Estas semanas de guerra a nuestras puertas nos han enseñado a todos una lección: Europa es ese hogar donde nos sentimos a salvo. Una alianza de casi 500 millones de personas que compartimos los valores de tolerancia, libertad e igualdad. Pero un hogar que se encuentra amenazado.

Un día como hoy en 1950 se produjo el histórico discurso de Robert Schumann que proponía una nueva forma de cooperación política en Europa para evitar nuevas guerras en el seno del viejo continente. Este fue el germen de la Unión Europea. Una Unión que se basa en la defensa de los derechos humanos y la democracia, los mismos que están amenazados por los totalitarismos en todo el mundo.

En el día de Europa, también es momento de dejar claro cuál es la posición de la Región de Murcia en Europa y qué hace la Unión Europea por nosotros.

Desde que comencé mi trabajo como eurodiputado en 2020 me han preguntado muchas veces: ¿Cómo te va por Europa? La pregunta apunta a una dirección muy clara: falta sentimiento de pertenencia a la Unión Europea en la Región y en toda España.

¿Qué nos aporta la Unión Europea? ¿Qué sería de nuestro sector agrario, del AVE, de nuestro Mar Menor, sin los fondos que nos aporta Europa? Una unión de naciones y personas que compartimos y defendemos unos valores, y que impulsa con sus aportaciones el desarrollo de todo el continente. En unos momentos tan duros como los que estamos atravesando, esta unión debe ser más férrea que nunca.

En 2020, la pandemia de covid-19 golpeó muy duro y puso a los sistemas sanitarios de todo el mundo al borde del colapso. Vimos a todos los países de la Unión Europea actuar coordinados en la toma de decisiones en un momento en el que caminábamos a ciegas; actuando con rapidez y determinación en la compra y distribución de las vacunas o poniendo en marcha medidas comunitarias como el certificado COVID y los fondos Next Generation.

No habíamos salido aún de la pandemia cuando Europa enmudeció ante lo que parecía imposible: una guerra de nuevo a nuestras puertas.

La reacción comunitaria no se hizo esperar. En un pleno que pasará a la historia, el pasado 1 de marzo, el encargado de la política exterior de la UE, Josep Borrell, anunció la vuelta de la Europa de la alta política mundial. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, pidió ayuda a nuestras instituciones y nos lanzó un mensaje muy claro: los ucranianos están luchando por lo que nosotros tenemos aquí.

Ante el aumento desorbitado de los precios de la energía como consecuencia de la guerra, la Unión Europea también ha tomado decisiones extraordinarias. El impulso negociador de Pedro Sánchez consiguió convencer a los socios europeos de la situación de isla energética de la Península Ibérica por su escasa dependencia del gas ruso y se ha conseguido que permitan a España y Portugal acortar el precio del gas para reducir la factura de la luz de millones de familias.

Pero la defensa de los valores de la Unión Europea la podemos ver aquí mismo, en la defensa del medio ambiente. Los ojos de las instituciones europeas se han puesto sobre el Mar Menor ante su gravísimo estado.

El comisario de Medio Ambiente, Virginijus Sinkevicius, ha venido aquí a ver con sus propios ojos la situación de esta joya, como la vieron los eurodiputados que en febrero pisaron las playas de la laguna. Unas playas que habían sido limpiadas previamente y sobre las que habían echado una capa de arena limpia para tapar los lodos, para tapar la realidad.

Yo mismo tuve la ocasión de intervenir en el Pleno del Parlamento Europeo la semana pasada para trasladarles mi preocupación por el estado del Mar Menor; mi preocupación por que se sigan consintiendo las prácticas ilegales que contaminan de nitratos la tierra; mi preocupación por la anoxia que padecerá la laguna este verano y que nos dejará, otra vez, miles de peces muertos.

Europa también es una unión que se planta para defender joyas medioambientales ante la pasividad de gobiernos que las llevan a la muerte.

No sólo debemos celebrar que vivimos en el mayor espacio de libertad del mundo, o en el mejor lugar del planeta donde nacer, sino también que Europa ha despertado del dulce sueño y está dispuesta ejercer su puesto primordial en el orden mundial. Hoy, en el Día de Europa, debemos celebrar que estamos más cerca que nunca del proyecto que defendió Robert Schumann hace setenta y dos años.