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Construir una sociedad mejor que la que nos encontramos

La agricultura ecológica es una de las soluciones a alertas ambientales como el cambio climático. | CAJAMAR

Los últimos dos años han sido especialmente complejos para la economía global y, en particular para la economía española, como consecuencia de las restricciones sobre la movilidad y la actividad productiva motivada por la situación sanitaria generada por la pandemia.

En este escenario, la banca cooperativa contribuye a proporcionar horizontes de estabilidad, certeza y confianza allí donde opera. Desde la solvencia, la vinculación con el territorio, el conocimiento de los agentes económicos, y la sensibilidad a las cuestiones sociales y ambientales; asuntos consustanciales a nuestro modelo de banca.

Sustentando esa certidumbre y confianza, tanto a nivel individual como institucional, es como podemos ayudar a empresas, autónomos y emprendedores a innovar, a generar riqueza y a crear empleo estable y de calidad. Así es como entendemos el desempeño financiero en Cajamar.

La multilateralidad, la seguridad jurídica, la planificación a largo plazo, la relación entre las personas e instituciones, la cooperación, la integración, y tantos otros mecanismos que conocemos, deben ser los elementos y prácticas habituales en nuestras vidas. Y todo ello dentro de un marco ético que nos permite ganar el futuro sacrificando responsablemente algo del presente.

En definitiva, este es el modelo de sostenibilidad que venimos promoviendo desde Cajamar, basado en las personas, las ideas y los territorios: garantizar el bienestar y el desarrollo de las personas, generando ideas e innovación que contribuyan a articular y vertebrar los territorios.

Las entidades bancarias debemos acompañar a las pymes, a los autónomos y a los emprendedores a gestionar de forma más eficiente sus riesgos para que puedan seguir innovando, invirtiendo con confianza y generando empleo. Pero, sobre todo, para asumir los grandes retos que nos plantean los tres grandes macroprocesos que van a definir nuestro futuro a corto, medio y largo plazo: la descarbonización de la economía, la transformación digital, y una economía basada en el conocimiento.

Sin duda, todos ellos están estrechamente interrelacionados y desembocarán en una estructura económica mucho más eficiente, más desmaterializada y menos dependiente del carbono, y en donde los activos intangibles y el conocimiento serán fundamentales para mejorar la competitividad de las empresas en un entorno de sostenibilidad y de corresponsabilidad.

La transición ecológica comenzó años atrás, en 2015, con dos hitos capitales: el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible; y un horizonte de llegada, el año 2030. En este periodo debemos concentrar todos nuestros esfuerzos para adaptarnos y sentar las bases de una economía más sostenible.

En consecuencia, tenemos por delante ocho años para acompañar a nuestros clientes en este proceso de adaptación a una economía baja en carbono, con una fuerte presencia digital y basada en el conocimiento como elemento diferencial. Y lo haremos ofreciendo nuestra contribución para conseguir hacer realidad el marco de una transición justa que no deje a nadie en el camino, ni a personas ni a sectores económicos, y que nos permita construir una sociedad mejor que la que nos encontramos, que es la premisa fundamental del desarrollo sostenible.

Entender bien estos procesos, su alcance y sus consecuencias, sus riesgos y oportunidades, es fundamental para que la actividad bancaria realice bien su papel de acompañamiento a las empresas y a las familias; es profundizar en las finanzas sostenibles y en la incorporación de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la actividad financiera.

Nuestro Grupo forma parte de la economía social, y atributos como la confianza, el compromiso con un desarrollo económico y social sostenible, la generación de valor compartido y la inclusión financiera son inherentes a nuestra función financiera y desempeño social porque forman parte de nuestra naturaleza de base cooperativa.

Estos atributos, junto a la creación de relaciones estables y cercanas con nuestros grupos de interés, la gestión transparente y la planificación a largo plazo para garantizar el desarrollo sostenible, son básicos para aunar fuerzas, generar consenso social y crear certidumbre que permita hacer frente a los riesgos que nos plantea la globalización.

La adhesión de Cajamar a los Principios de Banca Responsable nos está permitiendo profundizar en un modelo de banca más comprometida con nuestro entorno en términos de ética, responsabilidad y sostenibilidad. Pero igualmente nos está permitiendo reforzar de forma introspectiva nuestro modelo de economía social, el compromiso con los territorios, la vinculación con los sistemas productivos locales, con el medio rural, y, sobre todo, con las personas, que son la esencia y la proyección necesaria de la banca cooperativa.

Año tras año, atendemos nuestro compromiso de transparencia y trasladar a la sociedad nuestro desempeño económico-financiero, y también nuestro desempeño social, ambiental y de gobernanza, incluyendo necesariamente, por nuestra singular naturaleza, el desempeño cooperativo. Además, reportamos el Informe de progreso ante el Pacto Mundial (Global Compact), revalidando nuestro compromiso adquirido desde hace trece años con sus diez principios.

Una certidumbre que es especialmente necesaria ante la situación sobrevenida por la pandemia y que nos va a obligar a revisar nuestros patrones de conducta tanto en lo personal como en lo colectivo, nuestra forma de medir los riesgos, y el modo en que gestionamos los recursos y nuestras organizaciones. Si bien, como contrapartida, aunque esta situación haya mostrado nuestra parte más vulnerable, al tiempo ha puesto de manifiesto asimismo la más solidaria, cooperativa e innovadora. De esta forma, colectivamente, estamos sobrellevando este escenario tan complejo del que, sin duda, saldremos más reforzados y con mayor conocimiento.

Aun así, la situación generada por la covid-19 no es el único desafío al que debemos hacer frente. Tenemos que atender asimismo a varias e importantes alertas ambientales, entre las que destaca la del cambio climático por su impacto a corto, medio y largo plazo en nuestra sociedad y en nuestro tejido productivo. La mejor manera de hacerlo por parte de las entidades bancarias, especialmente las que estamos muy próximas al territorio como elemento diferenciador, es acompañando y apoyando a nuestras empresas y, en general, a nuestros clientes, a hacer una transición ecológica que conlleva riesgos, pero también importantes oportunidades que entre todos hemos de saber identificar y capitalizar.

En este contexto y con este panorama, en Cajamar contamos con la solvencia y los recursos económico-financieros, tecnológicos y humanos necesarios para afrontar los grandes desafíos que nos plantea el futuro. Y sobre todo contamos con el impulso, el aval y el respaldo explícito de nuestros accionistas, socios y clientes, así como de nuestros empleados, que, desde su profesionalidad, ética, compromiso y dedicación, hacen posible y visible nuestro gran proyecto de banca cooperativa y de banca social.

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