La subida de las tarifas eléctricas que se ha producido este verano descoloca las cuentas de los ayuntamientos de la Región. Los consistorios que manejan un presupuesto más modesto se preparan para hacer encaje de bolillos en los próximos meses, porque el recibo de julio y agosto ha generado unos gastos imprevistos, que tendrán que compensar con ahorros en otras partidas, según explicaba el alcalde de Ulea, Víctor Manuel López Abenza. El impacto de la subida es menor para los ayuntamientos grandes, aunque Cartagena calcula que ha pagado unos 35.000 euros más en el mes de agosto, mientras que Murcia tiene una especie de tarifa plana hasta noviembre, que mantiene congelada su factura hasta entonces.

Veintidos ayuntamientos de la Región están adheridos a la central de compras de la Federación Española de Municipios y Provincias, pero no suelen utilizar este mecanismo para contratar el suministro eléctrico, sino que negocian directamente con las comercializadoras.

El alcalde de Ulea, que preside el grupo de ayuntamientos con menos de 5.000 habitantes denominado G-8, explicaba a La Opinión que para un municipio como el suyo, que tiene unos 1.000 habitantes, el mantenimiento de una piscina municipal se ha convertido este verano en una sangría, dado que «las bombas de depuración tienen que funcionar las 24 horas al día».

También apuntaba que «un centro de mayores tiene prácticamente las mismas dimensiones en Ulea que en Alcantarilla, pero el presupuesto es muy diferente en un municipio con 1.000 habitantes que uno con 30.000. El recibo del aire acondicionado cuesta casi lo mismo, pero no tiene el mismo peso en ambos presupuestos», dada la diferencia de tamaño.

En su pueblo, el recibo de la luz del centro de mayores, «que ofrece 7.000 comidas al año, ha subido en julio a 610 euros», cuando el año anterior rondaba los 300. A pesar de los acuerdos con las comercializadoras que permiten a los consistorios conseguir unas tarifa más ventajosas, el alumbrado público de Ulea ha pasado de 48.00 euros a 67.000 euros.

El alcalde avanzó que los ayuntamientos más pequeños tendrán que recortar los gastos de otras partidas para compensar el encarecimiento de la factura eléctrica, en un año muy complicado, «en el que hemos tenido que fumigar las calles» e implantar medidas de protección en todos los edificios municipales, que también han supuesto un gran desembolso. Víctor Manuel López se queja de que los consistorios no han recibido fondos para cubrir este gasto.

Para el Ayuntamiento de Cartagena la escalada de las tarifas eléctricas ha supuesto un gasto adicional de unos 35.000 euros mensuales en agosto. El último recibo ha alcanzado 360.000 euros, cuando el año pasado ascendió a 325.000. Entre mayo y agosto Cartagena calcula que ha pagado un 8% más por el suministro eléctrico, que tiene contratado con dos compañías, una que le suministra energía en media tensión, que abastece a los grandes edificios, y otra que aporta baja tensión. Según indicaron fuentes del Consistorio, estos contratos «han evitado que el recibo de las instalaciones municipales suba tanto como el de las empresas de hostelería» a las que han llegado recibos un 40% más altos.

El caso del Ayuntamiento de Murcia es distinto, porque tiene un contrato vigente hasta el mes de noviembre, que actúa como una especie de tarifa plana y evita que, las luces de la feria, por ejemplo, disparen la factura eléctrica, a pesar de que la celebración coincide este año con el mayor repunte que se ha producido a lo largo de todo el verano. «Al disponer de precio estable hasta noviembre, la subida del coste de la energía eléctrica no debería ser un factor determinante en el gasto anual», según los datos ofrecidos por la Concejalía de Infraestructuras, Contratación y Fomento. Murcia espera que las tarifas se hayan estabilizado para noviembre, cuando le toca renovar su contrato, y pueda mantener sus precios