitidos, lo que acaba provocando que «la eficacia de los tratamientos sea mucho menor».

Otros insectos

La langosta egipcia, otro problema para el campo murciano, se expande también por parcelas de frutales y uva de mesa que no están en producción. «Su control es especialmente difícil al huir rápidamente del ruido de la maquinaria de aplicación». Abandonar terrenos genera el caldo de cultivo perfecto para crear la plaga.

Un ejemplar de langosta egipcia L.O.

120.000 euros para combatir la expansión de estos insectos

Las medidas de control desarrolladas por el Servicio de Sanidad Vegetal, en primer lugar es la vigilancia de los focos en toda la región, para ello, se dispone de 4 técnicos que realizan prospecciones para detectar la salida de las primeras ninfas y la evolución de las poblaciones, debido a la práctica prohibición de los tratamientos aéreos y la reducción de los productos fitosanitarios, y para evitar el uso indiscriminado de los mismos. 

Las medidas de prevención se basan en el laboreo de las parcelas antes de la salida de las puestas, con lo que se elimina la mayor parte de las mismas. En el caso de un nuevo foco o del incremento de las poblaciones, solo queda la utilización de productos fitosanitarios a base de piretroides autorizados. Siendo el coste de estas actuaciones de unos 120.000 euros financiados al 50% entre el ministerio de agricultura y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.


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