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La Opinión de Murcia

El coronavirus reduce la esperanza de vida en la Región a 82,4 años, la más baja desde 2017

La pandemia afecta más a los hombres y acorta su longevidad un 0,65% con respecto a 2019, mientras que el dato de las mujeres apunta a un descenso del 0,17%

Es difícil encontrar un aspecto de la realidad que no haya sido transformado por la pandemia. Medido en indicadores socioeconómicos o, directamente, sociológicos, cualquier inercia apuntada en los últimos años se ha visto truncada de manera inequívoca tras la irrupción del coronavirus. La tasa de esperanza de vida al nacer no escapa a esa tendencia. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, referentes al año 2020, el dato se sitúa en la Región en 82,4 años, la misma cifra que se registró en 2017, dos décimas por debajo de las cifras que presentaron los ciclos 2018 y 2019.

La mortalidad aumentó un 0,5% en las personas entre 30 y 35 años

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Esta tendencia a la baja afecta más a los hombres (un descenso del 0,65%) que a las mujeres (0,17% menos con respecto a 2019). Según Lola Frutos Balibrea, doctora en Sociología por la Universidad de Murcia, «la diferencia histórica entre los datos de esperanza de vida al nacer entre hombres y mujeres, que habitualmente presentaban edades más longevas, se está viendo disminuida». Frutos apunta un hecho fundamental: «La incorporación de la mujer de forma intensiva al mundo laboral hace que su esperanza de vida al nacer disminuya, porque se ve expuesta a más estrés, más contaminación y, por tanto, más enfermedades». En los recién nacidos, por otro lado, la esperanza de vida también disminuyó: 82,2 frente a los 82,6 que se calcularon en 2019.

Exposición al virus

La doctora en Sociología subraya que «cualquier dato referente a cómo ha afectado el covid a diferentes tramos de edad no puede analizarse de forma absoluta». Pone como ejemplo la subida de cinco décimas en la tasa de mortalidad que, según el INE, se registró en 2020 en las personas de entre 30 y 35 años.

Los expertos apuntan que la influencia de la pandemia acabará y se volverá a la tendencia de la última década

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Cuando en 2019 este dato se situó en un 4,3%, un año después, con el coronavirus campando a sus anchas, la mortalidad en este tramo de edad subió al 4,8%. «Son las personas que más expuestas han estado al virus, porque son las que tienen que salir cada día de su casa a ganarse el pan, y que, en los últimos años, están encadenando con frecuencia trabajos eminentemente precarios».

El dato de mortalidad ha aumentado en casi todos los tramos. Así, en los mayores de 75 años, la tasa ha aumentado en un 10,26 %. En el caso de mayores de 80, el incremento ha sido del 8, 79% con respecto al mismo dato de 2019. En dos tramos, sin embargo, el dato ha mejorado con respecto a los últimos ciclos. En lo referente a los recién nacidos, la mortalidad ha bajado un 48,6%, y el de las personas de entre 20 y 25 años presentó en 2020 una bajada del 16,8%.

Envejecimiento

Según Lola Frutos, «lo normal» sería que estos datos volvieran a la tendencia que se venía presentando durante la última década, cuando la esperanza de vida al nacer aumentaba de forma paulatina y la tasa de mortalidad se reducía. «Son datos que se suelen dar cuando un país entra dentro de ciertos mínimos socioeconómicos -apunta-, aquí vivimos la curva que hace tiempo presentaron países nórdicos, como Suecia. De hecho, si no fuera por la población emigrante, que suele tener más hijos que la gente que nace en España, la población de este país estaría mucho más envejecida aún», y apunta un dato definitivo: se calcula que cada mujer debe tener 2,1 hijo para que una generación sustituya a la anterior. «A lo largo de los últimos años, en España andamos cerca de 1,3 o incluso menos, la tendencia que se nos presenta es muy clara», concluye.

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