21 de diciembre de 2020
21.12.2020
La Opinión de Murcia
Tribunales

Las condenas a menores por delitos sexuales se disparan en un año en la Región

El INE revela que 23 personas que no habían cumplido aún los 18 años fueron penadas en firme en 2019 en la comunidad murciana por agresión sexual o abusos, frente a las nueve de 2018, lo que supone un 155% más

20.12.2020 | 18:32
Menores condenados por un delito asisten a una clase en un centro, en una imagen de archivo.

Un total de 561 menores de edad, 461 de ellos varones, fueron condenados en firme en la Región de Murcia el año pasado, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). De esos 561, 23 cometieron un delito sexual, apunta el mismo organismo. La cifra de 23 en 2019 supone un incremento de 155% más respecto al año anterior: en 2018 se condenó, por agresión sexual o abusos, a solo nueve murcianos que no habían cumplido los 18. En 2017, la cifra de menores penados por delitos sexuales en la comunidad murciana ascendió a 13. A nivel nacional, los menores condenados en sentencias firmes por delitos sexuales aumentaron en 2019 en un 28,8 por ciento: fueron 416 menores, el 98,1 por ciento chicos y el 1,9 por ciento chicas.

Detalla el INE que en 2019 se adoptaron en la Región 39 medidas a menores por cometer delitos sexuales: en 2018 fueron 15 medidas y en 2017 fueron 26.

La mayoría de edad penal está en España en los 18 años, aunque la legislación establece que a partir de los 14 ya se pueden exigir responsabilidades a las personas. Pero los menores de 14 están exentos de responsabilidad por los delitos que cometen, ya que la ley considera que, en esos casos, se debe buscar la solución en el ámbito educativo y familiar.

«Probablemente un joven que cometa un delito sexual tenga una percepción distorsionada de la realidad pero no necesariamente este joven haya tenido que iniciar relaciones sexuales temprano», detallaba recientemente la sexóloga Anna Gil Wittke en un chat en LA OPINIÓN, donde también apuntaba que, en una época donde las tecnologías no son ya nuevas y es raro que un menor no tenga acceso a Internet, «el principal riesgo que corre un niño al consumir pornografía, y no solo un niño, también un adolescente, es el de tomar las prácticas y la forma de relacionarse entre los actores como un patrón habitual de mantener relaciones sexuales: es decir, el riesgo de que el porno se convierta en su base de educación sexual. Por tanto, es importante que esto se controle».

En la misma línea se expresa la terapeuta Carmen Mª Mayor, cuando manifiesta que «muchos hombres tienen como referente del sexo el porno que han consumido de niños y el que siguen consumiendo de mayores».

En este sentido, subraya la experta que «para la mayoría, su mayor placer es poder hacer esas fantasías realidad, es decir, les proporciona mayor placer la cosificación de la mujer, viénd?ola única y exclusivamente como un mero objeto sexual y, por supuesto mostrando cero empatía hacia las necesidades de ésta».

«Teniendo como referente todo esto la mayoría de hombres catalogan estos impulsos normales, sin contemplar en ellos la más mínima culpa», hace hincapié Carmen Mª Mayor. Sobre los violadores, va más allá al afirmar que «muchos de ellos quedan impunes debido a que un alto porcentaje de mujeres abusadas no hablan jamás de ello por vergüenza; y, en el caso de que se descubra el abuso, ellos lo suelen negar o alegan q estaban bajo los efectos del alcohol, drogas, etcétera».

Más educar que castigar

En el ámbito de menores, la Fiscalía de la Región de Murcia llevó a cabo en 2019 un total de 2.059 diligencias preliminares y 1.228 expedientes de reforma, al tiempo que abrió 877 expedientes de protección. No ha trascendido cuántos de ellos son referentes a delitos sexuales.

Psicólogos, educadores y trabajadores sociales integran el Equipo Técnico del Juzgado y la Fiscalía de Menores de Murcia, que tiene vocación de ayudar, no de castigar. De ahí que, por ejemplo, la pena para unos adolescentes culpables de un delito de odio, con tintes xenófobos, fuese ayudar en el comedor social de Jesús Abandonado, donde acuden muchos inmigrantes. Otro ejemplo: a un menor de edad lo pillan al volante de un coche, algo que solo puede hacer por ley un adulto, y la pena consiste en asistir a un curso de educación vial.

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