Las patronales y cámaras de comercio de la Región de Murcia tienen deberes por delante. La Consejería de Medio Ambiente publicó ayer el acuerdo voluntario para alcanzar la neutralidad climática en el ámbito empresarial, que obligará a quien se sume a reducir la huella de carbono de su actividad empresarial un 26% antes de 2030. Las compañías de la Región que se adhieran a este acuerdo deberán lograr una actividad más sostenible con una menor emisión de dióxido de carbono y otros contaminantes a la atmósfera.

Este acuerdo voluntario para la neutralidad climática en el ámbito empresarial tiene como principal objetivo «conseguir que las empresas de la Región que no forman parte del comercio de derechos de emisión (sectores difusos) reduzcan o compensen como mínimo un 26 % su huella de carbono correspondiente a sus emisiones de directa responsabilidad o de alcance 1 para el año 2030», señala la patronal Croem.

El texto, que se enmarca dentro de la Estrategia Regional de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático que el Consejo de Gobierno aprobó el pasado año, va dirigido sobre todo a las empresas de transporte y logística; industria, excepto factorías sujetas al comercio de derechos de emisión; agricultura y ganadería; gestión de residuos, potabilización de aguas y depuración de aguas residuales y saneamiento y, por último, al sector de la construcción de infraestructuras, edificación, actividades del sector comercial, residencial e institucional.

Podrán adherirse a este acuerdo «aquellas empresas públicas o privadas que desarrollen su actividad o parte de su actividad en la Región y deseen aplicar los objetivos de reducción y compensación para alcanzar la neutralidad climática o emisiones cero de alcance 1, con el horizonte 2030-2050, debiendo adquirirse al menos el compromiso de reducción o compensación de un 39% antes de 2030».

Las patronales también reclaman a las compañías que tengan una actividad más ecoeficiente. Entre otras estrategias, se reclaman medidas como reducir la impermeabilización del suelo y la captura y aprovechamiento del agua de lluvia; reducir el consumo de recursos y aprovechar al máximo la economía circular reutilizando residuos y valorizándolo; contribuir a reducir la escorrentía en lluvias torrenciales aplicando técnicas de drenaje sostenible y soluciones basadas en la naturaleza; reducir la vulnerabilidad de los edificios frente a las inundaciones o aumentar el sombreado estacional en edificios, aparcamientos y demás espacios de actividad con vegetación arbolada de hoja caduca y, en su caso, sombreado artificial, que ayuden a reducir la temperatura, mejorando la sensación térmica y el confort.