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La Opinión de Murcia

Coronavirus en Murcia

"En un local cerrado estamos más expuestos, preferimos seguir usando la mascarilla"

Trabajadores de comercios y clientes no se desprenden de la mascarilla en espacios interiores en el primer día de la nueva norma

En la mayoría de los comercios trabajadores y clientes seguían ayer usando la mascarilla.

Por prudencia, miedo o falta de información, pero los murcianos no se desprenden de la mascarilla. En el primer día sin el uso obligatorio de tapabocas en interiores, tanto clientes como trabajadores optaban ayer por seguir usándolas en la mayoría de los establecimientos.

La imagen que se ha visto en peluquerías, cafeterías, tiendas de ropa y de cosmética, así como establecimientos de alimentación es prácticamente la misma que en los últimos 700 días, en los que el uso de la mascarilla en interiores era obligatorio.

«Por precaución vamos a seguir con ellas un tiempo, hasta ver cómo evoluciona la situación», explica Luis Poveda, propietario de la peluquería que lleva el mismo nombre en el barrio murciano de San Antón.

Muchos ciudadanos consideran que la decisión es precipitada y prefieren esperar a que pasen las fiestas

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En este salón trabajan cuatro peluqueros, más los clientes que entran y salen, por lo que Poveda considera que teniendo en cuenta que se trata de un espacio reducido con bastante concentración de personas, aún es pronto para desprenderse de ellas. «A los clientes les damos las dos opciones, no se obliga a nadie a llevarla, pero en esta primera jornada todas las clientes han venido con ella», afirma el peluquero mientras termina se secar el pelo a Pilar, una señora que también lleva cubierta la cara.

Esta clienta reconoce que «fui de las últimas personas en ponerme mascarilla, no me creía que la situación del coronavirus fuera para tanto, y ahora voy a ser de las últimas en quitármela».

Junto a Luis Poveda trabaja Rocío Albaladejo, quien también tiene claro que seguirá llevándola.

La entrada en vigor este miércoles del real decreto aprobado en el último Consejo de Ministros y que elimina el uso obligatorio de mascarillas en interiores, con las excepciones del transporte público, residencias, centros sanitarios y farmacias, no ha hecho que los murcianos hayan perdido este hábito, ya que incluso por la calle sigue siendo habitual verlas.

En una de las tiendas Marvimundo de Murcia también las dependientes llevaban ayer mascarilla negra, combinada con el uniforme. Una de ellas, Raquel Hernández, afirma que «las seguiremos llevando por precaución» y le sorprendía que muchos clientes se paraban en la puerta antes de entrar para colocársela. «Es algo que ya hemos asumido y vemos como normal», apunta.

Lorena Ruiz, de la Confitería Ricardo, realizaba ayer sus tareas en el obrador también con boca y nariz cubiertas, al igual que despachaba en el mostrador a los clientes su compañera Brenda.

Obligatoria aún en el transporte escolar 

El uso de la mascarilla también desaparece en el ámbito educativo, por lo que los alumnos regresarán a clase tras las vacaciones sin la obligación de llevarla en interiores. En la circular que la Consejería de Educación ha remitido a los centros se especifica que no es obligatorio el uso de mascarilla en aulas, bibliotecas, salas de usos múltiples, etc. No obstante, indica que las personas que por sus circunstancias personales deseen seguir llevándola podrán hacerlo. Mientras que el centro educativo deberá velar por mantener una ventilación adecuada de las aulas y espacios interiores. Sí que se deberá usar la mascarilla si se tienen síntomas compatibles con la covid (tos, dolor de garganta o rinorrea, con o sin fiebre), así como en el transporte escolar, donde hay una alta concentración de alumnos en un espacio muy reducido.


«Cuando estás en la calle al aire libre es distinto, pero en un local cerrado en el que hay un contacto tan cercano con los clientes estamos más expuestos, por lo que preferimos seguir llevándolas. Al final nos hemos acostumbrado y nos vemos hasta raros con la cara descubierta», indica Lorena Ruiz.

Al otro lado del mostrador aguardaba para pagar un cliente, José Luis, quien también ha decidido seguir usándola. «En la calle me la quito, pero en interiores no me parece aún apropiado, es muy pronto», sostiene.

En la tienda de ropa Reche también han optado por seguir usando la mascarilla. Miriam Sánchez, dependienta de este comercio, explica que «de momento, la vamos a seguir llevando, y más aún después de los días de fiesta, ya que pueden volver a aumentar los contagios».

Lo mismo opinan las trabajadoras de La Colegiala. Mercedes Corbalán afirma que entre los clientes hay de todo, quienes la usan y quienes no, muchos de ellos preguntan si pueden entrar sin ella al local. «Pero nosotras las llevaremos hasta ver lo que pasa después de fiestas», insiste. Al tiempo que otra compañera añade que «como luego haya otro brote, nos vamos a acordar».

En las grandes cadenas de alimentación la situación es dispar, ya que el nuevo real decreto da la opción a los departamentos de riesgos laborales de las empresas a decidir sobre el uso o no de la mascarilla en el trabajo. En algunos establecimientos de la cadena Dumbo todos los trabajadores llevaban ayer el tapabocas, mientras que en Mercadona había empleados que la usaban y otros que no, imagen que contrastaba con la de la mayoría de los clientes que aguardaban en las colas de caja y quienes las seguían llevando.

En comercios de Cartagena la situación era similar, la mayoría de los trabajadores y clientes seguían usando ayer la mascarilla. Así ocurría en la cafetería La Malaca y también en las tiendas y fruterías de barrio, donde las personas mayores, principalmente, cubrían sus bocas este miércoles por precaución.

Como todos los cambios, a los ciudadanos les costará aún un tiempo asumir que puede liberarse en interiores de este medio de protección que nos ha acompañado en los últimos dos años . Por miedo, prudencia o falta de información, la mascarilla sigue con nosotros.

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