El retraso en la venta y entrega de coches por la falta de producción de microchips a nivel mundial ha afectado a los concesionarios de la Región de Murcia. España, que presume de ser el segundo país fabricante europeo de vehículos, afronta este contratiempo desde el pasado mes de diciembre, cuando la capacidad productiva de las plantas españolas se empezó a ver comprometida por la falta de microchips para sus coches, que son tan necesarios, por ejemplo, para que funcione el elevalunas eléctrico del vehículo. Los vehículos actuales incorporan múltiples sistemas de ayuda a la conducción , ordenadores y elementos de conducción autónoma que requieren en su fabricación de esos chips, por lo que afecta tanto a turismos como a vehículos industriales, así como a todas las marcas.

Según fuentes del Grupo Huertas en la Región, uno de los referentes en el sector de automoción en la Comunidad, la mayor demanda de productos electrónicos durante la pandemia, como teléfonos, ordenadores, impresoras, videojuegos, así como el mayor número de productos que incorporan sistemas de automatización y control, «ha hecho que la producción de los mismos se viera colapsada». Por esta razón, explican, la industria del automóvil se ha visto afectada en sus cadenas de producción, y no se ha podido fabricar toda la producción prevista en la recuperación tras la crisis del covid-19.

De esta forma, a los concesionarios murcianos no les ha quedado más remedio que extender en varios meses los plazos de entrega de los vehículos afectados: «Se genera una bolsa de pedidos que no se pueden servir en plazo adecuado . Esto conlleva la cancelación de algunos de ellos, un aumento de la venta de vehículos usados y el retraso en las posibles ventas», explican desde el Grupo Huertas.

El sector de la automoción teme asimismo una prolongación de la escasez de materiales que podría llegar más allá de principios del año 2022, por lo que si se produce una menor demanda final se traducirá en unas pérdidas reales para las marcas fabricantes y para las redes de distribución.

España, segundo fabricante europeo, lleva pagando la factura de este inconveniente desde diciembre, cuando la capacidad productiva de las plantas españolas se empezó a ver comprometida por la falta de microchips para sus coches. Son varias las plantas que sufren retrasos en sus líneas de producción por falta de componentes electrónicos.

Según el Banco Central Europeo, la falta de semiconductores, así como las interrupciones en los servicios de transporte, afectan a una de cada cuatro industrias de la zona euro (23%), lo que afecta notablemente en los plazos de entrega de los proveedores.

Por su parte, Manuel Gallego, del Grupo M. Gallego, otro de los referentes en la Región, afirma que en sus concesionarios han tenido la suerte de que sus fabricantes «han apostado por la recuperación de las ventas después de un control de la pandemia y tenemos el stock necesario para respuesta y matriculación inmediata». Gallego asegura que a día de hoy cuentan con cerca de 800 vehículos preparados para su entrega inmediata a los clientes.

En cuanto a la estimación económica que podrían generar estos retrasos de las ventas en los próximos meses, señala que aquellos fabricantes que se encuentran en una situación frágil de stock «verán mermados sus resultados y no serán recuperables a futuro» debido a que «a día de hoy la mayoría de ventas son por necesidad, necesidad que el cliente tienen que cubrir cuanto antes, no puede esperar y, si es necesario, cambiará de marca» con tal de conseguir un vehículo lo antes posible.

El precio de los coches de ocasión sube un 5,6%

El precio medio de los turismos de segunda mano el pasado mes de junio se situó en la Región de Murcia en 10.172 euros, registrando una subida en términos anuales del 5,6%, en comparación con el aumento del 2,2% en la media nacional, según informaron fuentes de la Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos (Ancove) esta semana. Sin embargo, en los turismos de segunda mano de más de ocho años de antigüedad, cuyo precio medio fue el mes pasado de 7.691 euros en la Comunidad, tuvo un incremento de un 4,43% respecto a doce meses atrás.