Las farmacias pueden convertirse en la tabla de salvación para los pueblos y las pedanías que se han quedado sin oficinas bancarias y, a veces, ni siquiera disponen de cajeros. El Colegio de Farmacéuticos de la Región y CaixaBank están abiertos a aplicar en Murcia una experiencia piloto que se ha puesto en marcha en Málaga para permitir que las personas con mayores problemas de exclusión financiera puedan sacar dinero en las farmacias.

Cuando los usuarios de los municipios malagueños incluidos en la experiencia piloto acuden a comprar, al pasar por caja solicitan que se les cobre una cuantía mayor del importe de lo que han adquirido y la diferencia sobre el coste de su compra se les devuelve en metálico. Previamente, la farmacia debe instalar un terminal de punto de venta.

El importe a retirar oscilará entre un mínimo de 20 euros y un máximo de 150, que debe ser múltiplo de cinco. Se podrá retirar efectivo como mucho tres veces al mes y por un tope de 1.000 euros al año.

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de la Región, Isabel Tovar, asegura que estará encantada de «iniciar conversaciones para poder desarrollar una estrategia de esta naturaleza en las zonas de la Región que así lo requieran».

Isabel Tovar asegura que el ejercicio «de responsabilidad social de las 569 farmacias de la red regional es permanente. Además de cumplir con su habitual misión de guarda, custodia y dispensación del medicamento, están permanentemente colaborando en ayudar a todos y cada uno de sus pacientes y abiertos a ampliar estos servicios».

Por su parte, CaixaBank se muestra abierta a aplicar en Murcia la experiencia de Málaga con el fin de evitar «la exclusión financiera» a la que se enfrentan sobre todo las personas mayores, según indicaron fuentes de la entidad

También el alcalde Ulea, Víctor Manuel López Abenza, ha visto los cielos abiertos ante la posibilidad de que se adopte en la Región la solución que se está experimentando en Andalucía. En nombre de los ocho municipios más pequeños de la Región, el regidor de Ulea acudió hace varios años a la Consejería de Hacienda para pedirle que negociara algún tipo de acuerdo para que las entidades bancarias siguieran prestando servicio a los vecinos, aunque fuese en una oficina habilitada por los ayuntamientos.

La iniciativa del grupo integrado por Villanueva del Río Segura, Ulea, Ricote, Ojós, Campos del Río, Albudeite, Pliego y Aledo no llegó a prosperar, aunque Víctor Manuel López asegura que los cajeros del Valle de Ricote sufren con frecuencia «cortes de luz y averías o se quedan sin dinero». Recordó que las personas con más dificultades para utilizar la banca electrónica y para desplazarse son las que quedan más desvalidas cuando el cajero deja de funcionar.

Además de CaixaBank y el Colegio de Farmacéuticos malagueño, en la experiencia participan también la Diputación de Málaga y la Colegio de Graduados e Ingenieros Técnicos de Telecomunicaciones de la provincia.