El SMS ha impulsado la creación de un grupo de trabajo para modificar las agendas en el área de Pediatría con motivo de todos los cambios a nivel asistencial que ha provocado la pandemia: dejar de ver a muchos pacientes de manera presencial o la consulta telefónica y telemática. «Se hacía necesario actualizar nuestras agendas para incorporar la telemedicina, que antes de la pandemia era como un sueño pero después hemos entrado en ella de golpe y a la fuerza», explica Juan José Vigueras, pediatra del Centro de Salud Mariano Yago de Yecla y miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria de la Región (APERMap).

El grupo de trabajo está compuesto por profesionales de la pediatría y la enfermería pediátrica que forman parte de una de las comisiones asesoras regionales por especialidad del SMS. La propuesta que ha surgido de este trabajo está ya firmada por la directora general de Asistencia Sanitaria, Isabel Ayala, y se encuentra en una fase de revisión por parte de cada equipo para que se adapte a las situación de cada uno de los centros. Se espera que se empiece a trabajar con los nuevos modelos a partir de mayo.

«Lo importante, a través de las agendas, era buscar más espacio para los niños que tienen enfermedades de tipo crónico», sostiene Vigueras que aclara que aunque en el adulto se da mucha más patología crónica, «en los niños se dan problemas de sobrepeso y obesidad, problemas asmáticos, y alteraciones como el Síndrome de Down o el Trastorno del Espectro Autista, entre otros».

Asegura el pediatra que las agendas no estaban preparadas para hacer revisiones programadas para esos niños con patologías crónicas. «Estaban pensadas para niños sanos, revisiones de los bebés o de vacunas pero no tenemos huecos específicos de atención programada, para por ejemplo, citar a un niño asmático y hacerle una espirometría», explica Juan José Vigueras que sostiene que ahora se quiere aprovechar el crecimiento de la asistencia telemática o telefónica porque les permite reducir un porcentaje de la consulta no presencial «y eso nos deja más tiempo libre para otras cosas, dedicarle más tiempo presencial a los niños con patologías crónicas, en definitiva, las nuevas tecnologías serán una ventaja para las familias, los profesionales y los pacientes».

Este grupo de trabajo no se ha librado del debate y la controversia. «Cambiar el modelo de agenda programada siempre es complicado porque hay personas con resistencia al cambio; salir de la zona de confort cuesta trabajo», señala este miembro de la APERMap que reconoce que hay compañeros que esperaban «dejar atrás la pandemia y volver a la situación que teníamos antes, donde todo era presencial, y al revés, otros abogaban por un excesivo apoyo de la asistencia telefónica, pero no, al final tenemos que llegar a un equilibro». Está previsto que una vez finalice la modificación de la agenda pediátrica, se traslade la misma iniciativa a otros áreas de la salud.