Educación

Cambios en las oposiciones a maestro en Murcia: así será el nuevo modelo de examen

Educación rescata la estructura de las pruebas de 2016, que serán eliminatorias y la experiencia docente contará con un máximo de cuatro puntos en la fase de concurso

Aspirantes en las oposiciones a maestro de 2016 en Murcia

Aspirantes en las oposiciones a maestro de 2016 en Murcia / L.O.

Alberto Sánchez

Alberto Sánchez

El modelo de examen para las oposiciones de maestro de este año cambia en la Región de Murcia. La Consejería de Educación ha decidido, por un lado, rebajar el número de plazas ofertadas por el bloqueo normativo que existe actualmente con las pruebas para el acceso a los puestos de funcionario docente y, por otro, cambiar la estructura de las pruebas para rescatar el modelo que prevalecía antes de 2017.

Con esto, Murcia no esperará a que el Ministerio de Educación apruebe el nuevo Real Decreto de ingreso en la función pública docente, que planteaba un carácter no eliminatorio de las pruebas para facilitar el acceso a los interinos a la parte de concurso, donde el peso de su experiencia por los puntos conseguidos podía darles ventaja para lograr una plaza. La Consejería, para no provocar un 'efecto llamada' sobre opositores de otras comunidades donde ya han anunciado que no aplicarán el nuevo modelo, se regirá por la estructura de examen previa a las oposiciones de 2017.

Ahora, los opositores a maestro tendrán una fase de oposición con pruebas eliminatorias que constará de dos partes. Esta primera fase mantendrá el 66% (dos tercios en la ponderación) de la calificación final mientras que la fase de concurso tendrá un 33%. El modelo en el que trabaja el Ministerio planteaba solo el desarrollo de un tema, se eliminaba el ejercicio práctico y exponía la unidad didáctica. Esta oposición adoptará el mismo modelo que se llevó a cabo por última vez en 2016.

La primera prueba tendrá un ejercicio práctico de dos horas y media que sumará cinco puntos junto con la exposición escrita de un tema que se elegirá entre dos bolas (no tres como hasta ahora), también con una puntuación de cinco puntos y un tiempo de dos horas. Para superar esta primera evaluación, los aspirantes deberán alcanzar una nota mínima de cinco, que será el resultado de sumar tanto la parte práctica como la teórica. Los temarios no sufrirían cambios.

De no superar esa primera prueba, que se celebrará en junio, los opositores no podrán acceder a la segunda parte, que consta de la elaboración y presentación de una programación didáctica más la exposición frente al tribunal de una unidad didáctica. Los aspirantes podrán escoger de entre tres opciones elegidas al azar por el aspirante de entre sus doce unidades didácticas. Tras esto, habrá un debate con el tribunal. En total, para toda esta parte de la evaluación los examinados contarán con una hora y media. La calificación de esta fase será global y para superarla deberán obtener un cinco como mínimo, como la fase anterior.

En la fase de concurso, los opositores podrán demostrar como experiencia docente hasta un máximo de cuatro puntos, otros cuatro para formación académica y otros dos para méritos. Los sindicatos se mostraron críticos con este modelo porque limita y mucho la experiencia que pueda demostrar un interino que lleva cinco años o más trabajados, ya que solo podría alcanzar una puntuación máxima de cuatro. Pero en este punto reside un matiz que la Consejería todavía no ha aclarado: el real decreto que establece este modelo de oposición permite que la experiencia docente y la formación académica sumen hasta cinco puntos cada uno y otros dos para méritos como idiomas, pero siempre limitando la puntuación máxima a 10.

Menos plazas

La Consejería de Educación ha optado por juntar 400 plazas de la tasa de reposición de años anteriores junto con otras 400 de este año que se adelantan, por lo que la oferta contará exclusivamente con vacantes que se deben ocupar por las jubilaciones acumuladas hasta ahora y las que se prevén para este 2022. La nueva ley de medidas urgentes para la reducción de la temporalidad en el empleo público impide que más de las 800 plazas convocadas en un principio para estas pruebas (en total sumaban 1.240 puestos) se saquen a concurso hasta que no esté aprobado el Real Decreto de ingreso en la función pública docente. Estas plazas que se retiran responden a la tasa de estabilización del personal interino que ya ha trabajado en centros educativos, una cifra que fue negociada con los sindicatos hasta finales del año pasado.

De esperar al nuevo modelo de examen, que resulta más atractivo para los opositores de otras comunidades donde ya se ha anunciado que no esperarán a la resolución del Ministerio, la Consejería teme que haya un 'efecto llamada'. Por ello seguirá el mismo camino que autonomías como Madrid, Galicia o Canarias, incluso aquellas gobernadas por el PSOE como Comunidad Valenciana, Asturias, Aragón o Extremadura.