El Ejecutivo regional rechaza el cierre de las líneas ferroviarias de Cartagena a Chinchilla y de Murcia a Lorca y Águilas y asegura que el concurso convocado por Renfe para dotarse de los autobuses que realizarán los trayectos de los trenes suprimidos «certifica la isla ferroviaria a la que el Gobierno de Pedro Sánchez somete a todos los habitantes de la Región de Murcia y le pone fecha de inicio: el 20 de noviembre».

El consejero de Fomento, José Ramón Díez de Revenga, calificó la decisión de «unilateral, desleal y oscurantista» y mostró «el rotundo rechazo» del Gobierno regional a la interrupción total del tráfico ferroviario, que elimina los trenes que conectan a la Región de Murcia con el resto de España».

Recuerda que «jamás en la historia la Región de Murcia tuvimos tal desconexión por tren que nos convierte en una auténtica isla ferroviaria, y nunca antes se habían adoptado decisiones con tanto impacto en la población sin contar para nada con los habitantes afectados».

Díaz de Revenga advierte de que el cierre de líneas «sentencia a la Región a un aislamiento ferroviario ‘sine die’» y la priva «arbitrariamente de un servicio público esencial de movilidad». Acusa a Adif de tomar la decisión sin informar «oficialmente a las autoridades regionales ni locales de las poblaciones afectadas dando la espalda a la sociedad que ya se ha manifestado en contra». El consejero anunció que «el Gobierno regional va a hacer todo lo que esté en su mano, tanto en el ámbito legal, político como social para revertir esta situación, que es fruto de una decisión sectaria que da un estoque mortal a este servicio».