14 de diciembre de 2020
14.12.2020
La Opinión de Murcia
Crisis sanitaria

Más estrés, agotamiento emocional y cansancio entre las enfermeras de la Región

Satse advierte del aumento de los riesgos psicosociales por los "recortes en derechos" desde que comenzó la pandemia en el personal sanitario, que sufre "más ansiedad, nerviosismo, temor y angustia"

14.12.2020 | 04:00
Más estrés, agotamiento emocional y cansancio entre las enfermeras de la Región

Las enfermeras de la Región sufren más estrés, agotamiento emocional y cansancio desde que comenzó la crisis sanitaria del coronavirus y el sindicato de Enfermería (Satse) denuncia que se hayan ido eliminando en los últimos meses «derechos relativos al descanso, permisos o conciliación de la vida personal, laboral y familia». Este hecho, según Satse, ha hecho más mella en este personal sanitario que viene padeciendo una gran sobrecarga laboral y emocional.

De esta forma, ocho de cada diez enfermeras sufre estrés, siete de cada diez agotamiento emocional y más de la mitad se siente «quemado» a consecuencia de su trabajo, según el estudio de muestreo'Percepción de estrés en los profesionales de Enfermería', realizado por el sindicato a nivel nacional, pero que ha contado con la participación de unos 150-200 enfermeras de la Comunidad, tal y como indica José Antonio Blaya, secretario general de Satse en la Región. Blaya afirma que esta misma circunstancia también se da en los profesionales que trabajan en el Servicio Murciano de Salud (SMS). De igual manera, de este mismo estudio se concluye que nueve de cada diez profesionales sufre nerviosismo, ansiedad, temor y angustia; ocho de cada diez padece una sensación de que la situación les supera, dificultad para concentrarse, disminución de la memoria o alteraciones en su sueño, y siete de cada diez afirma que tiene falta o aumento de apetito y cerca de la mitad reconoce sufrir problemas relacionados con la vida sexual.

«El Servicio Murciano de Salud sí que ha aprobado que las vacaciones y días libres pendientes durante este año se las pueda tomar el personal sanitario hasta el próximo mes de mayo de 2021, pero eso es una incoherencia porque no hay sustitutos para poder librar todos esos días que tienen acumulados», resalta Blaya. En esta misma línea, asegura que el SMS sigue defiendiendo que se han contratado a unos170 nuevos enfermeros para la Atención Primaria, «pero dos van a cada equipo de los centros de salud: uno se dedica a realizar las PCR y el otro a la educación escolar», por lo que, añade, el resto de servicios siguen sin estar dotados con más recursos humanos. «La gente está bastante quemada con todo lo que está soportando. Se está produciendo un estrés tremendo en la Enfermería después de todo lo vivido en los meses que llevamos de pandemia y las administraciones tienen que hacer un esfuerzo para dotar con más personal a la sanidad murciana», subraya.

Por otro lado, el secretario general de Satse en la Región también denuncia la 'doble' carga de trabajo a la que están expuestas las enfermeras:
«La enfermera que se dedica a las labores de Pediatría, cuando hay que realizar una PCR o hay un posible caso de contagio, se tiene que salir de la consulta, ponerse el EPI, y una vez atendido tiene que quitárselo y volver a atender a los niños en la consulta», lamenta. Satse subraya que las distintas autoridades competentes han ido eliminando «de un plumazo» derechos relativos a «su descanso, permisos o conciliación de la vida laboral, personal y familiar, argumentando siempre necesidades del servicio a raíz de la expansión de la covid».

En el comunicado de Satse se destaca que, en lugar de consensuar con los profesionales medidas de refuerzo, como la contratación de más recursos humanos, para hacer frente a la pandemia, las administraciones sanitarias han optado por la alternativa «más fácil» de «sobrecargar» a las enfermeras «hasta límites no razonables, lo que, como es lógico, ha afectado negativamente a su salud física, psicológica y emocional». Por otro lado, el sindicato incide en otro grave riesgo psicosocial, como son las agresiones físicas -empujones, golpes€- y verbales -gritos, insultos, amenazas€- hacia las enfermeras y el resto del personal sanitario, el cual lleva muchos años afectando a los profesionales y que ha seguido muy presente durante los meses que venimos sufriendo las consecuencias de la pandemia del coronavirus.

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