A los profesionales de la salud mental les sorprendió el considerable aumento de consultas de adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria durante la pandemia. Esperanza Senent, responsable de la unidad especializada en este problema del Hospital HLA La Vega, explicó ayer a esta Redacción que la crisis sanitaria provocada por el coronavirus y el confinamiento posterior de la población supuso un parón en la rutina diaria de mucha gente joven, en su mayoría chicas, preocupadas por su aspecto. «Se vieron de un día para otro encerradas en casa, sin poder salir a hacer deporte, con un aumento del uso de las redes sociales», señala la doctora, que mañana ofrece una charla sobre ‘Salud mental en la mujer’ enmarcada en las I Jornadas ‘Salud, Mujer e Igualdad’ de la Región. 

El hecho de que los padres estuvieran conviviendo más tiempo con toda la familia, en este caso, sirvió para que se dieran cuenta de que tenían un problema con la alimentación, comenta Senent: «Ha estado toda la familia junta para desayunar, comer y cenar y eso, por suerte, ha hecho más difícil ocultar una anorexia o bulimia incipientes».

Tanto el trastorno de la conducta alimentaria como la depresión son patologías más frecuentes en mujeres que en hombres, puntualiza la doctora de HLA La Vega, en la medida en que son enfermedades «determinadas en muchos casos por estereotipos». Además, afirma que «la mujer tiene más facilidad para pedir ayuda y contar lo que le pasa» que el hombre.

No obstante, el aumento de consultas relacionadas con la salud mental en general ha afectado más a las mujeres porque «son las que llevan más sobrecarga de trabajo», laboral y doméstico, y eso crea «ansiedad», matiza.