El retraso en la llegada de la vacuna de Janssen y los incumplimientos de los compromisos de las grandes farmacéuticas adquiridos con Europa ha obligado a muchos países a modificar sus planes previstos en sus campañas de vacunación. Una de esas medidas fue espaciar la segunda dosis de algunas vacunas para llegar a la máxima inmunización posible de la población. Pese a todo, en la tarde de ayer, la Comisión de Salud Pública, órgano dependiente del Ministerio, decidió no retrasar la inoculación de la segunda dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna, tal y como informó la ministra de Sanidad, Carolina Darias, durante su comparecencia en la Comisión de Sanidad del Senado.

Esta Comisión estudió un documento que incluía la propuesta de retrasar 6 u 8 semanas el segundo pinchazo de Pfizer y Moderna a menores de 79 años con el fin de inocular el suero cuanto antes al mayor número de personas, aunque la inmunización fuese parcial. De esta forma y si el Consejo Interterritorial de hoy se pronuncia en este mismo sentido, las segunda dosis seguirán administrándose a los 21 días en el caso de Pfizer y 28 días para Moderna. En el caso de Astrazeneca son 12 semanas

Esta decisión contrasta con la posición de varias comunidades autónomas como Madrid o Murcia que sí se han manifestado a favor de espaciar el intervalo entre las dosis.

Según explicó el portavoz de la Consejería de Salud, Jaime Pérez, el tiempo entre dosis de tres o cuatro semanas «era un intervalo de ensayos clínicos pero en Reino Unido y más tarde en otros países como Italia, Francia o Canada decidieron espaciar el tiempo a doce semanas y sus resultados avalan la estrategia». Pérez señaló que la postura del Comité Técnico es que es deseable la separación de ocho semanas para poder llegar al máximo número de personas posibles con una dosis para, a continuación, seguir con la segunda dosis.

«La ponencia técnica ha sido muy categórica: el beneficio supera con mucho a los inconvenientes si se establece esa separación de ocho semanas», aseguró Jaime Pérez.

Por su parte, el decano del Colegio de Médicos de la Región de Murcia, Francisco Miralles, considera que en cualquier caso, «hay que respetar las indicaciones y protocolos establecidos para la vacunación. En caso de que haya cambios, estos deben estar avalados por los expertos y por la comunidad científica. Cualquier modificación debe responder a un criterio técnico y no político».

Otras de la comunidades, junto a Murcia y Madrid, que se han posicionado a favor de ampliar el intervalo es Cataluña. Josep Maria Argimon, secretario de salud Pública, argumentó que con una dosis se logra reducir «mucho» las tasas de infección, ingresos y mortalidad y que la inmunización llega al 90 por ciento de efectividad por lo que la segunda inyección tiene, según Argimon, un beneficio marginal.

Cabe recordar que otros países de la Unión Europea (UE) como Dinamarca, Alemania, Francia e Italia ya han aprobado la estrategia de retrasar las segundas dosis hasta seis semanas e incluso Finlandia lo ha aprobado para todas las vacunas disponibles hasta 12 semanas.