La compraventa de viviendas en la Región está en alza, como en el resto de España. Y no a causa de que la pandemia haya provocado una caída en la que el mercado solo podía recuperarse. De hecho, se puede decir que, a pesar de los problemas causados por el coronavirus, el mercado de la vivienda en el país está pasando por la mejor situación de los últimos 13 años y se está recuperando.

En España, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), no se había visto un semestre con más transacciones de viviendas desde la primera mitad de 2008, el año en que se desencadenó la grave crisis económica, cuando se realizaron 313.248 operaciones. Este año, en el período que abarca desde enero hasta junio, hubo un total de 267.715 operaciones, siendo el mejor este último mes con 48.201 de ellas.

Si lo comparamos con junio del año 2020, donde se hicieron 27.221, estaríamos hablando de un aumento del 77,1%. Sin embargo, esta cifra no brinda una visión real del mercado inmobiliario español debido a la influencia del estado de alarma del cual justo acabábamos de salir. Pero tomando las cifras de 2019 y comparándolo con su mejor mes, mayo (48.351), se puede apreciar que la compraventa retoma su tendencia alcista.

El país no había tenido un mejor semestre en venta de viviendas desde el 2008, con más de 267.000

En la Región de Murcia, al igual que en el resto del país, se ha experimentado una subida. Las 3.305 compras de casas producidas el pasado mes de junio significan un aumento con respecto al mismo mes en los dos años anteriores: un 63% más que en 2020, cuando se produjeron 2.027 operaciones, y un 33,8% más comparado con el junio prepandémico de 2019, en el que hubo 2.471 traspasos.

Cabe esperar que la vivienda murciana continúe aumentado su valor como hasta ahora porque no se trata de una demanda acumulada durante los meses en los que la pandemia ha dificultado las transacciones, sino que el incremento podría deberse, incluso, a un «problema estructural» de un mercado en el que falta oferta.

De esta manera lo explica el presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de la Región de Murcia, José Ramón Blázquez Muñoz, que considera que «en la década pasada la edificación de vivienda fue muy baja» y por eso «hay mucha demanda insatisfecha» que se empieza a ver y entre la cual se reparten las opciones que existen en el mercado actualmente.

"Hay una demanda insatisfecha de casas nuevas", aseguran los promotores inmobiliarios de la Región

«En los años noventa se aprobaban unos 12.000 proyectos por año y en la primera época del nuevo siglo unos 22.000, algo que no fue precisamente bueno porque se construyeron demasiadas viviendas y luego sucedió lo que sucedió», comenta Blázquez, haciendo referencia a la crisis por la que pasó el sector inmobiliario. «Pero es que entre 2010 y 2020 apenas había entre 1.300 y 1.400 obras nuevas en la Región, muy por debajo de lo que se pide».

Este desequilibrio entraría en uno de los problemas de «la serie de dificultades» que el sector de los constructores se propone «solucionar». Pero, antes, para lograrlo, habría que pasar por encima de otras cuestiones.

«Las leyes que marcan qué se puede hacer han quedado rezagadas», advierte el presidente de la asociación

Para el presidente de los promotores, para poder suplir esta demanda, uno de los temas a solucionar es «el problema del suelo», que está «afectando a toda la Región» y cuya causa son unos «planes generales desactualizados» que determinan lo que se puede hacer en cada zona, pero que están «rezagados» para los tiempos que corren.

El incremento de los costes de producción es otro de los problemas a los que se enfrenta el sector. «Cada vez se construye mejor y los inmuebles tienen una mejor calidad, pero también son más costosos», explica José Blázquez. De ser así, las viviendas nuevas tendrían que ser destinadas a los sectores con más recursos. Por eso agrega que «están buscando soluciones» para que todos los que quieran puedan acceder a ellas.

En definitiva, que haya habido un aumento de la demanda de viviendas en la Región es una buena señal.

Pero, si no se solucionan los problemas que rodean al sector y sumando el hecho de que la construcción estuvo estancada por una década, esto podría desembocar en una subida de los precios que cada vez menos personas podrían afrontar y una fuga de inversiones a otras regiones, cuando se podría beneficiar de ellas la economía de los murcianos.