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Pedro García, director de Anse: entre salitre y sudor

Naturalista desde pequeño, amante del mar y militante del medio ambiente, Pedro García puede apuntarse grandes logros conseguidos en la Región al evitar la destrucción de importantes espacios naturales que hoy disfrutamos pero que ayer estuvieron amenazados por intereses económicos

Entre salitre y sudor

Tuvo la fortuna de disfrutar desde pequeño del mar y las montañas. Entre Isla Plana y La Azohía nació y se crió este naturalista que hace seis años pasó del voluntariado activo a la implicación plena con el medio ambiente. Pidió una excedencia de su puesto como técnico en la administración local de Cartagena y ahora solo quiere impulsar y desarrollar aún más la marca ANSE (Asociación de Naturalistas del Sureste) por toda España. Pedro García viene de agricultores y pescaderos, su infancia resultó ser un buceo por los paisajes submarinos de la costa cartagenera y de días de campo donde desarrolló su faceta conservacionista.

Entró en la organización ecologista en 1984, cuando ya llevaba creada once años, y su primer encuentro con la militancia medioambiental fue contra el arranque de la vegetación autóctona en la Sierra litoral de Cartagena junto con el arranque de palmitos en los montes cercanos a los pueblos que fueron su casa en la niñez. «Esa fue la primera denuncia que ganamos. Poco después aprobaron la orden de protección de la flora».

"No hay ni un espacio natural en la Región de Murcia que se haya salvado del desarrollo urbanístico

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Casi cuatro décadas frenéticas de lucha ambiental: «Han sido unos años que han pasado muy rápido. Había que hacer de todo para evitar mil problemas. Vertidos, contaminación, desarrollos urbanísticos y portuarios, destrucción de la vegetación y eliminación de la fauna». Años de muchos logros, reconoce, pero también de muros que sortear. Un «enfrentamiento permanente» con la administración regional que perdura a día de hoy. Recuerda que hace años vio una fotografía colgada en el centro de visitantes del parque nacional de Southwest en Tasmania, donde se veía a un montón de gente que impidió la corta del bosque original de ese espacio protegido, rememora, comparando cómo de grande es la distancia con lo que ocurre en nuestras tierras. «No hay ni un espacio natural en la Región de Murcia que se haya salvado del desarrollo urbanístico». En algunos casos, aclara, promovidos por el partido que hoy gobierna la Comunidad.

Custodia y Mar Menor

El pasado 6 de junio Pedro García y ANSE recibieron de manos del Ministerio para la Transición Ecológica uno de los Premios Extraordinarios de Medioambiente por su trabajo para «la protección de espacios naturales y su biodiversidad» durante décadas en la Región de Murcia. Esta distinción llegó por su «destacada custodia del territorio, que ha dado como resultado una red de reservas naturales y la protección de espacios naturales emblemáticos en el entorno del Mar Menor frente a proyectos urbanísticos».

En las muescas de una vida dedicada a la naturaleza está la paralización de la urbanización Marina de Cope, la amenaza por el mismo motivo de Calblanque, la eliminación de los vertidos de la bahía de Portmán o impedir el urbanismo en espacios protegidos como el humedal de Lo Poyo o de puertos como en la Caleta del Estacio. «Se ha evitado que sean destruidos esos espacios, y ahora son alternativas de ocio y desarrollo sostenible para mucha gente que los considera espacios de todos los murcianos».

El salto a la esfera nacional de ANSE se dio prácticamente en sus inicios, recuerda Pedro García, en las primeras reuniones nacionales de organizaciones que coordinaron el movimiento ecologista de los años 70. Otro punto de inflexión fue cuando la asociación obtuvo un galardón en los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad. El director de ANSE apunta hacia los finales de la década de los 90 y principios de siglo: «En esa época logramos que se nos escuchara más. Desarrollamos una faceta poco conocida hasta entonces que era apostar por la conservación y custodia del territorio, un hecho que nos otorgó ser una organización referente». Ahora, con 25 personas dedicadas a la asociación y cerca de 1.000 socios, «solo pienso en seguir desarrollando e impulsando» la organización.

"En ningún caso la denuncia tiene que impedir la búsqueda de la solución y el consenso

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El objetivo futuro de ANSE es tratar de plasmar proyectos fuera de la Región, con mayor presencia en comunidades vecinas «donde también nos animan en nuestra labor». Por delante queda las salinas de Marchamalo, recuperar los terrenos de Puerto Mayor, los trabajos en El Hondo de Elche, luchar por Cabo Cope y la creación del bosque romando en Cartagena. En el curriculum se refleja incluso logros como la imputación de políticos y, pese a que subraya que desde 1984 pasa ahora por el peor momento en las relaciones con el Gobierno regional, deja una cita clara: «En ningún caso la denuncia tiene que impedir la búsqueda de la solución y el consenso».

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