01 de noviembre de 2020
01.11.2020
La Opinión de Murcia
Covid

La vuelta a la fase 1 de Cieza está "asfixiando" al sector hostelero

Las medidas más estrictas aplicadas en el municipio, que impiden a los locales servir en el interior, les puede abocar a la ruina

31.10.2020 | 20:59
El célebre restaurante Tarradellas se ha visto abocado a cerrar.

Varios bares han 'echado la persiana' desde que entró en vigor la normativa

El pasado miércoles, el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, anunciaba las medidas de restricción de movilidad entre los municipios murcianos y el cierre perimetral de la Comunidad Autónoma, salvo causas justificadas, que entraron en vigor el viernes. Dentro de ese paquete de medidas había una que agravaba la restricción para Cieza: el retroceso del municipio a la fase 1 flexibilizada debido a una tasa de incidencia (en aquel momento) de 494 casos por cada 100.000 habitantes

La diferencia con el resto de municipios del sector, después de la declaración del estado de alarma, del toque de queda y de la restricción de movilidad entre municipios, solo era una: el cierre del interior de los locales de hostelería. Es solo una diferencia con respecto a las poblaciones que no retrocedieron de fase, «pero puede ser clave para el hundimiento de estos negocios», denuncia Joaquín Ramos, presidente de la Asociación de Hosteleros de Cieza y propietario de la Pastelería Las Delicias.

El ambiente dentro de la asociación «está muy caldeado». El enfado, la decepción y el abatimiento son notables. Después de padecer las consecuencias económicas que provocó el confinamiento de la primavera pasada, ahora reciben este «golpe». No poder atender al público en el interior de los locales puede suponer la ruina para muchos de estos negocios que no disponen, por su ubicación, de una terraza amplia. Además, se añade el hecho de que la llegada del otoño y la bajada de las temperaturas no incitan a los clientes a estar en el exterior, a lo que se le puede añadir el inconveniente de que vengan días lluviosos. De hecho, varios bares han 'echado la persiana' desde que entró en vigor la normativa este viernes.

Los establecimientos hosteleros deben hacer frente a los impuestos del negocio y a los salarios de los empleados, y, por el momento, no van a recibir ninguna ayuda específica que pueda paliar el retroceso de fase: «Es nuestra ruina absoluta», subraya Francisco Campos, propietario del Bar Gran Vía, el establecimiento hostelero decano de Cieza. «Nos están asfixiando. En el confinamiento de marzo nos obligaron a cerrar y nos dieron ayudas. Ahora lo que está haciendo el Gobierno regional es dejarnos morir lentamente. No sabemos si nos aceptarán los ERTE de los empleados, ya que después de un verano donde los ingresos aumentaron es probable que no se cumplan los requisitos económicos, y para los propietarios no han previsto ninguna ayuda».

«El Gobierno autonómico se quejaba de falta de ayudas por parte del Gobierno central durante el confinamiento, pero ellos no han previsto nada para nosotros. ¿Qué vamos a hacer ahora?», se lamenta mientras observa que un viernes al mediodía tiene su negocio completamente vacío de clientes. «Se ha solicitado retrasar el toque de queda a las 00.00 horas pero no hacen caso. No somos ingleses y la sociedad ciezana no va a cambiar sus hábitos adelantando la cena a las 20.00 horas. Esto es un auténtico despropósito».

«Yo tengo pensado ver la evolución de clientes que recibo este fin de semana y en el caso de que no sea rentable tendré que cerrar la próxima semana. Este negocio lleva abierto desde 1939 y ha soportado los duros tiempos de la posguerra, de la miseria y de las crisis económicas, pero siempre salió hacia adelante. Sin embargo, el covid y la pésima gestión de la CARM puede hacernos cerrar definitivamente», argumenta el propietario del bar decano de Cieza.

'Cacerolada' para protestar

Los hosteleros temen que el retroceso a la fase 1 flexibilizada, y el consiguiente cierre del interior de los locales, sea la puntilla definitiva para el sector en Cieza. Creen que será la muerte anunciada, y agonizante, de muchos de los establecimientos más emblemáticos de la localidad y de la fuente de ingresos de las familias que viven del sector. Podría significar el final de los establecimientos donde los ciezanos y ciezanas han disfrutado y socializado desde hace décadas.

El enfado de los hosteleros es latente. Por ello, el próximo lunes van a solicitar permiso para llevar a cabo una manifestación, una 'cacerolada' guardando las medidas de seguridad, en la Esquina del Convento.

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