Las restricciones derivadas de la pandemia de covid han disparado las ventas en los sex shop «por lo menos un 40%», calcula Ignacio Cerdán, propietario de Funny Toys, en Murcia

«Curiosamente, los que más se han consumido y liberado han sido los masturbadores masculinos», explica, desde su tienda en la capital murciana. Lo achaca a «las restricciones de trabajo sexual y de aplicaciones para contactos», por lo que, para conseguir placer, «muchos hombres se han comprado un masturbador». A la hora de adquirirlo, «no les da vergüenza», asegura Cerdán, a lo que añade que «solo uno de cada diez da vueltas» por la tienda antes de atreverse a pedir lo que quiere.

Juguete diseñado especialmente para estimular el clítoris. Israel Sánchez

Preguntado sobre qué es lo más demandado en estos momentos, ya con las restricciones relajadas, el dueño de este sex shop cita «el huevo con control remoto, que es un juguete pensado en clave de pareja: uno lleva un mando a distancia, la otra persona lleva el huevo en la zona anal o vaginal y, con control remoto, vibra». Se mantiene «el clásico Satisfyer, para regalar o consumir», a la vez que «se están consumiendo muchos juguetes realistas, mucho consolador con textura humana», detalla Ignacio Cerdán, que celebra que, a raíz del confinamiento, «los hombres ya han roto un poco ciertos pudores, incorporando masturbadores de rotación y vibración».

Por su parte, Lidia Munuera, dueña de Infinity Love, que tiene tiendas en San Pedro del Pinatar y Torrevieja (Alicante), comenta que «en 2020, cuando empezó todo esto, vimos que podíamos sacar un rendimiento: la gente, al quedarse más tiempo en casa, podía investigar ese mundo» de los juguetes eróticos. «En redes lo que hicimos fue un calendario llamándole ‘placentena’: cada día subíamos lo que podíamos hacer con su pareja o solos», apunta.

Trabajan de un modo «muy discreto» en el que el juguete «se envía a casa». Además, «la gente nos busca mucho como asesoramiento, para preguntar qué podría hacer con mi pareja para empezar a usar juguetes, ideas para salir un poco de la rutina, de la monotonía», precisa Munuera.

En cuanto a las novedades, alude al Satisfyer y apostilla que «han sacado uno que se puede usar o bien sola o en pareja: tiene forma de C, la parte de abajo se introduce en la vagina, la de arriba estimularía el clítoris». 

También destaca la moda de mover el juguete a distancia, «con una aplicación de móvil», ya que «la gente busca mucho el morbo, que puedas controlar» el placer propio y de la pareja.

Jesús Eugenio Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano, comenta a LA OPINIÓN que «en los últimos años en Murcia la compra de juguetes sexuales se ha ido normalizando en casi todas las franjas de edad, sobre todo entre las mujeres». «De la mano de los avances en el Sex Tech, el boca a boca y plataformas como Amazon, cada vez más murcianas se han lanzado a probar», algo que ya hace «incluso el hombre, muy reticente» a emplear artículos. Ahora los varones «han aumentado su consumo, en muchos casos con fines terapéuticos», manifiesta este experto.

«Los meses de confinamiento, la dificultad para tener relaciones sexuales, en especial entre los solteros y el fenómeno viral de los succionadores de clítoris, entre otros factores, fueron el entorno ideal para que se batieran todos los récords de ventas», apunta.