El PSOE ha llevado este miércoles por la mañana al Pleno de la Asamblea una moción para evitar la implantación en centros educativos de la Región de Murcia del mecanismo de veto conocido como 'pin parental', "que permite la exclusión de alumnos del desarrollo de contenidos curriculares mediante actividades complementarias".

La propuesta no ha salido adelante al contar con el voto en contra de los grupos parlamentarios del Partido Popular y Vox y de los diputados expulsados de Ciudadanos, incluyendo al presidente de la cámara murciana, Alberto Castillo, quien tuvo que decir públicamente el sentido de su voto ante el requerimiento del grupo socialista.

El diputado Antonio José Espín fue el encargado de explicar la moción, e hizo mención al maltrato que sufre un joven murciano por parte de su propia madre y su padrastro por ser homosexual, un caso que recoge este miércoles LA OPINIÓN. "Como este caso de Fortuna hay miles en esta Región; mientras tanto, la ultraderecha sigue en defensa en romper los consensos sociales y ustedes, el PP, los blanquean metiéndolos en su Gobierno", ha criticado el diputado.

Para él, "el veto parental no es 'peccata minuta', es violencia institucional porque da la posibilidad de que haya niños y jóvenes que solo conozcan lo que sus padres y madres quieran que conozcan, reproduciendo en muchos casos patrones machistas, homófobos o racistas". Desde el PSOE defienden que se ataca el derecho de los menores a recibir una educación plena, cercena la libertad de cátedra de los docentes, acota la autonomía de los centros educativos y hace opcionales los valores y principios de la Constitución.

Espín subrayó durante su intervención que sin tránsfugas su moción saldría adelante con el apoyo de los grupos del PSOE, Cs y Podemos, acusando al PP de "mancillar la representación democrática".

Juan José Liarte, portavoz del Grupo Parlamentario Vox, replicó a Espín que tenía una "visión invertida" de la realidad, recordándole que si ellos, "no la ultraderecha", habían entrado en San Esteban era precisamente gracias al PSOE, que fue quien presentó la moción de censura con Cs y provocó un terremoto político en la Región. Además, acusó a los socialistas de llamar "machistas, homófobos y racistas a los padres murcianos" y reiteró que "no hay ningún veto" con el pin parental ya que "no evita la celebración de ningún evento" y "simplemente avisa a los padres" de cada charla impartida por una persona no funcionaria de Educación que se va a celebrar en el centro educativo de su hijo para que tenga la posibilidad de impedir que acuda.

María Marín, portavoz de Podemos, pidió "más herramientas y menos censura" en las aulas para "prevenir las agresiones sexuales y el acoso LGTBIfóbico". Asimismo, recordó que "los contenidos que se exponen en las aulas no son extracurriculares, ni están decididos arbitrariamente por cada profesor, sino que se trata de actividades recogidas en la Ley de Educación y en la Programación General Anual, de la que se informa a los padres al inicio de curso".

El portavoz del Grupo Ciudadanos, el expulsado Francisco Álvarez, anunció que votaría en contra de la moción, dando por sentado que asegurando que el Gobierno regional no aplicaría ninguna norma contraria a la ley. Aprovechó también para echar en cara al PSOE que rechazara el pin parental cuando, según él, negociaron su inclusión con los expulsados de Vox a cambio de que apoyaran la moción de censura.

Víctor Martínez-Carrasco Guzmán, del PP, anunció el voto en contra de su formación porque defienden "la libertad frente al autoritarismo". Según el diputado, la moción socialista solo sirve para "alimentar la polémica" que suscitan, dijo, "algunas actividades complementarias" y acusó a Antonio José Espín de "desviar la atención de lo importante".