Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Agricultura

90.000 jornaleros murcianos, pendientes de la reforma laboral

La ministra Díaz quiere consolidar en el sector agrario la figura del fijo-discontinuo, muy implantada en la Región de Murcia, limitando a un 15% la plantilla temporal de una empresa

Inicio de la campaña de cultivo en una parcela de Cartagena, con varios trabajadores sobre el terreno.

Inicio de la campaña de cultivo en una parcela de Cartagena, con varios trabajadores sobre el terreno. / Urquízar

Alberto Sánchez

Alberto Sánchez

Los sectores productivos están pendientes estos días de las propuestas para modificar la reforma laboral que el Ministerio de Trabajo ha puesto encima de la mesa a las patronales y sindicatos. Una de estas actividades empresariales que más atenta está es la agraria, ya que los primeros borradores apuestan por la consolidación del contrato fijo-discontinuo para un mercado laboral que se mueve por campañas o estaciones

Más allá de las disputas internas en el Gobierno central para ver qué papel juega cada ministro en la negociación, lo que parece claro es que la futura reforma limitará el número de contratos temporales que una empresa puede hacer a lo largo de un año. Esta cifra, tal y como pretende la ministra Yolanda Díaz, es que sea del 15% del total de relaciones contractuales. Para ello, la titular de Trabajo quiere consolidar los contratos de fijo-discontinuos. 

En la Región de Murcia, la actividad agrícola puede llegar a emplear en meses como mayo, en plena campaña de recolección, a más de 90.000 trabajadores dados de alta en la Seguridad Social a través del Régimen Especial Agrario por cuenta ajena. De ese total, Asaja calcula que entre el 70 y el 75% de los contratos fijo-discontinuos, ya que esta relación laboral con las empresas está regulada por convenio y en la Comunidad murciana es donde más peso tiene. 

Este contrato permite a los empleados trabajar cuando sea necesario para la empresa, que le considerará fijo, y tendrá prioridad siempre para volver a su puesto cuando aumente el volumen de trabajo. «La temporalidad es clave, el campo murciano es líder en la figura del fijo-discontinuo ya que este es un sector que cuyo volumen de trabajo cambia en función de las campañas de siembra o recolección, temporada de podas, etc. Se llama a la contratación por periodos», señala Francisco Gil, de COAG Murcia

Las patronales piden «flexibilidad» y tener en cuenta «la realidad del campo»

El Ministerio ha remarcado que por «razones productivas» se entiende que haya un incremento en la plantilla de una empresa ya que con la habitual no se puede atender el volumen de trabajo. Sin embargo, apunta una cosa importante para el sector agrario: «En ningún caso se entenderá como causa productiva la realización de trabajos de naturaleza estacional o vinculados a campañas, que deberán ser objetivo de contratación a través de modalidades indefinidas específicamente previstas para tal fin (fijo-discontinuo)». 

Sea la figura que sea, para Asaja Murcia el planteamiento de la ministra «no refleja la realidad del campo», señala su presidente Alfonso Gálvez, quien tacha de «ocurrencia» las primeras propuestas de la reforma laboral. «En la Región, el tema de los temporeros tiene menor incidencia porque existe el fijo-discontinuo, garantiza la continuidad entre campañas».  

Golpe a las ETT

COAG y Asaja reclaman no forzar a las empresas agrícolas para aumentar la plantilla de trabajadores fijos. «En el campo de Murcia al 94% de los trabajadores se les ha subido el salario mínimo un 45% desde 2016, no podemos añadir más presión», señala Gil. Las organizaciones agrarias creen que el mayor golpe se lo llevarán las empresas de trabajo temporal, muy cuestionadas en la Región por las condiciones laborales que plantea a los temporeros. Díaz quiere que la contratación de las ETT sea indefinida para lograr una mejor protección de los trabajadores. 

La subida de los costes amenaza con recortar la producción

 La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) alerta de que la brutal subida de los costes de producción anticipa significativos recortes de producción en el campo español. El alza global en las materias primas y la energía, el colapso en los puertos internacionales y el rally alcista de los fletes marítimos están pasando factura en el sector agrario. En el último trimestre se ha agudizado esta tendencia: se han disparado los precios de los fertilizantes (+100%), gasóleo (+40%-60%), energía (300%), plásticos (+50%), agua (+30%) y piensos para ganado (+25%).

La preocupación en el campo crece ante la imposibilidad de trasladar este vertiginoso aumento de costes a los precios de las producciones agrarias. COAG exige a las principales cadenas de distribución que ajusten márgenes y trasladen el aumento de costes a los precios pagados a agricultores y ganaderos.

Asaja también protesta por esta subida monumental de las materias primas del campo. «Con los fertilizantes, pasamos de la campaña con los precios más bajos desde hace 10 años a la campaña más cara de la historia. Suben todos los elementos (hasta un 300% alguno de ellos): fósforo, potasio, pero sobre todo el nitrógeno debido a la crisis energética mundial», señala la organización, que pone como ejemplo del problema el valor del transporte de abonos: Un camión de 2500 kilos suponía en octubre del pasado año 4.000 euros de coste y a día de hoy 10.000 euros.

La semilla del trigo o la cebada se ha incrementado hasta un 19% desde hace un año; mientras que «en lo relativo a las semillas híbridos (colza, girasol, maíz), los incrementos en los precios son muy pequeños (10-20%), ya que son semillas tecnológicas con precios ya de por si elevados, en los que la materia prima no representa un coste elevado sobre el global de costes de producción».

Tracking Pixel Contents