El imperio que han levantado los hermanos Fuertes, José, Tomás y Juana, comenzó en 1936, en una modesta tienda de embutidos de la calle Pozo Concejil de Alhama de Murcia, regentada por el cabeza de familia, Antonio. En aquella época, con sólo 12 años, Tomás era jefe de compras y recuerda que, de vez en cuando, aparecía por la tienda el señor Rofaster, un representante de Chocolates Suchard, pelo blanco, correcto, impecablemente vestido, al que se le quedaba mirando arrobado el joven Tomás pensando que era «un ser perfecto; mi ideal». Un día se atrevió a preguntarle por sus motivaciones, por su vocación, pero él no contestó, sólo le tendió su mano y esa respuesta sin palabras lo dijo todo. Tomás aspira a darse la mano y que ese gesto, de alguna forma, exprese que ha sabido gestionar el tiempo que le ha tocado vivir.

Las empresas agroalimentarias de Grupo Fuertes conforman su eje principal, siendo ElPozo Alimentación su bastión (o la madre del cordero, como le gusta decir a Tomás), y desarrollan su actividad en diferentes sectores como el agrícola, ganadero, cárnico y lácteo, además de la viticultura y el agua mineral.

El área de diversificación del Grupo comprende aquellas empresas que no están en la industria agroalimentaria como la inmobiliaria Profusa, la petroquímica Aemedsa, la cadena Vis Hoteles y la cerámica Todagres. En el campo del ocio y el entretenimiento, cuentan con Terra Natura Benidorm y Murcia.

ElPozo cerró el ejercicio 2020, último dato conocido, con 1.392 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 8,9 por ciento, gracias sobre todo al notable aumento de los ingresos procedentes de fuera de España, que pasó del 22 al 24 por ciento. Es la marca más consumida del país y está presente en ocho de cada diez hogares españoles, según el último ranking ‘Brand Footprint’, que detalla que ya alcanza un 77,7% de penetración; la única que puede competir con los números en España del gigante Coca Cola.

La filosofía empresarial y personal del presidente del Grupo, Tomás Fuertes (1940, Alhama de Murcia) es engañosamente sencilla: el motor que le hace caminar y alcanzar los objetivos que se propone se alimenta de conceptos comunes como la vocación o la ilusión. Ese movimiento tiene un destino: alcanzar la excelencia, convertirse en la mejor versión de sí mismo, que en un mundo terriblemente competitivo sólo se pueda alcanzar con un inquebrantable afán de superación, una irreductible perseverancia y una estructura moral y familiar muy sólida. La receta es simple y está al alcance de todos los emprendedores, pero la trampa es que no basta con decirlo, ni siquiera con disponer de esos atributos sino de interiorizarlos y maximizarlos; si quien lo logra es además una de las mentes empresariales más habilidosas e intuitivas que ha dado este país, empezaremos a entender por qué ha llegado tan lejos y tan alto.

¿Cómo valora la situación hoy del sector agroalimentario?

El sector se ha comportado como uno de los pilares básicos para hacer frente al coronavirus y sus consecuencias. Los supermercados han estado abastecidos de alimentos y eso ha sido muy importante para afrontar la pandemia. No tenemos riqueza natural, por lo que tenemos que generar riqueza trabajada.

¿El sector está llamado a ser uno de los principales motores de la recuperación para España?

Absolutamente. Las cifras del sector así lo atestiguan; con una cifra de negocio de 46.000 millones de euros, el 3,8 por ciento del PIB de España y 1,5 millones de trabajadores.

¿La diversificación ayuda a superar momentos como el actual?

Estamos ante momentos de mucha complejidad y eso te obliga a estar muy atento a todo lo que sucede. El mundo está cambiando mucho y muy deprisa. Tener el grupo diversificado supone tener mayor fortaleza para sortear estos tiempos turbulentos. Así que hemos diversificado un poco.

¿Un poco? Es impresionante el holding que ha creado.

Bueno, siempre habrá una empresa más pequeña que la tuya y otra más grande. En cualquier caso, la diversificación debe servir para que estemos otros 67 años. Yo le digo a mi descendencia, a mi gente, que si hemos sido capaces de reconducir este proyecto hasta aquí, hay que prepararse, formarse para saber qué hay que hacer para afrontar un mercado con más competencia, muy duro, donde ya no vale ser el mejor de España o el mejor de Europa sino ser el mejor del mundo. Nuestra filosofía no es ser el más grande sino ser el mejor.

¿Qué retos de futuro prevé?

Alimentar a 88 millones de personas, que es el saldo neto del año. Hacer una dieta a la carta, sacar productos más sanos… Todos los alimentos aprobados por Sanidad son seguros, lo que sucede es que cada uno tiene que comer con arreglo a su genética, a su ADN y a su edad.

¿Cuál es su posición con respecto a la inminente Ley de la Cadena Alimentaria?

Está bien que se legisle para ordenar a todos los agentes implicados. Se debe conseguir que haya relaciones comerciales equilibradas, transparentes y justas. Todos debemos buscar una cadena más sólida y fuerte, en la que el valor se reparta entre todos los eslabones y no se rompa. Al mismo tiempo, esta cadena debe garantizar que el sector sea competitivo.

En el sector agroalimentario, los expertos advierten que las empresas españolas son más pequeñas de media que las del resto de Europa y que eso limita nuestra capacidad de extraer más valor, ¿está de acuerdo?

Debemos trabajar para que las empresas pequeñas sean medianas, las medianas se conviertan en grandes y las grandes en mejores. Nosotros no queremos ser los más grandes sino ser los mejores, que es distinto. La globalización te obliga a ser el mejor del mundo y para ello tienes que invertir en innovación y en talento.

¿Qué espera del Plan de Recuperación y Resiliencia para el sector agroalimentario?

Afortunadamente, España forma parte de la Unión Europea y eso servirá para impulsar la recuperación. El Plan de Recuperación debe ser muy transparente y los fondos que lleguen se deben destinar a sectores estratégicos y de futuro.

Grupo Fuertes y Grupo Cherkizovo inauguraron en 2017 una empresa productora de pavos y ya es líder del mercado ruso de pavo en Moscú y San Petersburgo, ¿se ha fijado en EEUU o América del Sur?

Tenemos en Rusia a 1.500 trabajadores; estamos muy contentos y la idea que tenemos es impulsar la internacionalización, pero en esta vida hay que ser ambicioso pero no avaricioso, es decir, debemos andar lo que seamos capaces de andar, ni más ni menos.

¿Esta todo atado para el relevo generacional en el Grupo Fuertes?

Todo está ordenado en Grupo Fuertes. Nuestro camino es la profesionalización de la empresa. No es lo mismo la empresa familiar que la familia empresaria. Yo le digo a la siguiente generación que, como mínimo, la mantengan otros 67 años, que sigan descubriendo problemas y desafíos y la manera de afrontarlos y solucionarlos.

En muchas ocasiones le he escuchado decir que este imponente proyecto empresarial nació de la honradez y la humildad, ¿siente que puede ser un ejemplo para las nuevas generaciones?

Siempre digo que se puede ganar dinero siendo honrado, honesto y con arreglo a la ley. Mi padre nos dejó valores, que es lo más importante y lo que define a una persona o a una empresa.

¿Cree que los políticos están a la altura del momento que se está atravesando?

Bueno, el político tiene una parte de vocación, pero no todas las personas que tienen una vocación son capaces de gestionar bien. [Sonríe y se queda en silencio]

¿Lo dejamos ahí?

Sí.