Antonio Jiménez fue reelegido ayer secretario general de UGT en el 15º Congreso Regional, que se aplazó varias veces a causa del coronavirus y contó solo con 101 delegados, frente a los 176 del anterior. Entre sus objetivos para los próximos cuatro años figura «sanar la herida que está dejando la pandemia» en el empleo y en la desigualdad. La gestión de la dirección saliente fue aprobada con el cien por cien de los votos.

Jiménez considera necesario «fortalecer la política industrial y diversificar la economía, trabajar para que no se produzca discriminación en el mercado de trabajo y por fortalecer la igualdad».

Abogó por la recuperación de los servicios públicos que se han visto mermados por la pandemia. «Con el programa de acción que hemos aprobado lo que pretendemos es mejorar las condiciones laborales y las condiciones de vida de los trabajadores murcianos», dijo. También ve necesario «reforzar las políticas sociales, porque hay mucha población por debajo del umbral de pobreza, y por eso tenemos que potenciar todas las transferencias sociales y la redistribución de la riqueza para que no quede nadie atrás y para que todo el mundo tenga una respuesta acorde con sus necesidades».

A su juicio, se trata de «unos objetivos ambiciosos que queremos que se materialicen en mejoras para la población».

Álvarez critica la entrada al Gobierno de Campuzano

El secretario confederal de UGT, Pepe Álvarez, que clausuró el congreso de UGT, considera «un desastre para Murcia y para España que la extrema derecha entre en el Gobierno regional». Mostró su preocupación por que la Consejería de Educación pase a la diputada expulsada de Vox Mabel Campuzano y dejó claro que el sindicato se movilizará e irá a los tribunales.