Las restricciones impuestas ayer por el Ejecutivo regional para permitir la apertura del ocio nocturno han causado una gran decepción entre los empresarios, que las ven como «un cierre encubierto». Así se expresaba el presidente de la Asociación de Discotecas de la Región de Murcia, Pedro Alarcón, tras conocer las condiciones establecidas por el Comité Covid, al considerar que la mayoría de los locales no se planteará abrir con los clientes sentados en mesas de seis y con el mismo horario que el resto de los bares. «Nosotros vendemos baile, vendemos ocio y diversión», dijo Alarcón, quien abogó por aplicar en Murcia las mismas condiciones que ha adoptado el resto de comunidades autónomas, aunque la patronal Hoytú hizo público un comunicado oficial por la tarde en el que suavizaba sus quejas, «aplaudía» la decisión del Ejecutivo y mostraba su confianza en que habrá «una desescalada progresiva».

El propio presidente de la Asociación de Discotecas aseguró a La Opinión que él no va a subir la persiana de su local en las condiciones aprobadas ayer. Precisó que los establecimientos de ocio nocturno son pequeños y apenas disponen de espacio para instalar mesas guardando las distancias que se les exige. Además, dijo que «servir en las mesas es más costoso, porque se necesita más personal» que en la barra.

Tampoco ve lógico que a las discotecas se les imponga el mismo horario de cierre que al resto de los bares, las 2.00 horas, porque estos negocios no empiezan a recibir clientes hasta las 22.00 horas y no tienen apenas tiempo para conseguir una rentabilidad que compense los gastos.

Pedro Alarcón considera que las restricciones impuestas constituyen una especie de «cierre encubierto» y se lamentaba de que la Comunidad está manteniendo una política muy cicatera para evitar que «la gestión de la pandemia pueda ocasionar ningún un coste político al Gobierno».

El presidente de la Asociación de Discotecas de la Región recordaba que Madrid o de Andalucía permiten el baile y expresaba su envidia ante los criterios que los científicos defienden en las comunidades vecinas. «¿Por qué ellas tienen baile y nosotros, no. Acaso los expertos son unos suicidas?», se preguntaba.

«Nosotros vendemos baile. Vendemos ocio y diversión. Para venir a un local hay que tener un aliciente. Si nos lo quitan, no somos nadie», se lamentó.

Pese a las quejas que expresó el representante de las discotecas tras conocer la decisión del Ejecutivo, la federación de hostelería Hoytú hizo público ayer por la tarde un comunicado en el que «aplaudía la reapertura de sus interiores» y pedía «continuar con la desescalada de las restricciones», lo que parece indicar que la patronal ha preferido evitar el enfrentamiento con la Comunidad y mantener la vía de la negociación que se ha abierto tras la mediación del presidente de la Croem, José María Albarracín.

El presidente de la Croem había adelantado la pasada semana en declaraciones a La Opinión su decisión de pedir al Gobierno regional que abriera el ocio nocturno. La Asociación de Discotecas había anunciado movilizaciones para forzar a la Comunidad a cambiar de actitud, que fueron desconvocadas a raíz de la mediación de Albarracín, ante la confianza de que el Comité Covid levantaría el veto impuesto en julio.

Pese al tono conciliador del comunicado, en el que se agradece la reapertura, la patronal critica la tardanza. «La pena es que llega tarde, porque llevamos mucho tiempo reclamándolo y por el camino han cerrado muchas empresas y otras han quedado agonizando», indicó Alarcón.

También el presidente de la patronal de la hostelería de Lorca, Jesús Abellaneda, consideró que esta medidas «podían haberse aplicado en el peor momento de la pandemia» y no ahora.