«Pregunta a Encarna porque seguro que le ha pasado». Esta frase se repite a menudo en las conferencias de presidentes de parlamentos autonómicos. El motivo es muy sencillo. La letrada-secretaria general de la Asamblea Regional, Encarna Fernández de Simón, lleva trabajando en la cámara desde 1982, «toda una vida», como ella misma reconoce. En su puesto lleva desde 1997 (acaba de cumplir 25 años), estando al servicio de tres presidentes de tres partidos distintos. Esta semana, el Ministerio de Justicia le ha concedido la Cruz Distinguida de 1ª Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort. Con el currículum que tiene, parece que pocas personas lo merecen tanto como ella.

¿Cómo sienta un reconocimiento así?

Para mí es una satisfacción enorme y un honor que hayan pensado en mí para distinguir mi trabajo jurídico.

Seguro que mucha gente no sabe qué hace la letrada-secretaria general de la Asamblea. Siempre en la sombra.

Estar en la sombra es lo adecuado porque no debo ser la protagonista de nada, aunque ahora lo esté siendo. Mi función fundamental es dirigir los servicios de la cámara y prestar el asesoramiento técnico-jurídico a todos los órganos de la Asamblea: a la Presidencia, a la Mesa, a la Junta de Portavoces y al Pleno. También soy la responsable de la ejecución del presupuesto de la Asamblea y de la gestión de su personal.

"Faltan recursos humanos, van pasando los años y no hemos tenido mucha reposición de efectivos"

Con todo lo que hace, sin usted, el Parlamento no funciona.

No hay nadie imprescindible, alguien haría mi trabajo (ríe). Lo que sí es indispensable es la función, no mi persona. Requiere una preparación importante. Por ejemplo, presido la Mesa de Contratación, soy la responsable de todo el trabajo administrativo y hacen falta conocimientos, pero también me avala la experiencia. En mi caso, me he especializado en derecho público y presido la Asociación Española de Letrados de Parlamentos. De todas formas, es una labor de equipo, el personal de aquí es muy eficiente, aunque estamos en una situación de déficit porque van pasando los años y no hemos tenido mucha reposición de efectivos.

Y requerirá, seguro, de mucha actualización.

En materia legislativa, están constantemente aprobándose normas de toda clase. Se da una dificultad añadida, que se sufre en todos los parlamentos autonómicos, que es la falta de recursos humanos. Eso no pasa en las Cortes Generales, allí en Madrid.

¿Recuerda tiempos tan locos como estos en la Asamblea?

No, qué va. Está siendo una legislatura muy difícil.

Encarna Fernández de Simón nació en Ferrol, pero vive en Cartagena desde niña. Iván Urquízar

¿No la vio venir?

No. Quizá tenía más preocupación por la pasada porque veníamos de mayorías absolutas muy cualificadas y pasábamos a otra en donde íbamos a tener que estar continuamente pactando. Sin embargo, fue más sencillo.

¿Qué es lo que ha pasado en esta, entonces?

Yo creo que hay muchas circunstancias. La política nacional tiene mucha influencia y, por otra parte, no hay que olvidar que las políticas las hacen las personas. Los actores cambian y las actitudes, también.

¿Cómo lleva tanta convulsión en su lugar de trabajo?

Regular, pero no me queda otra. Siempre es más cómodo trabajar sin tensión y sin conflicto, pero, a veces, no es posible.

"Esta siendo una legislatura muy difícil por la influencia de la política nacional y por ciertas actitudes"

¿Siente que la hacen partícipe del conflicto?

En ocasiones, se me pide un tipo de asesoramiento para ratificar una determinada y concreta posición. Parece que si digo una cosa doy la razón a unos y si digo otra, la estoy quitando.

Eso no lo lleva bien.

Nada bien (ríe). Pero es legítimo y lógico. Hay algunos asuntos, como ocurrió con los mandatos del presidente, en los que se pide un informe jurídico. Yo tengo una gran independencia de criterio y voy a decir lo que tenga que decir, pero a veces es fácil caer en la tentación de pensar que la resolución tiene que ver más con una opinión política que jurídica. No es cómodo, pero va en el sueldo.

¿Quién le da más trabajo, los grupos parlamentarios o el presidente?

Son cosas distintas. He tenido una estupenda relación personal con todos los presidentes; si no, es muy difícil. Eso no quita que, muchas veces, y todos se lo podrán ratificar, les he dicho cosas que no les han resultado nada cómodas, pero creía que debía decírselas. También a presidentes de otros parlamentos, ya que soy la decana de los letrados mayores y asisto a las conferencias de presidentes. No es infrecuente que me consulten sus problemas. Luego, con los portavoces de los grupos, tengo una relación bastante fluida.

Está muy solicitada.

La frase es: pregunta a Encarna porque seguro que le ha pasado. Llevo tanto tiempo y puedo contar tanto... Además, por suerte o por desgracia, muchas cosas han pasado aquí: mociones de censura, que fracase una investidura y haya que repetirla, que un presidente del Gobierno dimita... Así, los demás ponen la vista aquí.

"Tenemos un magnífico, por no decir el mejor reglamento de todos los parlamentos; pero la realidad supera la ficción"

¿Qué momento le ha llamado más la atención de todos los que ha vivido en la Asamblea?

Para mí, el trabajo ímprobo, pero muy satisfactorio, que se hizo al final de la pasada legislatura para aprobar la reforma del Estatuto de Autonomía y para modificar el reglamento de la cámara. Tenemos un magnífico, por no decir el mejor reglamento de todos los parlamentos. Pero la realidad supera la ficción y a veces los políticos quieren que la norma prevea todos los supuestos patológicos que pueden ocurrir. Eso es muy difícil. Las normas no están previstas para situaciones de anormalidad, sino de normalidad. Luego, algunos dirigentes quieren hacer cosas que las normas no les permiten y les resulta difícil comprender que cierto encorsetamiento legal ocurre en garantía de su propio derecho. Las normas pretenden proteger al que queda en situación más vulnerable. Es decir, el reglamento no impide, los impedimentos los ponen las personas, que son también las que pueden usar la norma fraudulentamente. Así se llega a consecuencias indeseables.

¿Se podía haber evitado lo ocurrido en los grupos parlamentarios de Vox y Cs, manejados por expulsados?

Eso es relativo. Un juez ha dicho que a unos señores se les ha expulsado ilegalmente. Los grupos son un correlato de los partidos, pero no son iguales. Si eso fuera así, no podría haber diputados independientes ni presentarse a las elecciones agrupaciones electorales. Los partidos son imprescindibles en el sistema, pero no pueden ser monolíticos.

"Se dice que los políticos no trabajan y eso es mentira"

¿Le molesta cuando se dice que los políticos no trabajan?

Creo que los medios deberían ser muy cuidadosos. Yo me he quejado en más de una ocasión de lo mal que refleja la prensa esta realidad. Eso es mentira, pero hoy vende que el político no da un palo al agua, que están todos cobrando sin hacer nada. Hay gente que hace eso, pero no es la regla general y decir eso hace mucho daño a la institución.

A pesar de que estos años están siendo más sombríos, guardará muy buenos recuerdos.

Por supuesto, desde no parar de reír en una sesión plenaria, bromas, intervenciones muy simpáticas... Esto no es un convento de clausura. En general, siempre ha habido buenas relaciones personales entre los diputados y con el personal. La convivencia ha sido amable, aunque menos esta legislatura.

Pues pida un deseo para lo que queda de esta, que es la última que completa usted en la Asamblea Regional.

Que terminemos con un poquito más de normalidad. No hay que perder de vista que ha de primar el acuerdo político para que las cosas salgan adelante. Que haya más paz y sosiego.