Una de las buenas noticias que ha traído la pandemia del coronavirus ha sido que la Región de Murcia puso freno durante el pasado año a la ‘fuga’ de su personal sanitario a otros países en busca de mejores oportunidades laborales debido a los contratos precarios que siguen existiendo en nuestro país. En 2020, un menor número de médicos y enfermeras colegiadas decidieron marcharse a trabajar fuera de nuestras fronteras respecto al año 2019.

El número de certificados de idoneidad expedidos por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) a médicos murcianos alcanzó su punto máximo de los últimos años en 2019, con un total de 103. Sin embargo, esta cifra se redujo considerablemente durante el 2020, incluso a más de la mitad, con un total de 47 certificados. Este documento es necesario para colegiarse como médico en países comunitarios y extracomunitarios y tiene una validez de tres meses.

Se trata de la cifra más baja de los últimos años, debido, especialmente al inicio de la crisis sanitaria y a la incertidumbre que provocó la covid no solo en España, sino en todo el mundo. El CGCOM explica que «el año marcado por el coronavirus ha roto la tendencia alcista» de los últimos años. De los 47 certificados expedidos, por países de destino, 11 de ellos eran para trabajar en Irlanda, 9 en Bélgica, 7 en Reino Unido y 5 en Francia, entre otros lugares. Entre los motivos para solicitar dicho documento están, lógicamente, trabajar; aunque también hay otros como realizar estudios o cooperación al desarrollo. 

Desde el Colegio de Médicos murciano, que dirige Francisco Miralles, siguen considerando «preocupante» esta pérdida de profesionales tan valiosos, «que están excelentemente formados en nuestra Región y cuyo conocimiento y capacidad de trabajo perdemos porque la Administración no les ofrece unas condiciones laborales dignas». A nivel nacional, el CGCOM expidió el pasado año 3.559 certificados de idoneidad a médicos para salir al extranjero para trabajar o estudiar, una cifra que también supone un descenso de un 13,20% respecto a los datos de hace ahora dos años.

Por su parte, desde el Colegio Oficial de Enfermería de la Región coinciden en que «las restricciones de movilidad en Europa ha influido bastante en la reducción de la salida de enfermeras murcianas a trabajar en el extranjero». Desde el organismo que dirige Manuel García explican, según los datos que manejan, que en 2019 se fueron un total de once colegiados; mientras que en 2020, el número se redujo a siete, «cifras muy pequeñas en comparación con la primera década del nuevo siglo, 2000-2010, cuando las agencias reclutadoras de enfermeros venían a las facultades murcianas a llevarse con contratos en firme a los nuevos diplomados y luego graduados en Enfermería». 

Tres de los siete profesionales pertenecientes al Colegio de Enfermería de la Región hicieron sus maletas para irse el pasado año a Noruega. Asimismo explican que la pandemia de la covid-19 «ha desvelado sin tapujos el déficit histórico de enfermeras que tiene nuestra Región, que nos sitúa a la cola de Europa y que requiere medidas para evitar nuevos éxodos de enfermeras y propiciar el regreso de estos profesionales».

Piden al SMS un plan de retorno para los ‘fugados’

Desde el Colegio de Enfermería de la Región piden al Servicio Murciano de Salud (SMS) que ponga en marcha un ‘plan de retorno’ de las enfermeras murcianas que se han ido fuera «porque vieron que la única salida para trabajar era marcharse de España», explican. 

«Creemos que el Servicio Murciano de Salud tiene que ofrecer contratos estables, en un mismo centro sanitario, con una duración mínima de un año y que posibilite la vuelta de las que tuvieron que emigrar. De igual manera, es necesario que se ofrezcan condiciones de calidad en el empleo a las que siguen aquí para evitar que se vayan», sostienen.