Agricultura

Animan a plantar en las zonas agrarias setos y barreras vegetales

Crean un manual gratuito sobre la utilización de distintas estructuras para una agricultura sostenible

Ejemplo de barreras vegetales instaladas en cultivos en el Campo de Cartagena.

Ejemplo de barreras vegetales instaladas en cultivos en el Campo de Cartagena. / CARM

L.O.

El Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (Imida) de la Comunidad Autónoma, a través de su equipo de Control Biológico y Servicios Ecosistémicos, ha participado en un proyecto europeo de innovación enfocado a fomentar en las explotaciones agrícolas regionales el uso de setos y estructuras vegetales formados por especies autóctonas o tradicionalmente cultivadas en los bordes de los cultivos. El uso de especies autóctonas minimiza el impacto medioambiental, reduce las necesidades de mantenimiento y facilita la interacción con la fauna local.

El objetivo final de los trabajos es que los agricultores dispongan de los máximos recursos posibles para diseñar las estructuras vegetales más adecuadas según el tipo de cultivo, la ubicación de la parcela o los objetivos que se pretendan conseguir con su implantación, como la recuperación y el mantenimiento de poblaciones de fauna útil para la agricultura (depredadores, parasitoides y polinizadores), el sostenimiento de la biodiversidad o la fijación de CO2 atmosférico.

El correcto diseño de estas barreras vegetales resulta además especialmente importante en las parcelas afectadas por la Ley 3/2020, de 27 de julio, de recuperación y protección del Mar Menor, en la que, entre otras medidas, se impone la obligación de instalar estructuras vegetales para el control de la erosión y las escorrentías o la captación de nitratos procedentes de los riegos.

Sobre la base de esta experiencia se ha editado un manual titulado ‘Manejo de setos y otras estructuras vegetales lineales para una agricultura sostenible’, que puede descargarse gratuitamente desde la web del proyecto (www.setosrm.org).

Este manual consta de 84 páginas repartidas en cinco capítulos e incluye desde información científica de base para mostrar la importancia de los setos en el funcionamiento de los agroecosistemas hasta técnicas para su implantación y mantenimiento.