A raíz de los casos de las pequeñas Anna y Olivia, en Tenerife, y de la adolescente sevillana Rocío Caíz, asesinada y descuartizada por su exnovio, que confesó el crimen, toda España, también la Región de Murcia, estalló en congoja, pero también en indignación.

La Asamblea Feminista de la Región de Murcia organizaba en Belluga una concentración en repulsa por «unas semanas negras llenas de asesinatos», detallaron en la convocatoria. La cita, a las ocho de la tarde, mientras que la organización Movimiento Feminista convocaba otra protesta contra las violencias machistas en La Glorieta, aunque dos horas más tarde, a las diez de la noche.

Concentración en Cartagena. Iván Urquízar

Asimismo, se convocaron concentraciones en Cartagena y Lorca. En la ciudad portuaria, alrededor de un centenar de personas se congregaban a las siete de la tarde en la puerta del Palacio Consistorial para clamar contra el terrorismo machista, como se leía en algunos de los carteles que portaban. ‘Ni una menos’, era el lema en la pancarta principal, en letras blancas sobre fondo negro.

Clamor contra la violencia de género y la violencia vicaria, que es aquella que se ejerce sobre los hijos y se utiliza como instrumento para dañar a la mujer.

Clamor en Belluga contra los últimos crímenes. Juan Carlos Caval

En el caso de la capital murciana, fueron alrededor de 150, según los cálculos de la Policía, las voces que se dieron cita frente a la Catedral. Belluga estaba abarrotada de personas, entre las que se encontraba la concejala de Igualdad de Murcia, Teresa Franco. Velas blancas en el suelo en memoria de las últimas víctimas mortales y pañuelos morados en el cuello de algunas de las presentes. “¿Esto es por las niñas?”, preguntaba un joven viandante. “Esto es por todas las mujeres”, contestaba una señora. “Violencia machista, respuesta feminista”, coreaban los presentes.

En el caso de la Ciudad del Sol, la plaza de España fue el lugar elegido por la Federación de Organizaciones de Mujeres de Lorca (FOML) y la Asociación de Mujeres Jóvenes de Lorca para mostrar su repulsa por los crímenes, bajo el lema: ‘Basta ya de violencia vicaria y de terrorismo machista’.