La adolescencia suele ser una etapa muy complicada para la mayoría de los jóvenes, ya que es un momento de la vida en el que se deja de ser niño para empezar a ser adulto, todo ello acompañado cambios físicos, psicológicos y sociales que aportan una mayor presión a esos años que hace que muchas veces se hagan cuesta arriba. Para entender algo mejor las situaciones que hacen que muchos jóvenes puedan llegar a tener ideas suicidas y saber cómo ayudarles, hablamos con la psicóloga infantil del Hospital Virgen de la Arrixaca Concha López Soler.

¿Ha sido la pandemia de covid un detonante de muchos casos de ideas suicidas en jóvenes?

No hay indicadores inequívocos, pero durante toda la pandemia los jóvenes han estado muy expuestos a las nuevas tecnologías y éstas han sido un medio para el acoso, lo que hace aumentar la vulnerabilidad en cualquiera, aunque no sea patológica.

Se dice que un solo factor no puede desencadenar este tipo de pensamientos, que debe haber varias situaciones que en su conjunto son un detonante...

En estos casos influyen muchas cosas. Por un lado están las relaciones personales, si el joven se ha quedado descolgado a nivel académico, algo que se ha dado en muchos chicos por el confinamiento al no tener el mismo acceso a los recursos necesarios, si tiene problemas de conducta... Todas estas situaciones alteran sus comportamientos, al igual que no haber podido estar en contacto con su grupo más cercano. Lo que ha pasado con la covid es que se ha sumado a todas estas situaciones previas.

¿Todas estas situaciones son mucho más difíciles de llevar si se está encerrado en casa?

El confinamiento ha hecho que muchas relaciones familiares se hayan tensionado, los padres se han visto saturados, con una conciliación que no ha funcionado bien y a esto se une que la adolescencia es una época crítica con muchos cambios que se han visto agravados por la situación excepcional de la pandemia. Ahora tenemos que llevar mucho cuidado porque es cuando van a comenzar a verse los efectos de la pandemia en los jóvenes.

¿Qué lleva a los jóvenes a elegir esta opción?

Hay quienes se ven sobrepasados y resuelven su angustia intentando hacerse daño, cuando esa no es la solución, deben buscar ayuda y hablar con alguien.

¿Cuáles son los signos a los que estar atento para detectarlo y poder ayudarles?

Hay quienes presentan síntomas como la tristeza, el aislamiento o pueden estar hiperactivados, cada persona responde de una forma distinta ante un conflicto interno. Pero el no reconocimiento por su grupo de iguales, que le den de lado, es un caldo de cultivo y un factor de riesgo ante la idea suicida.

¿Cómo responden estos jóvenes en la consulta con el psicólogo?

Suele sorprender porque al contrario de lo que se piensa los jóvenes se abren mucho en consulta, aunque a primera vista parezca que se encierran en sí mismos. Una vez que se abren quieren hablar de lo que les ocurre y compartirlo.

¿Qué recomendación da a los padres?

Hay que prestar mucha atención a las nuevas tecnologías, hay que entrar en su mundo pero sin que se sientan juzgados. El plan para detectar estos casos en la escuela es fundamental para implicar a profesores y compañeros.