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La Opinión de Murcia

Educación

Las políticas educativas del Gobierno regional generan ‘colegios gueto’ desde los 90

Investigadores de varias universidades nacionales, entre ellas la UMU, revelan que las decisiones en materia de enseñanza adoptadas por el Ejecutivo regional del PP desde hace décadas han propiciado una discriminación que afecta a los estudiantes extranjeros y favorecen la segregación en la comunidad

Varias madres recogen a sus hijos del colegio, el pasado viernes en el Barrio del Carmen en Murcia. juan carlos caval

Las políticas educativas que el Gobierno regional del Partido Popular ha promovido en las últimas décadas han tenido como resultado una segregación escolar agravada con el paso del tiempo y el desarrollo de ‘escuelas gueto’ donde han recalado una importante parte de la población inmigrante sin opciones socioeconómicas de acceder a la educación concertada o privada. Esta es una de las principales conclusiones a la que han llegado varios investigadores de distintas universidades estatales, entre ellas la Universidad de Murcia, en un estudio que ha tratado de revelar las causas de dicha segregación en el sistema educativo de la Región.

La falta de inversión en los centros públicos, que ha motivado en algunos casos un traslado de las familias a la educación concertada ante la carencia de servicios como el comedor o actividades extraescolares, sumado a una política de admisión de alumnos basada en el criterio de distrito único, que favorece que las familias con rentas más altas matriculen a sus hijos en un centro lejos de la vivienda, han propiciado esta discriminación.

A esto se añade la financiación para colegios como el Nelva y Monteagudo de Murcia, que segregan por sexos pese a que la nueva ley educativa estatal insta a romper estos conciertos; la permisividad de la Administración a la hora de permitir que se cobren las famosas cuotas voluntarias a los padres o financiar centros religiosos (la mayoría son católicos) que mantienen «ideologías excluyentes». Influye también la política de subvenciones a la etapa de Bachillerato y centros privados de Formación Profesional que se han implementado en los últimos años.

Hace tres décadas la Región vivió un proceso de inmigración intenso que se aceleró a finales de los 90. En 2001, el porcentaje de inmigrantes escolarizados era del 1,9%, y siete años más tarde esa cifra llegó al 12,6%. En 2021 el dato subió dos puntos más. En la Región, un tercio de la oferta educativa es concertada o privada. A este tipo de enseñanza solo accedieron el pasado año un 12,4% de los alumnos extranjeros, mientras que la inmensa mayoría estaban en la pública.

Ante este panorama de datos, los investigadores apuntan, a través de entrevistas de campo realizadas en centros públicos, concertados y privados, que «esta multiculturalidad intensa y acelerada que ha vivido la Comunidad ha generado tensiones que tienen su correlato en el ámbito educativo». Esto deriva en que muchas familias tomen decisiones en cuanto a la matriculación de sus hijos basadas en el «miedo y los prejuicios».

"Matriculé a mi hijo en este centro porque no había inmigrantes"

El Gobierno regional, gestionado «desde un ideario conservador desde 1995 (desde que gobierna el Partido Popular en la Región), no ha actuado con eficacia en el sentido de la inclusión social y la distribución equilibrada del alumnado en todos los centros». Esto, señalan los investigadores, ha implicado que las políticas educativas aprobadas haya constituido «un dispositivo segregador», lo que termina por promover «la segregación escolar y los guetos escolares». En las entrevistas recogidas por el grupo de expertos, hay frases que reflejan las creencias de que los inmigrantes bajan el nivel educativo, «ya sea por desconocimiento de la lengua o por el bajo nivel cultural de las familias», explican. 

Por ejemplo, el estudio añade declaraciones como estas: «Quería que mi hijo viniera a este centro porque no hay inmigrantes, y el nivel es mucho más alto que en uno público»; «yo matriculé a mi hijo en este centro [católico subvencionado], no porque yo sea católico sino porque no hay inmigrantes». 

El investigador Fulgencio Sánchez deja claro que «es justo reconocer que hay centros concertados que están abiertos a la diversidad y centros públicos que han aplicado sutiles estrategias para evitar a ciertos grupos sociales». Si bien apunta que existen barreras como el ideario religioso de los centros, que excluye a la comunidad migrante musulmana, o la económica por los gastos muy superiores a los públicos (compras de materiales, uniformes y libros más las cuotas voluntarias), «a veces inalcanzables para las familias extranjeras».  

Otro eje diferenciador lo aporta Anastasia Téllez, investigadora de la Universidad Miguel Hernández de Elche, como son los servicios que ofrecen los centros: «La mayoría de las parejas españolas trabajan, y necesitan que el centro tenga programas de acogida temprana, comedor y actividades por la tarde. Estos servicios los están ofreciendo muchos centros privados y privados-concertados, pero no tanto los públicos». 

Desigualdad entre centros

El profesor de la UMU y doctor en Antropología Social y Sociología, Javier Eloy Martínez, señala al respecto que la responsabilidad de que la red pública y privada-concertada ofrezcan «un servicio educativo de alta calidad además de equiparables es de la administración; y aquí está el germen del problema», ya que hasta ahora no solo no se ha conseguido sino que se ha agravado la diferencia entre ambas ofertas. Martínez destaca que «cuando se ha desplegado una red de centros desiguales, revertir el problema se vuelve mucho más complejo».

Fulgencio Sánchez, doctor en Antropología Social e investigador de las universidades de La Laguna y La Rioja, explica que en la búsqueda de la mejor educación para los hijos «cualquier rumor o sospecha de problemas o dificultades entre los alumnos de un centro puede afectar a la elección». Sin embargo, deja claro que este caso no es el inicio del conflicto: «Antes se ha tenido que generar centros con dificultades, con menos servicios, recursos, inestabilidad del profesorado, mayor migración, guetos, etc. Se ha instalado el miedo como mecanismo de elección: miedo a la pérdida de identidad, al descenso del nivel educativo, entre otros».

Concentración de la pública

Otra de las principales conclusiones del estudio refleja que la segregación no afecta de la misma manera a todo el alumnado extranjero, como apunta la antropóloga social de la Universidad de Murcia, Fina Hurtado. «Existe una correlación entre el origen de los estudiantes y su presencia en centros públicos y privados-concertados. La conclusión es obvia, no se está produciendo una matriculación equilibrada, existe una clara segregación que afecta al alumnado en función de su origen».

Varios datos: un tercio de los estudiantes de habla inglesa van a concertados o privados mientras que los estudiantes marroquíes representan el 6,3% en esos centros. Los alumnos de origen asiático suman un 30%. En cuanto a localidades, hay municipios que por su mercado laboral (principalmente agrícola) atrae a la población inmigrante. Es en los centros educativos de estos municipios donde existe un mayor porcentaje de estudiantes extranjeros que se concentran en la red pública, señala el estudio, evidenciando un alto índice de segregación escolar y formando «guetos educativos y sociales».

La Consejería de Educación, a preguntas de este periódico, ha declinado valorar este estudio.

Soluciones: firmar un pacto contra la segregación escolar

Los investigadores de este estudio proponen como solución a este problema educativo en la Región la firma de un pacto contra la segregación escolar, como ya se hizo en Cataluña. «La segregación seguirá mientras no haya un proyecto regional de transformación social, holista y no etnocéntrico», señala Fina Hurtado. La escuela representa «un mundo social de enorme importancia». En consecuencia, cuando la escuela no facilita la convivencia de niños y niñas con características personales o sociales diferentes, favorece la reproducción de las desigualdades sociales, además de legitimarlas».


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