Dos hombres y una mujer se sentaban este jueves en el banquillo de la Audiencia Provincial de Murcia: dos, por violar brutalmente a una joven; los otros dos, por presenciarlo y no hacer nada por impedirlo. Sin embargo, no arrancaba el juicio: no se sabe dónde está la víctima, por lo que el tribunal decidía aplazarlo.

Los presuntos violadores son Issa K., de 33 años, y Absoulaye Dioma S. D., de 35. Los que supuestamente no ayudaron a la víctima mientras la agredían son Birane T., de 50 años, e Irina P., de 30.

Se da la circunstancia, como indicó el magistrado presidente al comienzo de la vista, de que la víctima no comparece en el juicio: no ha podido ser localizada ni, por tanto, citada.

Precisamente por no estar localizada la víctima, el fiscal, Pablo Lanzarote, pedía que el juicio no se celebrase, al tiempo que solicitaba que se adopten las medidas que contempla la Ley de Enjuiciamiento Criminal para dar con ella. También aludió el Ministerio Público a una nueva prueba: un informe toxicológico.

Los abogados defensores de los dos presuntos violadores se opusieron a la suspensión del juicio. “No sabemos si esta persona está viva, está muerta o está en Murcia o no”, dijo uno de los letrados en su intervención, al tiempo que pidió que dejasen libres a los sospechosos. También llegó a decir que, cuando se arrestó a los sospechosos, la Policía entró en el bloque de Santa Rita sin orden judicial.

Los tres magistrados que conforman el tribunal salieron a deliberar durante unos instantes y, al regresar a la sala, anunciaron que suspendían el juicio, al no estar víctima y testigo principal. Se aplaza al 6 de mayo, cuando se espera que ya se haya podido localizar a la mujer.

El relato de los hechos

Los hechos que acontecieron una tarde de agosto de hace ahora dos años, en un bloque de la calle Santa Rita, «zona de la ciudad donde se vende y trapichea con droga», como detalla un auto de la Audiencia Provincial que rechazaba el recurso de uno de los acusados. 

La víctima acudió al lugar con intención de consumir, como luego admitiría ante la Policía Nacional. Una vez allí, dos individuos, tal y como luego denunció, la tiraron a un colchón y la agredieron sexualmente, sin preservativo. También la golpearon. Todo en presencia de dos personas, un hombre y una mujer, que, asegura la víctima, no hicieron nada para parar la agresión. Herida y ensangrentada, logró salir de la vivienda, aprovechando que sus atacantes le dieron de lado y empezaron a beber cerveza, y llegar hasta la calle Cánovas del Castillo, vía en la cual un viandante la vio y avisó a Emergencias. Rápidamente llegaron al lugar agentes de la Policía Nacional y una ambulancia, cuyos sanitarios atendieron in situ a la víctima para llevarla al hospital más cercano, el Reina Sofía de Murcia.

La rapidez de los agentes de la Policía que hablaron con la víctima en la calle permitió arrestar apenas horas después a los presuntos autores de la agresión, ya que seguían en el bloque donde la víctima los había situado. Se detenía entonces a tres hombres, a los que la juez mandaba a prisión provisional, y a una mujer, Irina, que quedaba libre con cargos, investigada por omisión de socorro.

Los tres sospechosos pasaron en apenas horas de la cárcel al Virgen de la Arrixaca, ya que recibieron una brutal paliza propinada por otros presos del penal de Sangonera, casualmente en un espacio sin cámaras, lo que hizo inviable saber quiénes fueron los agresores de los presuntos violadores. 

Al mes siguiente, uno de los sujetos salía también de la cárcel, al explicar la víctima que fueron dos los que la violaron y que ese se limitó a mirar. También se sienta en el banquillo por omisión de socorro y se enfrenta, al igual que la mujer, a una multa. Los presuntos violadores, a más de una década entre rejas.