06 de noviembre de 2020
06.11.2020
La Opinión de Murcia
Entrevista

Mª José Catalán: "Los hosteleros necesitan una atención psicológica especial"

"El acomodo a las malas cifras continuas nos hace ser menos sensibles al dolor de nuestro entorno y llevarnos a minimizar los riesgos y peligros que la pandemia de covid conlleva"

05.11.2020 | 20:27
Catalán dice que mucha gente siente «agotamiento, apatía y desmotivación, con sensación de saturación y cansancio» por la covid

Decana del Colegio de Psicólogos de Murcia. Considera la experta que "los psicólogos deberían «ser más consultados por los políticos como expertos en la materia", dado que así "podríamos ayudar a diseñar medidas más específicas para ámbitos de población concreta" y «ayudar a que el mensaje sea más persuasivo".

Sostiene Mª José Catalán que, de haber de nuevo confinamiento en casa, la gente «va a contar con elementos facilitadores para su adaptación, al haber creado mecanismos de resiliencia en la primera etapa». «Ya no sería una situación nueva, que genera desconocimiento, sino algo que ya conocemos, lo que en cierta medida reporta seguridad: generamos en el anterior confinamiento mecanismos de adaptación», explica la decana del Colegio de Psicólogos de Murcia.

¿Qué secuelas psicológicas podría acarrear un nuevo confinamiento domiciliario?

Para un grupo de población será más fácil acomodarse, aunque siempre tenemos que tener en cuenta la fatiga que supone una nueva situación restrictiva. Tenemos otro segmento de la población que tiene características específicas, que acumulan dificultades, que presentan diferentes problemáticas en todas las esferas: personal, familiar, de salud, social, económica... que se conjugan de manera que dificultan la adaptación de estas personas.

¿Se ha recuperado la población del 'encierro' de marzo?

Desde el ámbito de la psicología hemos podido detectar muchos problemas que ha causado y está causando esta pandemia. Es necesaria la labor de prevención, de intervención familiar y comunitaria que realizan los psicólogos de los Servicios Sociales, tan maltratados por nuestra Comunidad con una presencia testimonial que no permite abordar las dificultades desde un marco de intervención temprana, evitando que puedan cronificarse los problemas. Sin una adecuada dotación de psicólogos en este ámbito, difícilmente se va a poder trabajar con la población más vulnerable para que puedan adquirir los recursos personales para su autogestión.

El cierre anunciado de los bares, ¿puede hacer mella psicológica en los murcianos?

Es una medida que los ciudadanos veían la posibilidad de que se estableciera. En general hay una actitud de aceptación aunque siempre habrá algunos problemas de asimilación e interiorización en algunos grupos de población, que se encuentran cansados de las restricciones en las relaciones sociales. Especial atención psicológica merecen todos los profesionales de la hostelería, que están viendo peligrar su futuro laboral.

¿Nos hemos inmunizado, en general, ante los muertos y los hospitalizados, al ser una cosa ya diaria?

Desgraciadamente sí: la reiteración de información conlleva una acomodación, no otorgando la transcendencia e importancia que las cifras nos dan. Por otro lado, la sobreinformación que recibimos, y las noticias, a veces contradictorias, causan un efecto de normalización o de no prestar atención al contenido de cada mensaje. Este acomodo a las malas cifras continuas nos permite poder enfrentarnos de una manera más adaptativa, pero nos hace ser menos sensibles al dolor y sufrimiento de nuestro entorno, así como llevarnos a minimizar los riesgos y peligros.

El hartazgo en general de la sociedad, ¿cree que puede dar lugar a revueltas sociales?

Hemos sido testigos de cómo algunos grupos minoritarios han salido a las calles en contra de las restricciones, pero también cómo la reacción mayoritaria es de aceptación y de cumplimiento, e incluso nos han dado lecciones, como los chavales de Logroño que limpiaron las calles.

A falta de besos y abrazos, por precaución, la psicóloga recuerda que hay más formas de afecto.


Hay gente que lleva meses sin dar un beso a sus padres. Esta realidad, ¿qué secuelas emocionales puede dejar?

Pertenecemos a una cultura dónde el contacto personal forma parte de nuestro día a día, necesitamos tocarnos, abrazarnos, besarnos, el contacto con nuestros seres más queridos se está viendo limitado por las precauciones de cara la enfermedad. Pero hay formas de sustituir temporalmente esta dificultad para tener ese contacto físico, y es trasladar esos abrazos y besos a palabras de cariño, trasmitir y reiterar lo mucho que quieres al otro, reconocer lo mucho que echas de menos ese abrazo o ese beso, y hacer planes para cuando todo esto termine, pudiendo disfrutar más de aquello que hemos echado tanto de menos. También es útil hacer un proceso de adaptación, en el que podamos cambiar ciertas rutinas o situaciones sociales cotidianas por otras más seguras en las que también podamos disfrutar, como un paseo o comida al aire libre con la familia evitando sitios cerrados.

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