En poco más de un año de vida, la Fundación Ingenio se ha convertido en el objetivo de grupos ecologistas y, en especial, de Podemos, partido que lo considera el «lobby del agronegocio». El pasado miércoles, en la Asamblea Regional, la portavoz morada, María Marín, acusó al consejero de Medio Ambiente, Antonio Luengo, de tener «relaciones comerciales» con esta fundación, afirmando que su presidente, Adolfo García Albaladejo, era socio de una empresa con el tío de Luengo. Desde el Gobierno regional negaron las acusaciones.

«Eso es rotundamente falso y yo le pediría a la diputada Marín que, si tiene la más mínima prueba, la saque», asevera la directora de la Fundación Ingenio, Natalia Corbalán. «Aprovechar el púlpito de la Asamblea Regional, con una posición de superioridad e inmunidad parlamentaria para verter falsedades es inmoral», sentencia. 

En su opinión, María Marín debería «pedir perdón a los ciudadanos por mentir públicamente con conocimiento de que eso es falso». 

Corbalán asegura que García Albaladejo le dijo que ni siquiera reconocería al tío de Antonio Luengo «si lo viera por la calle». 

María Marín llegó a sacar un cartel con la imagen de la propia Natalia Corbalán, de García Albaladejo y del vicepresidente de la fundación, Manuel Martínez Madrid, que no es familiar de Luengo. «No puede valer todo», lamenta. 

Desde Ingenio señalan que han solicitado reuniones con Podemos, ninguna de las cuales han sido respondidas. «Ni siquiera responden a los correos», comenta Corbalán. 

Mantienen que, incluso, pidieron tener un encuentro con Juantxo López de Uralde, presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico en el Congreso de los Diputados, para presentarle sus ideas para solucionar el problema del Mar Menor. Sin embargo, afirman que el coordinador autonómico del partido en la Región, Javier Sánchez Serna, se opuso frontalmente. «Amenazó con dimitir si se reunía con nosotros», concretan. 

Desde la Fundación Ingenio aseguran que son «apolíticos» y que su trabajo requiere reunirse con todos los partidos. «En Podemos no quieren que se solucione el problema del Mar Menor y prefieren que miles de familias se queden en la calle por seguir con su hoja de ruta política», lamentan.