Un total de 244 personas fueron detenidas en la Región de Murcia durante el primer estado de alarma, que se activó en marzo de 2020 y duró casi cien días, por incumplir las medidas para tratar de frenar los contagios de coronavirus, según datos proporcionados por el Ministerio del Interior.

En el caso del segundo estado de alarma, que arrancó en octubre de 2020 y continúa vigente, de momento hay 223 arrestados en la comunidad por el mismo motivo, indican desde el departamento de Fernando Grande-Marlaska.

La gran mayoría de los capturados son varones que mostraron una actitud agresiva con la Policía o participaron en altercados tras convocatorias negacionistas. Así pasó en el casco urbano de Cartagena, cuando se produjeron incidentes en una convocatoria, difundida por redes sociales y principalmente entre la población joven, para protestar por el toque de queda, una medida que, a día de hoy, continúa vigente.

Muchas de las detenciones fueron de individuos a los que les dio por escupir a los policías, para a continuación clamar que estaban contagiados de covid. Se da la circunstancia de que muchos de los arrestados por este tipo de conductas eran ya viejos conocidos de la Policía: uno que atacó a una patrulla en Mazarrón, por ejemplo, tenía antecedentes por robos, agresiones y hasta un incendio.

Salir a la calle nunca fue delito

La covid, que hasta el momento ha segado la vida de más de 1.500 personas solo en la Región, y de decenas de miles en España, obligó a los políticos a tomar medidas drásticas que comenzaron con un confinamiento general en el cual no se podía salir a la calle sin causa de fuerza mayor. No obstante, recuerdan policías de la comunidad murciana consultados por este diario, salir a la calle nunca ha sido delito en sí: quien lo hiciese sin excusa de peso podía enfrentarse, en todo caso, a una sanción administrativa, pero nunca a una detención.

Las personas que sí fueron arrestadas acabaron así, en su mayoría, debido a la actitud chulesca que, rememoran los agentes, mostraron ante la presencia policial. De ahí que a los cargos por desobediencia se uniese, en la mayor parte de estos casos, una detención por atentado a la autoridad.

«Un conocido por trapichear por el pueblo llevaba la mascarilla bajada: se lo dije, se puso chulo y empezó a insultarme y amenazarme. Luego salió corriendo. Acabó detenido por desobediencia, atentado, insultos y amenazas», rememora un policía, sobre unas de las capturas llevadas a cabo. Deja claro que «solo por no llevar mascarilla, no se detiene a nadie».

Sin embargo, hay una realidad que desanima a los agentes que se dejaron la piel vigilando las calles cuando no había vacuna y la gente permanecía confinada en sus hogares: no se están tramitando ni el 1% de las denuncias que se han puesto, aseguran policías de varios municipios de la Región.

Esto da lugar a que «gente a la que se denunció al principio, ve que no les llega la multa y la sensación que tienen es que no pasa nada, y reincide», lamentan estos agentes, que, en municipios de menor población, en las que conocen a casi todos los vecinos, se ve de forma «más sangrante».

Fuentes judiciales confirmaron a este diario que al Juzgado de lo Contencioso aún no han llegado casos de multas, lo cual no quiere decir que no vayan a llegar. La gran mayoría de las propuestas de sanción desde el inicio de la pandemia están aún sin tramitar, aunque esto no es un hecho exclusivo de la Región: está pasando en los juzgados de toda España.